Si eres aficionado al cine, seguro que habrás visto mucha gente comiendo palomitas de maíz o incluso tú las has pedido. Ya ni siquiera hace falta ir al cine, porque mucha gente se las prepara en casa para ver una película en la televisión o por DVD. Esta costumbre viene de Estados Unidos, y de hecho en este país lo llevan a otros niveles. Por ejemplo, echan a las palomitas una buena cantidad de mantequilla por encima, lo cual no es demasiado sano. ¿De dónde salió esta costumbre que se ha mantenido hasta nuestros días? Para explicarlo, nos tenemos que desplazar USA a mediados del siglo 19.

foto-1En este siglo las palomitas eran muy populares en ferias y carnavales. Los puestos ambulantes podían hacer y vender palomitas de manera muy fácil. Les resultó más fácil aun cuando en 1885 se creó el primero dispositivo para hacer palomitas que funcionaba con vapor. Las vendían en bolsas que mantenían todo el aroma y sabor de este aperitivo tan conocido. Sin embargo, cuando los cines empezaron a causar furor, las primeras reacciones fueron evitar que la gente las comiera en sus salas. No querían que el cine se asociara con un alimento que hacía ruido al mascarse y que daba una impresión de glotonería. Hay que pensar que el cine estaba en sus principios, y se quería dar una imagen más artística. De hecho, el cine era más para gente “sofisticada”.

Sin embargo, en los años veinte esto cambió. Las películas no eran solamente para un público selecto. Ir al cine empezó a ser una actividad que cualquier podía hacer. Esto coincidió con la Gran Depresión. Y los americanos querían un entretenimiento que resultara económico y así olvidar todos los problemas por los que estaban pasando. El cine les dio precisamente esto. Aunque los primeros cines no estaban equipados con máquinas para hacer palomitas, muchos vendedores de este producto vio una gran oportunidad para venderlo directamente a la gente. Las palomitas eran muy baratas de hacer, por lo que las empezaron a vender en la entrada del cine.

Llegó un momento en que este tentempié estaba en todas partes. En poco tiempo los dueños de los cines dejaron que los vendedores de palomitas las vendieran dentro de sus salas por una pequeña parte de los beneficios. Finalmente los cines pusieron máquinas en sus salas para venderlas directamente las palomitas. Los cines que al principio se resistían a venderlas, finalmente tuvieron que dar su brazo a torcer. De hecho, algunos cines bajaron los precios de las entradas para animar a la gente a disfrutar de las palomitas.

Finalmente la costumbre se extendió a otros países, donde ya prácticamente todo el mundo come palomitas viendo una buena película. Lo que muchos no saben es que es puramente americano.

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