¿Por qué querría alguien robar un cadáver y que haría con el si fuera el caso? Lo cierto es que nos imaginamos estos robos como algo sacado de un guión de una película de terror. Sin embargo, hay mucho más en este “negocio”. Los que tenían el estómago para robar cuerpos de sus tumbas realmente ganaban bastante dinero en un lucrativo “trabajo” que hoy en día no existe. A lo largo de la historia algunos casos de ladrones de cadáveres se volvieron muy celebres.

Contamos los más conocidos que seguramente te dejarán sorprendido. Hay que recordar que eran otros tiempos, aunque no deja de ser inquietante. Hay también casos más recientes, aunque no por temas económicos como se puede pensar. Hablaremos también de esto.

Cuerpos para prácticas médicas

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En el pasado, la gente pobre o con muy poco dinero generalmente no podía pagar para un funeral para sus familiares fallecidos. La solución era llevar los cuerpos a alguna granja o zona fuera del área urbana y enterrar el cadáver ahí. Llegó un momento en que estas granjas o zonas campestres se volvieron verdaderos cementerios ilegales. Para los que buscaban cuerpos “frescos” para ser vendidos, estos sitios eran un paraíso.

En muchos casos las tumbas aparecían abiertas al día siguiente del enterramiento. Los ladrones de cadáveres siempre estaban atentos a lo que pasaba, y según las necesidades cogían lo que necesitaban. El motivo era que hace años los colegios médicos necesitaban muchos cuerpos de personas muertas para estudiar anatomía, enseñar a otros jóvenes médicos y experimentar. Solían pagar bastante bien, por lo que ciertas personas sin muchos escrúpulos podían ganarse la vida de esta manera.

Cuerpos escondidos para borrar pruebas

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En el siglo XIX hubo muchas instituciones mentales que trataban bastante mal a los internos. En algunos casos los abusos eran terribles. Se sabe de muchos casos donde pacientes fallecidos en estos sanatorios desaparecían. Incluso hubo casos donde los cuerpos llegaban a la morgue, pero eran robados después. El motivo era para ocultar las señales de maltrato a la que eran sometidos los pacientes. Hubo varios casos polémicos en este sentido, y llegó un momento donde muchos familiares exigían la autopsia de sus seres queridos fallecidos en estos hospitales.

Broma de Halloween

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Halloween es sin duda una buena época para gastar bromas, y sin son terroríficas mucho mejor. Algunas veces el límite de estas bromas es sobrepasado, y no hablamos solo de la actualidad. En 1885 hubo un caso muy conocido en Toronto donde alguien robó un cadáver de un colegio médico y lo colgó de un gancho frente a un mercado. Fue puesto justamente en una carnicería junto a otras piezas animales que también colgaban de ganchos.

Parece ser que fue una broma bastante extrema, y tuvo una gran repercusión durante los siguientes años. Nunca se supo quién o quienes lo habían hecho, pero se incrementaron  las medidas de seguridad para que nunca más se repitiera en todo el país.

El caso de las cabezas robadas

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A principios del siglo XX hubo una empresa e Chicago totalmente legal que suministraba utensilios a varias universidades de medicina. Algunos de estos objetos eran esqueletos y cabezas humanas. La compañía incluso llegó a secar las cabezas en el tejado del edificio donde tenían el negocio. Como se ha dicho al principio, eran otros tiempos y ciertas cosas no estaban demasiado reguladas. Las cabezas luego eran vendidas a las universidades por unos cinco dólares la pieza.

La polémica vino cuando desaparecieron once cabezas que estaban en la azotea. En el momento se acusó a estudiantes de medicina del robo. Incluso se puso una recompensa para quién diera información para atrapar a los culpables. Fue realmente un escándalo que apareció en los titulares de periódicos locales en Chicago. Sin embargo, ninguno de ellos cuestionó de donde sacaba el material esta compañía. Quizá era lo primero que tenían que haberse preguntado.

El escándalo de Lebanon en Pensilvania

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En 1882 hubo un chocante caso que dio mucho que hablar en el área. Un empleado del cementerio de Lebanon en Pensilvania fue pillado con un vagón repleto de cadáveres. Fue enviado a juicio y admitió que  había estado traficando con los cuerpos que enterraba. Primero hacia un entierro formal para los familiares para luego desenterrarlos para venderlos a universidades de medicina. Había sido el enterrador de Lebanon durante once años, y había estado haciendo esta actividad durante los últimos nueve.

Fue tal la indignación en la región que el enterrador y algunos de sus compinches casi fueron linchados al salir del juicio. Sin embargo, acabaron siendo juzgados y sentenciados a una larga pena de cárcel.

También los ladrones de cuerpos eran objeto de bromas

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El robo de cuerpos humanos en cementerios para luego ser vendidos a investigadores médicos, estaba penado por la ley. Sin embargo, el dinero que les proporcionaba hacía que mereciera la pena. Eso hacía que muchos se volvieran auténticos expertos en el “oficio”. Sin embargo, algunas veces tenían que colaborar con jóvenes estudiantes de medicina que podían ser muy bromistas.

Uno de los casos de bromas a ladrones de cadáveres más conocido ocurrió en 1970, cuando unos estudiantes quisieron gastarle una broma a su colaborador. Le enviaron a que recogiera un cuerpo que estaba metido en un saco en un lugar escondido. Sin embargo, el saco contenía uno de los estudiantes y el resto se escondieron en los arbustos cercanos. El ladrón de cuerpos llegó al lugar indicado y cogió el saco, echándoselo al hombro. En ese momento el “cuerpo” empezó a dar patadas, lo cual aterrorizó al hombre. Tiró al saco al río, y por poco el estudiante no se ahoga. Sus compañeros le pudieron sacar del agua a tiempo.

Los secuestros de muertos para cobrar rescates

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Aunque parezca increíble, la moda de robar cuerpos de mausoleos de gente rica para luego pedir rescate, fue una realidad. Fue durante mucho tiempo un oscuro negocio que también podía ser muy lucrativo. Las familias adineradas no solían permitir que sus fallecidos fueran mancillados de esa manera, por lo que solían pagar. Si el familiar muerto era un hijo pequeño, las cantidades eran más altas. Como se puede ver, siempre ha habido gente sin escrúpulos, incluso tratándose de jóvenes.

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