Ahora los efectos especiales de cine se hacen principalmente usando ordenadores o en todo caso animatronics o maquillaje avanzado. A lo largo de la historia del cine se han usado diferentes formas de hacer estos efectos dependiendo de la época. Hacía falta mucho ingenio y gracias a muchos especialistas la evolución de estos efectos ha sido asombrosa. Sin embargo, no es todo tan bonito en este interesante mundo, en los inicios del cine los efectos especiales no estaban desarrollados y muchos veces tenían que ser lo más realistas posible para hacer las escenas. De hecho, muchas eran tristemente reales. Te contamos algunas cosas sobre los primeros días de los efectos especiales de cine que te dejarán impresionado.

1 – En las películas de acción se usaban balas de verdad

Hoy en día se usan balas de fogueo para simular los tiros. También se usan pequeños explosivos inofensivos que se ponen en el actor para que parezca que le están disparando. En los inicios de las películas esta tecnología no estaba disponible, por lo que en muchas se recurría a usar munición real. Tenían balas de fogueo pero para hacer el efecto de balas impactando en ventanas y paredes cerca de los actores, se usaban balas de verdad. En algunas películas incluso se tenían que usar artillería real para rodar ciertas escenas de guerra.

Uno de los casos más notorios fue el del polémico director Cecil B. DeMille, el cual solía preferir las balas de verdad a las de fogueo. Solía decir que lo importante era que todo pareciera lo más real posible. Para su película “The Captive” quería una escena donde unos soldados se abrían paso por una puerta a tiros con munición real. Una vez que pasaran por la puerta ya usarían las de fogueo. Lo que pasó es que en la segunda parte alguien se olvidó cambiar a balas de fogueo y un actor murió tiroteado.

No es el único caso donde todo podía haber salido mal. El gran James Cagney protagonizo “El enemigo público” en 1931 y en una de las escenas se tiene que refugiar tras una pared al ser disparado con una ametralladora. Muchos de los que estuvieron rodando esa escena aseguraron que fue hecha con un especialista armado y apuntando a la pared. Un segundo después de que Cagney se refugiara, el experto vació el cargador en la pared. Años más tarde Cagney tuvo otro encuentro con munición real y casi acaba muerto en la película “Taxi”. Dijo entonces que nunca volvería a trabajar con balas de verdad.

2 – Las películas bíblicas eran más peligrosas de lo que parecían

Volviendo con el director Cecil B. DeMille, hizo grandes producciones de la época donde el cien bíblico fue una de sus especialidades. En estas películas solía haber leones, los cuales eran usados en siglos pasados para comer cristianos en la antigua Roma. No había sofisticados trucos para poder hacer interactuar a los actores con leones reales. Por lo tanto, muchas veces tenían que hacer que los leones y los actores realmente actuaran juntos. Un caso muy conocido es el de Gloria Swanson, la cual tuvo que hacer una escena tumbada mientras tenía un ladrón encima de ella. La actriz dijo en una entrevista que estuvo aterrorizada durante la filmación, pero por suerte el león amaestrado no se mostró agresivo y no pasó nada. Sin embargo, ese mismo león mató a un miembro del equipo de rodaje dos semanas más tarde.

Por otro lado, los animales no lo pasaban nada bien en estas películas. Se sabía que para enfurecer a los leones en ciertas escenas, DeMille mandó azotarlos para que estuvieran furiosos en una de sus películas. En su película “Sansón y Dalila” pidió al actor Victor Mature que peleara con un león de verdad. El actor se negó a hacer algo así, por lo que se usó un león disecado en las escenas que aparecía Mature. Se combinaron con escenas de un domador luchado de verdad con uno de sus leones. Tiempo después DeMille acusó a Mature de ser un cobarde por no haber peleado con el león. Como se puede ver, este director era un personaje del que era mejor alejarse.

3 –  Se mataban caballos habitualmente para hacer las escenas

En las películas de hoy en día solemos ver al final de los créditos que ningún animal ha sido dañado o perjudicado en la realización del film. ¿Te has preguntado porque insisten en decir esto en los créditos finales? El motivo es que en el pasado no se tenían tantas contemplaciones con los animales. Si muchas veces no se preocupan de la seguridad de los actores, menos lo hacían con los animales. Los caballos son los que se llevaron la peor parte en este sentido.

