Si hay alguien que metió bastante miedo a los niños en Estados Unidos a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX, ese fue Walter McDougall. Como parte de una serie de historias para niños, McDougall llenó varios periódicos americanos de la época de monstruos come-niños. Empezó su carrera de ilustrador en 1870, pero realmente se hizo famoso 20 años después cuando una de sus ilustraciones apareció a todo color en un conocido periódico. De hecho, una de sus historias se convirtió en la primera tira de cómic realizada en color. Al mismo tiempo se convirtió en el primer artista en el sindicato de periodistas.

Según su carrera iba progresando, su fama iba en aumento. En el momento cumbre de su fama, McDougall estaba publicando docenas de cómics cada semana es varios periódicos y revistas. Las criaturas que creaba eran realmente únicas y sacadas de algún lugar oscuro de su cerebro. Aun siendo ilustraciones para niños, tenían algo siniestro que parecía sacado de una pesadilla de Kafka.

Fue en 1904 cuando sus dibujos llegaron a las manos del autor de “El mago de Oz” L. Frank Baum. Este autor estaba a punto de publicar su segundo libro y lo quería promocionar con tiras de cómics. Viendo el trabajo de McDougall, dijo que era perfecto para lo que quería hacer, por lo que se puso en contacto con el. Ambos se pusieron a trabajar y salieron la serie de ilustraciones llamada “Queer Visitors from the Marvelous Land of Oz”. McDougall continuó trabajando hasta casi los setenta años, haciendo cientos de cómics e ilustraciones. Sin embargo, su final no fue no fue un final feliz.

Cuando se retiró estuvo años aislado del mundo, hasta que se suicidó a los 80 años. Sin embargo, nos ha quedado su increíble trabajo en forma de fantásticos monstruos e imágenes sacados de otra dimensión.

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