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Ya hemos hablado en flipada.com de antiguos métodos que tenía la medicina y que podían ser bastante chocantes. De la misma manera, las medicinas y algunos remedios que se prescribían hace años también son bastante curiosos. Hubo una época donde vendedores ambulantes y farmacéuticos llevaban consigo coloridas botellas que en teoría podrían curarlo casi todo. La mayoría de estos medicamentos contenían opiáceos, aceites de diverso tipo y otras sustancias muy dudosas. Entre el siglo 17 y el siglo 20 la práctica de patentar medicamentos de todo tipo fue en aumento, y el no tener un organismo que lo regulara hacía que tuviera fácil salida al mercado. Lo que importaba era la presentación y la promesa de que eran remedios infalibles.

Lo cierto es que al tener la mayoría de estas “medicinas” sustancias como opio, cocaína, alcohol, no era de extraer que los pacientes se sintieran algo mejor. Esto hacía que realmente creyeran que eran medicinas milagrosas, aunque en muchas ocasiones se hicieran dependientes de estos productos. Tuvieron que pasar muchos años para que se empezara a regular la venta de estos tónicos milagrosos. Se llegó a usar el término de “laboratorios de la muerte” para los que hacían estas medicinas. Veremos a continuación algunas de las más populares en aquella época.

El uso del opio como remedio contra el dolor

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Hoy en día si escuchamos la palabra “opio”, rápidamente pensamos en un fumadero ilegal en algún país asiático. También podemos pensar en plantaciones con narcotraficantes cargados de armas. En definitiva, drogas ilegales que lo único que pueden traer son problemas. Hoy en día el opio se utiliza para temas médicos, pero antes también se hacía, aunque de un modo mucho más liberal. Hace años se vendían opiáceos como calmantes, y se usaba como remedio para toda clase de males. Incluso se usaba para calmar las toses de los niños cuando estaban acatarrados o impedir que los bebés lloraran por la noche.

La primera vez que se comercializó el opio como medicamento fue en 1835, y se mezclaba con alcohol. Al principio se uso para problemas de irritabilidad, aunque también se aconsejaba para enfermedades como el tétanos y o incluso la rabia. Más adelante, se hicieron algunas variaciones de esta fórmula y se usó para otras enfermedades como el cólera y otras infecciones. Fue tal el éxito de estos productos derivados del opio, que la mayoría de las familias lo tenía en su botiquín.

La sangre como remedio

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En un artículo anterior, se hablaba de los populares que eran hacer sangrías a los pacientes  lo cual consistía en sacarles la sangre. Sin embargo, el consumo de sangre también tuvo su popularidad y se hizo parte de muchos tónicos que se vendieron. Este remedio fue inventado por algunas compañías bovinas en Estados Unidos, y se suponía que ayudaba para la ansiedad, depresión y otras alteraciones nerviosas. Realmente era una especie de droga, porque aparte de llevar sangre de vaca, también contenía alcohol, glicerina y cloruro sódico.

La cocaína fue muy usada en el pasado

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Quizá sepas que el refresco conocido como coca-cola tenía en el pasado hojas de coca. No se sabe exactamente la cantidad de cocaína que llevaban estas bebidas, pero al principio se vendía como un “tónico para el cerebro”. Todo esto fue perfectamente legal hasta el año 1914. Se usaba principalmente para problemas de garganta, dolores de cabeza y para bajar la fiebre. Fue tal el éxito, que la compañía también vendió pastillas hechas de cocaína y cafeína, donde cada caja costaba medio dólar. Estas pastillas se usaron mucho, sobre todo en expediciones al ártico, donde tener resistencia era fundamental.

Por otro lado, el cannabis era otro producto que se usaba para temas medicinales hace años. Curiosamente, hoy en día se está usando de nuevo como terapia para paliar los efectos de ciertos tratamientos. En el pasado en un principio se usaba estrictamente contra el dolor, pero fue tal su éxito que más tarde se usaba para curar casi todo. Se llegaron a vender tabletas de cannabis con cloroformo, especialmente pensadas para aliviar la menstruación en las mujeres.

También se usaba el petróleo

La gelatina de petróleo era algo muy usado en el siglo 19. Este aceite se usaba para cosas tan dispares como úlceras y ceguera. Hoy en día se siguen usando ciertas variaciones de este medicamento, aunque de un modo más específico y controlado.

Los tomates no solo valían para hacer ensaladas

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Los tomates llegaron a venderse en pastillas para curar varias cosas. Aunque pueda parecer increíble, en una época se pensaba en esta fruta (ya que no es un vegetal) como remedio para varias cosas. Todo empezó porque un médico de Ohio llamado John Cook Bennett dijo lo beneficioso que eran los tomates para los problemas de estómago. Los problemas como las indigestiones se podían curar con tratamientos basado en el tomate. Es cierto que los tomates tienen ingredientes que previenen muchas enfermedades, y podía tener efectos positivos en ciertas situaciones. Era por ejemplo un buen remedio para la diarrea.

Se hizo muy popular como remedio, lo cual no está mal si pensamos que una vez se llamó al tomate la “manzana envenenada”.

El arsénico se usaba para multitud de cosas

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El arsénico se ha usado en muchas culturas y para diferentes cosas. Por ejemplo, en la medicina tradicional china se usaba mucho, y la época victoriana se usó para hacer cosméticos. Algunas veces también se usaba mercurio y plomo a pesar de su toxicidad. De hecho, el arsénico y el mercurio se usaron bastante para tratar enfermedades infecciosas como la sífilis. Se usaron en un tiempo para aliviar los síntomas de la malaria y la leucemia. Mezclado con otros productos, el arsénico se vendió de forma general como remedio para ciertas enfermedades coronarias.

Sobre el mercurio, es curioso sobre para que lo usaban en la época victoriana. Aparte de los medicamentos para ciertas cosas, Se usaba para palidecer la piel y quitar lunares.

Sustancias radiactivas como tratamiento

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Los tratamientos con productos radioactivos se hicieron populares en los años veinte. Este es realmente inquietante ya que no se sabe las muertes que pudieron causar estos productos. Una de las cosas que se vendieron como medicina fue el Radithor. Estaba compuesto de radium, lo cual nos puede dar una idea de lo peligroso que era. Fue un auto proclamado médico llamado William Bailey  el que creó este tónico, mezclando radium con agua. Uno de los casos más conocidos del daño de este producto se pudo ver en Eben Byers, un opulento personaje de la década de los 20.

Byers era hijo de un famoso empresario y un gran deportista, siendo el golf su deporte favorito. En una de sus competiciones se lesiono un brazo y no acababa de curar del todo, ya que le dolía a todas horas. Cuando empezó a tomarlo, creyó que este medicamento le había mejorado la salud, por lo que no dejó de usarlo. Consumió Radithor  a finales de los años 20 y principios de los 30 y lo hizo en grandes cantidades. Finalmente dejó de tomarlo pero era demasiado tarde. Parte de su mandíbula simplemente se cayó y sus huesos se rompían con gran facilidad. Murió a causa de un envenenamiento por radiación y su cuerpo fue enterrado en un ataúd de plomo. Hubo una investigación sobre el Radithor y se retiró de las farmacias.

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