Si hay un inventor y científico que está entre los grande del siglo XX, ese es Nicolás Tesla. Muchas de sus creaciones hicieron que mucha tecnología que conocemos sea posible. Hay que recordar que inventó la bobina de Tesla y los osciladores eléctricos, como también el desarrollo de tecnologías que ayudaron a crear la radio, los controles remotos y los rayos X. Hay un invento que se le atribuye pero es más curioso que científico. Hablamos del rayo de la muerte, el cual nunca existió, aunque el Hotel Governor Clinton tiene uno hecho por el mismísimo Tesla. ¿Suena algo confuso? Hay que explicarlo un poco mejor para comprenderlo.

foto-1

El inventor tuvo problemas económicos al final de su vida. Tenía muchas deudas y se tuvieron que empezar a vender varias de sus inventos para poder cubrirlas. En los años treinta Nicolás Tesla vivía en el hotel Governor Clinton mencionado antes, las facturas se habían ido acumulando llegando a una cifra muy alta. Básicamente no tenía dinero para pagar el hotel por lo que hizo una oferta a los gerentes del Governor Clinton. Les ofreció como pago algo que no tenía precio: uno de sus inventos. Les dijo que les ofrecía un dispositivo que había llamado el “rayo de la muerte”, y que era muy peligroso. Si se abría la caja que no lo contenía sin tomar precauciones, podía detonar y matar a todos los que estaban alrededor.

El hotel aceptó el pago y mantuvo la caja que contenía el rayo de la muerte como si fuera un tesoro. Cuando Tesla murió en 1943, científicos del departamento de defensa se interesaron por este invento que tenía el hotel. Si había un arma letal como había dicho Tesla, querían saber como funcionaba. Según algunos documentos del FBI, una vez que estuvieron delante de la caja, llevó tiempo decidirse a abrirla. Nadie quería arriesgarse a provocar un accidente fatal. Sin embargo, la realidad fue otra.

La única cosa que contenía la caja de madera era un conjunto de elementos electrónicos formando un dispositivo para medir la resistencia. Se podía encontrar uno de estos dispositivos en cualquier taller electrónico de la época. Dicho de otra manera, Tesla unió algunos bonitos componentes en una vistosa caja y convenció a todo el mundo que era un “rayo de la muerte” que valía diez mil dólares. Se ve que su estado financiero le obligó la picaresca para poder pagar la factura del hotel. Esto no quitar que fuera una importante figura del siglo pasado.

Si quieres saber más de este inventor, te dejamos con un buen documental en español.

No hay comentarios

Dejar respuesta