En un edificio de Washington se ha instalado un peculiar pasillo que se hace interactivo con la gente que pasa. Las paredes reaccionan de una manera asombrosa y es una experiencia para todos. Se han instalado grandes placas en el pasillo que reaccionan a los movimientos cercanos. Su funcionamiento es el siguiente: Se han puesto cámaras infrarrojas en la entrada principal, y las pantallas del pasillo detectan cuando alguien se acerca. Esto hace que los leds de los paneles cambien sus formas dependiendo del movimiento. Las formas persiguen a las personas que pasan de largo, con un efecto sorprendente.

Los paneles con todas estas luces abarcan una superficie de 518 metros cuadrados, siendo uno de los paneles más grandes de 24 metros de largo y 9 de ancho según los diseñadores. A nivel artístico hay tres modos diferenciados donde cada uno tiene configuradas secuencias diferentes. Podemos ver una demostración en el siguiente video:

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