Posiblemente hayas navegado por la red buscando toda la información posible sobre como afrontarse a una invasión zombie. Pues lo cierto es que no haría falta hacer nada. Ya hablamos en otro artículo sobre porque un apocalipsis zombie nunca duraría mucho. En este artículo hablaremos de los zombies desde un aspecto más forense y lo mal que lo llevarían los muertos andantes. Como se verá a continuación, ser un zombie no tiene nada de divertido.

La falta de ondas cerebrales

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A pesar de la aparente confusión con la que siempre andan los zombies, la mayoría tienen algún tipo de conciencia. Este es el motivo por el que no hay que hacer ruido y apagar las luces por la noche. Tienen la suficiente conciencia para saber donde hay humanos y poder atacarlos. El problema es que esta conciencia no es posible porque el cerebro es una de las primeras cosas que se “apagan” cuando alguien muere. Después de la muerte, el cerebro suele durar unos 15 segundos con vida hasta perder sus funciones. Sin las funciones del cerebro, la conciencia de una zombie es nula.

Problemas con las articulaciones

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Los zombies de toda la vida han sido lentos y algo patosos, aunque en las últimas se les muestra como rabiosos corredores sedientos de sangre. Los primeros tienen la ventaja de que se puede escapar de ellos con relativa facilidad, a no ser que sean miles. Sin embargo, en un zombie no podría haber ni movimientos lentos ni rápidos. A las dos horas de la muerte, el cuerpo empieza a experimentar el rigor mortis. Esto es debido a que los músculos dejan de recibir las sustancias químicas para realizar movimientos. La rigidez se extiende por todo el cuerpo de forma rápida.

Las articulaciones también se verían afectadas y no podrían realizar su función. Esto haría que los zombies simplemente no pudieran tener ninguna movilidad. Lo que a nosotros respecta, serían totalmente inofensivos.

Si también tenemos en cuenta que el sistema nervioso queda inservible después de la muerte, no veremos a muchos zombies moverse tan tranquilamente. El cerebro y la espina dorsal son el núcleo del sistema nervioso y con ello se controlan los movimientos. Por poco que se dañe este sistema, los movimientos serán imposibles. De nuevo, los zombies no podrían moverse y no representarían un peligro.

Si el rigor mortis no les para, lo hará la auto digestión

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Por muy horribles que nos quieran poner a los zombies, en la realidad serían más horribles todavía. Después de la muerte empieza el estado de putrefacción, a lo que también hay que añadir la auto digestión. En la putrefacción las bacterias de los intestinos se escapan a otras partes del cuerpo. En la auto digestión las células se ven privadas de oxigeno, y debido a las reacciones químicas se vuelven muy ácidas y tóxicas.

Según las células se van deteriorando y encimas tóxicas son liberadas, el cuerpo se irá hinchando y la piel irá cayéndose poco a poco. Todo este proceso comienza unos minutos después de la muerte, por lo que los zombies lo llevarían muy mal a corto plazo. No les daría tiempo ni a pegar el primer mordisco a nadie. Si por el motivo que fuera, la auto digestión no destruye el cuerpo en un cierto tiempo, el entorno hará el trabajo también. El calor, el agua, los insectos y otros factores harían que el cuerpo se deteriorara de forma muy rápida.

La necesidad de la química para tener energía

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Cuando hablamos de metabolismo, nos referimos a un conjunto de reacciones químicas que ocurren en nuestro cuerpo para mantener las células vivas. Para poner un ejemplo, se refiere al proceso químico que transforma los alimentos que comemos en sustancias químicas que refuerzan nuestros músculos. El metabolismo no se para inmediatamente cuando una persona muere. Tarda unos diez minutos en dejar de funcionar. Incluso si los muertos volvieran a la vida, no tendrían manera de alimentar a los músculos con los químicos que necesita.

Los zombies tampoco podrían ver muy bien

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De hecho, no podrían ver nada. Nuestra vista es un mecanismo bastante complejo, aunque lo podemos resumir en la retina y el nervio óptico. La retina se encarga de recibir las imágenes visuales, las cuales son luego enviadas al cerebro mediante el nervio óptico. Como en todos los tejidos, la vista se ve afectada por la auto digestión comentada antes. Los músculos de los ojos se ven afectados cuando empieza el rigor mortis, los cuales quedan paralizados. La falta de sangre a estos músculos y al resto de órganos que forman la vista, simplemente los dejaría inútiles. Los zombies no verían ni siquiera lo que tienen delante.

Tampoco podrían morder

Aparte de los procesos de embalsamamiento que se hacen en las funerarias, las caras de los muertos suelen ser alteradas para darles un “mejor aspecto”. Para conseguir este efecto, muchas veces la boca es cosida para que no realice ningún movimiento. Si volvieran a la vida, poco podrían morder. Aparte de esto, El rigor mortis dejaría las mandíbulas de los zombies completamente bloqueadas sin que pudieran abrirlas.

Tendrían muchos problemas para salir de sus tumbas

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Aunque por un milagro los muertos pudieran volver a la vida y no se vieran afectados por todo lo mencionado anteriormente, seguirían teniendo un problema. Salir de las tumbas les supondría una tarea casi imposible. Antes de que a la gente se la enterrara en ataúdes, se las enterraba a unos dos metros de profundidad para proteger los cuerpos de los animales. Hoy en día en la mayoría de los sitios se sigue haciendo así pero con ataúdes. Si añadimos que el agujero en la tierra es reforzado para crear una estructura que aguante la tierra, tenemos dos obstáculos que los zombies tendrían que traspasar (su ataúd y el reforzamiento de la tumba).

Para hacerlo más difícil, la tierra que se echa encima de la tumba hace casi imposible que nadie pueda salir. Echando un metro de tierra encima de la tumba hace que el peso sea de casi mil kilos, lo cual nadie puede es capaz de levantar. Escapar sería muy complicado. Como podemos ver, de momento no tenemos que preocuparnos de una invasión zombie, incluso si los muertos realmente volvieran a la vida.

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