Las montañas más altas del mundo, incluyendo el Everest y K2, son sin duda escenario de grandes aventuras, proezas y por supuesto un gran amor a la naturaleza. Sin embargo, estos grandes picos tienen un lado oscuro que los montañeros expertos conocen bien. Hay muchas historias de frustraciones, rendición y muerte. Entre todas estas historias hay un buen número que hablan sobre fantasmas y lo sobrenatural. Para empezar, la atmósfera que hay en los picos más altos es diferente a la que estamos acostumbrados. La muerte es una posibilidad constante entre los escaladores., sea cual sea la montaña a la que suban.

Más de 200 personas han muerto escalando el Everest, y debido a que es muy complicado recuperar los cuerpos, la mayoría quedan por el camino congelados. Esto convierte a muchas montañas en auténticos cementerios en las cumbres. Algunas de los cuerpos permanecen visibles y en las rutas por donde tienen que pasar otros montañeros. Las ropas coloridas que siguen llevando los muertos, han dado a la parte norte del Everest el nombre de el “valle del arco iris”.

foto-1Sin embargo, el Everest no es la montaña más mortal cuando hablamos de porcentajes. Desde el primer ascenso con éxito al K2 a mediados de los cincuenta, más del 25 por ciento que ha intentado subir a la cima han muerto. Otras montañas tienen incluso un porcentaje más alto. No es de extrañar que muchas de las cimas tengan lo que se conoce como “zona de la muerte”.

En este entorno tan macabro, no es de extrañar que hayan surgido extrañas historias. Algunas de estas tenebrosas historias salen de los mismos escaladores y montañeros, y algunas se pueden explicar científicamente y otras son inexplicables. Por otro lado, en muchas poblaciones donde se encuentran estas grandes montañas, se piensa que son el reino de los dioses. Algunos incluso piensas que es una falta de respecto a lo sagrado, y por tanto puede enfurecer a los espíritus de la montaña. Los sherpa tienen muchas de estas historias, y de hecho creen de corazón que las montañas están habitadas con fantasmas y espíritus. Creen que son las almas de los que murieron ahí y no se les dio un funeral adecuado.

Teorías que da la ciencia para los “espíritus” de la montaña

foto-2Los científicos han dado su propia teoría sobre las apariciones en estas cumbres a tanta altitud (normalmente sobre los 8 mil metros de altura). Los efectos sobre el cuerpo humano en las “zonas muertas” son bien conocidos. A altas altitudes dormir se hace difícil, toso se congela fácilmente y la luz reflejada da ceguera. Peor todavía, la atmosfera a estas alturas y el bajo nivel de oxígeno causan edemas y el mal de las alturas. El cerebro se puede inflamar, lo cual provoca problemas en el habla y otras funciones corporales. La coordinación se puede ver afectada y se pueden tener alucinaciones.

Los efectos de la altitud en el cerebro pueden explicar la experiencia de Jon Krakauer, uno de los miembros de un equipo que intentó subir el Everest en 1996, donde ocho miembros murieron y otros estuvieron atrapados hasta su rescate. Este incidente se considera uno de los peores en la historia del montañismo. Cuando Krakauer estaba descendiendo en medio de una fuerte tormenta, en un punto se encontró con su colega Andy Harris. Descubrió más tarde que había visto a una persona completamente diferente, y que Harris había muerto en la montaña.

Historias en la montaña que no tienen explicación

foto-3Sin embargo, no todas las historias de fantasmas en la montaña pueden ser explicadas tan fácilmente. Muchas de las historias se pueden achacar a la falta de oxigeno, la altura, la falta de alimento y otros factores, pero hay casos donde es más complicado. Wanda Rutkiewicz fue una montañera conocida como la primera mujer polaca en subir el K2. Escaló varias montañas en su vida hasta que murió subiendo el Kanchenjunga. En el momento de su muerte, su amiga Ewa Matuszewska fue despertada en medio de la noche por una llamada telefónica. Era una llamada de Rutkiewicz. Le preguntó donde estaba, y la voz le contestó “Tengo frío, mucho frío… pero no llores. Todo estará bien”. Ewa le preguntó que porque no volvía, a lo que respondió “no puedo ahora”.

Otra historia que se cuenta es sobre Julie Tullis, una montañera británica que fue la tercera mujer en subir el K2. Lo hizo en el verano de 1986, el cual fue particularmente oscuro ya que murieron 13 personas en el K2. De hecho, se conoce por el verano negro. Durante su descenso del K2 con su colega Kurt Diemberger, la escaladora británica tuvo una mala caída, se le congeló una mano y tuvo vista borrosa debido a la altitud. Murió atrapada en uno de los campamentos instalados con otros escaladores, y su cuerpo fue dejado en la montaña.

Años después, unos los miembros de un grupo de escaladores compuesto de americanos y rusos, acamparon en el campamento base. En la radio que había en el campamento pudieron escuchar una voz desde el campamento IV, que es donde había muerto Tullis. Sabían que en esos momentos no había nadie en la montaña. Coincidieron también que la voz era de una mujer británica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here