Cuando se estrenó “el Exorcista” aparte del gran taquillazo que fue, hubo mucha polémica alrededor del film. Se convirtió en una de las películas de terror que más había recaudado hasta el momento. A diferencia de otras películas del género que se estaban haciendo hasta ese momento, “El Exorcista” quería sacar al público un miedo más profundo e inquietante. La meta del director William Friedkin era aterrorizar a todo el mundo, y vaya si lo consiguió. En su estreno, muchos artículos de prensa hablaban del efecto que producía el film. Había desmayos, gente vomitando, ataques de ansiedad y muchas cosas más. Claramente la película tenía un efecto sobre los espectadores.

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Sin embargo, puede que uno de los elementos que más perturbó al gran público fue una cosa que el director insertó en algunas escenas. Por si la película no fuera lo suficientemente aterradora, decidió introducir una imagen subliminal que se pudiera meter directamente en el subconsciente de los espectadores. El demonio de cara blanca ha dado mucho que hablar, y eso que solo tiene unas rápidas y cortas apariciones a lo largo del film. Su primera aparición es a los 45 minutos de comienzo, durante un sueño del padre Karras.

En la versión extendida de “El Exorcista”, la cara aparece con más frecuencia, y de hecho ya se puede ver en el minuto 31’29 cuando Regan está bajo tratamiento médico. En otra versión existente la cara se puede ver de nuevo en el minuto 56’3. Son fogonazos donde apenas da tiempo a ver la cara, pero es suficiente para darse cuenta de que algo ha pasado. ¿Por qué quiso meter el director estas rápidas secuencias apenas visibles? Lo cierto es que hay un motivo.

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Las secuencias fueron parte de  una estrategia de Friedkin para inquietar al público mediante estas imágenes y sonidos sorpresa. Con ello conseguía crear la tensa atmosfera para que la gente estuviera en vilo durante toda la proyección. La terrorífica cara intentaba representar uno de los demonios que habitaban el cuerpo de Regan. Para ello aparecía solo durante menos de un segundo. Lo suficiente para quedar implantada en la mente del espectador.  Según el director, parte del misterio se perdió con la llegada del VHS, donde se podía parar la secuencia y ver mejor la cara.

Para los que no se acuerdan de la primera vez que sale la cara, os dejamos con el inquietante sueño del padre y la cara demoníaca.

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