Aunque la silla eléctrica ya no es un sistema de ejecución utilizado de un modo generalizado, se sigue aplicando en algunos casos. Actualmente en Estados Unidos el propio reo puede elegir su forma de morir, aunque la mayoría elige la más humanitaria inyección letal. ¿Te has preguntado alguna vez que es lo que ocurre cuando alguien es electrocutado usando una silla eléctrica? Lo cierto es que no es algo en lo que la mayoría piense, aunque es una realidad que se lleva aplicando desde el siglo 19, y ya se sabe muy bien por lo que pasa el prisionero. Primero hablaremos de cómo empezó todo.

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A finales del siglo 19 se pensó seriamente que se necesitaba un nuevo modo de ejecución. Los métodos más comunes de ejecución era el ahorcamiento, fusilamiento y en Francia la guillotina. Fue un tal Harold P Brown el cual inventó la primera silla eléctrica. Trabajaba para Thomas Edison, y por eso mucha gente cree que fue Edison realmente el inventor. Una vez que se autorizó su uso para las ejecuciones oficiales, el primero reo ejecutado de esta manera fue en el año 1890. Al mismo tiempo se descubrió los efectos de la electricidad en nuestro cuerpo.

En 1899 dos médicos demostraron que la muerte por electrocución no era causado por daños en el cerebro, sino por las contracciones provocadas en el corazón. Estas vibraciones irregulares hacían que el corazón simplemente se parara. Es algo parecido a lo que pasa con los desfribiladores, pero en este caso el efecto es el contrario.

La preparación para la silla eléctrica

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Las personas que tienen que pasar por la silla eléctrica tienen que pasar por una cierta preparación. Su cabeza es afeitada y también se afeita una de las pantorrillas. Esto permite que sean conectados los electrodos que deben estar totalmente pegados a la piel. El reo es entonces atado a la silla por las muñecas, tobillos y el pecho con una correa. Es entonces cuando se añaden los electrodos. Para que la conducción de la electricidad sea mejor, se aplican en la cabeza una esponja mojada. Normalmente se aplican dos descargas de varios minutos cada una. El voltaje inicial es de dos mil voltios, lo cual deja inconsciente al preso y hace que se le pare el corazón. Luego se va disminuyendo el voltaje.

De todos modos, en Estados Unidos cada estado tiene su propia forma de hacer las cosas. Por ejemplo, en ciertos sitios el voltaje debe ser de 2500 voltios y se debe aplicar durante quince segundos. Después de esta primera descarga, el reo es examinado. Luego el proceso es repetido de nuevo tres veces. El cuerpo se calienta hasta alcanzar los 100 grados centígrados, lo cual daña los órganos internos. En muchos casos los ojos simplemente se derriten.

¿Por qué se pone una capucha al reo en la silla eléctrica?

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La mayoría de las veces se pone al reo una capucha o otras un fuerte vendaje en los ojos. El motivo es que los efectos de la electricidad en el cuerpo humano hace que todos los músculos de retuerzan de manera incontrolada. Esto puede ser muy desagradable para los asistentes a la ejecución. De hecho, no es extraño que los prisioneros hagan sus necesidades al ser electrocutados, por lo que se les ofrece un pañal. Se han dado algunos casos donde el reo ha salido ardiendo

Ahora viene la gran pregunta que muchos se siguen haciendo ¿Se sufre en la silla eléctrica? ¿Realmente la muerte es instantánea? Aunque se supone que el reo muere casi al instante, se han dado ciertos casos donde el ejecutado ha proferido gritos mientras estaba siendo electrocutado. También se han dado casos donde la silla no ha funcionado correctamente y el prisionero era retirado para que se arreglase. Una vez reparada, el reo se ponía en la silla de nuevo para acabar el procedimiento. No es un proceso limpio como muchos pueden pensar. La silla tiene que ser limpiada después para quitar restos de piel del ajusticiado.

Los casos más impactantes que se han dado con la silla eléctrica

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Como se ha comentado, la silla eléctrica no es método limpio de ejecución, sino todo lo contrario. A principios de los años noventa salió a la luz el caso de un preso de 58 años que se había roto las dos piernas debido a la fuerza del voltaje y los espasmos que le provocaron. Hubo un debate de si se tendría que atar también los muslos del preso para evitar fracturas.

Por otro lado, en 1946 hubo un caso donde la silla eléctrica no funcionó bien y el preso no murió. El hombre dijo después de las descargas en una voz alta y clara que pararan y le dejaran respirar. Había logrado sobrevivir a las descargas impuestas por el procedimiento. Sus abogados declararon que aunque no había muerto, había sido ejecutado según dice la ley. Hubo un año entero de juicio donde los abogados defendían que había cumplido su pena de ser “ejecutado”.

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Sin embargo, el prisionero perdió el juicio y la corte suprema le devolvió a la cárcel para pasar por segunda vez por la silla eléctrica. Esta vez le ejecución fue un éxito. El caso se llamó “Francis vs Resweber”, y puedes encontrar más información en Internet.

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