En la versión de 1925 de Ben-Hur (no la de Charlton Heston), se calcula que murieron unos cien caballos en el rodaje. Muchas veces se consideraban como objetos desechables y en muchas ocasiones tenían que sacrificarlos para hacer una buena toma. Había un sistema muy utilizado para que los caballos cayeran a voluntad, y era atarles una correa a las patas delanteras. Cuando se tensaba la correa el caballo caía de bruces, donde muchas veces se rompía el cuello o alguna de las patas. Cuando vemos una película del oeste y caballos caer al suelo, posiblemente varios de ellos murieran o tuvieran que se sacrificados al quedar mal heridos. Así eran los efectos especiales de cine de entonces.

Años más tarde un especialista llamado Yakima Canut inventó un sistema menos peligroso para los caballos. Consistía en que la correa se rompiera justo al caer el caballo, por lo que solía caer bien y no se provocaba las terribles heridas. Aun así, en los años cuarenta muchas agrupaciones en defensa de los animales obligó al gobierno a que pusiera leyes contra este tipo de maltrato.

4 – El maquillaje podía ser muy peligroso

Puede que hayas escuchado historias sobre “El mago de Oz” y lo que le pasó al actor que hacía de hombre de hojalata. Le pasó al actor  y tuvo que ser sustituido cuando la pintura plateada que le pusieron le envío al hospital dos semanas. Cambiaron la pintura con el segundo actor, aunque se le metió en el ojo y tuvo una fuerte infección. El maquillaje que se usaba muchas veces podía ser un riesgo. Era algo bastante común en esos tiempos. En varios tipos de maquillaje se usaban sustancias que podían ser muy tóxicas y ocasionaban problemas si se usaban mucho tiempo.

Uno de los maquillajes que los actores y actrices intentaban evitar era los de color verde. Volviendo a la película “El mago de Oz”, la actriz Margaret Hamilton que hacía de bruja malvada tuvo problemas con su maquillaje verde. Durante una escena se quemó accidentalmente, pero el problema fue cuando el maquillaje entro en contacto con la herida. Se puso muy enferma por el producto tóxico y casi le cuesta la vida.

La misma pintura verde se aplicó a Boris Karloff cuando hizo su famoso “Frankenstein”.  En este caso daba igual el color que tuviera la pintura porque la película era en blanco y negro, por lo que se ve que el actor se arriesgó sin mucha necesidad.

5 – La primera película de animación se hizo con insectos muertos

La antigua técnica de animación era la llamada “stop-motion” y era sacando una serie de fotos de objetos en varias posiciones. Luego se unían y reproducían rápidamente para que parecieran moverse. El pionero de este sistema fue el ruso, el cual mostró sus primeras pruebas usando insectos. Hacía documentales con especial interés en los insectos, por lo que para hacer sus animaciones mató a un buen número de escarabajos. Los resultados le gustaron mucho y se dedicó por completo a realizar películas con insectos muertos como estrellas. También usó otros insectos, como por ejemplo saltamontes.

Estas animaciones llevaban incontables horas de mover las patas de los insectos y haciendo fotografías. En aquellos tiempos la gente no tenía ni idea de cómo hacía estas películas. El concepto de hacer estas animaciones no estaba extendido, y hubo gente que pensaba que domaba a los insectos para que actuaran.

6 – Los especialistas tenían que arriesgarse mucho

Hoy en día ser especialista puede ser muy peligroso dependiendo de la escena que se esté haciendo. Incluso con todos los efectos especiales de cine que tenemos, muchas escenas tienen que ser hecho por un especialista preparado. Ha habido muertes y heridos graves a lo largo de la historia del cine por este motivo, aunque hace años era mucho peor. Para poner un ejemplo, una de las escenas más famosas de Harold Lloyd fue cuando se tuvo que colgar de las manillas de un reloj. La escena fue real, y fue realmente Lloyd el que se colgó del reloj. Hubo ciertas precauciones, como una plataforma debajo de el que le impedía caer 12 pisos si algo salía mal.

Aun así, la escena era lo suficientemente peligrosa para que la compañía de seguros no le quisiera asegurar. El actor Jackie Chan le emuló en una de sus películas como homenaje, y realizó la escena de la misma manera que lo había hecho Lloyd.

Las escenas más peligrosas que había en esos tiempos eran sin duda los accidentes de avión. En aquellos tiempos se usaban maquetas, pero también aviones de verdad. Las escenas de especialistas en este sentido dejaron muchos muertos y heridos solo por poder rodar ciertas escenas. También las escenas del oeste donde los actores se tenían que cambiar de caballo eran peligrosas, aunque en este sentido había más medidas de seguridad. Como se ha dicho, ser especialista de cine en el pasado era un trabajo de mucho riesgo.

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