Cuando llegas a casa del trabajo y ves que tus zapatillas deportivas favoritas están echas pedazos, lo primero que piensas es gritar al posible culpable – a tu perro. Sin embargo, lo cierto es que es difícil enfadarse con ellos porque al final nos tienen enganchados. Los que han tenido o tienen perro saben los traviesos que pueden ser, y más de unos zapatos, zapatillas y bolsa de la basura han quedado desintegrados por estos adorables chuchos. ¿Qué hacer para que no hagan tantos destrozos? Pues hay algunas sencillas cosas que nos pueden ayudar a que dejen nuestros zapatos en paz, por lo menos la mayoría de las veces. Dicho de otra manera, que dejen de ser unos perros traviesos que lo destrozan todo.

Lo primero es que un perro tiene que hacer ejercicio. Tenerlo en casa mucho tiempo es un gran error. Con un gato es diferente, y eso es lo que mucha gente no comprende. Un gato es más independiente y se adapta a una casa sin problema. Un perro necesita correr y gastar más energía. Por tanto, hay que asegurar que hace este ejercicio todos los días. De hecho, cuanto más ejercicio haga, mejor se comportará. Es así de sencillo. También depende de la raza del perro. Algunos necesitan más ejercicio y otros menos. No le des simplemente una vuelta al bloque. Hay que llevarlo a un parque y que se desahogue todo lo que quiera.

Hay que tener paciencia con los perros traviesos

perro-gamberroNo hay que agobiar a los perros que son muy activos y nerviosos. Hay que enseñarles una cosa a la vez y no agobiarle con muchas órdenes a la vez. Se le tiene que dar la oportunidad de recordar cada una de las cosas que le enseñamos. Una vez que le hayamos enseñado algo, vamos a la siguiente. Cuando ya sepa varias cosas, hay que hacer revisiones de estas órdenes para que las vaya recordando para siempre.

Una cosa que hay que tener en cuenta es dar recompensas cuando haga las cosas bien. No hay que abusar de estas recompensas porque al final puede ser contraproducente. Para poner un ejemplo, si cada vez que hace algo bien le damos una galleta, el perro se puede sobrexcitar, lo cual va a hacer que el entrenamiento no tenga los resultados esperados. En lugar de hincharle a galletas, una simple palmada en la cabeza o el lomo hará el mismo efecto.

Entrenamiento con perros traviesos

En los entrenamientos hay que ser consistentes y no dejar pasar mucho tiempo entre ellos. Se les gusta masticar cosas y los zapatos son un objeto preferido, dale algún juguete nuevo con el que se entusiasme. Una reprimenda de vez en cuando no viene mal, pero no hay que abusar de ello tampoco. Deben saber cuando son regañados y no tomarlo como algo normal. Si te fijas, es algo muy parecido a los niños pequeños. Hay que buscar un punto medio para llamarles la atención porque al final los resultados no serán tan buenos.

Los entrenamientos deben ser cortos pero frecuentes. Esto hace que el perro preste más atención y esté más motivado. También ayuda a que nosotros mismos no nos frustremos si vemos que los resultados son más lentos de lo esperado. Diez minutos al día son suficientes para practicar las cosas que le vas enseñando. De todos modos, al principio hemos dicho que las travesuras de nuestros perros al final son personados casi al momento. La verdad es que no es para menos porque siempre nos sacan una sonrisa. Si no te lo crees, echa un vistazo al siguiente video:

Perros Traviesos con los que No Te Puedes Enfadar
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