Como la mayoría sabe, China es un país muy grande con una cultura ancestral. Aun así, cada vez se hay más similitudes al mundo occidental en muchos aspectos. La creación de ciudades modernas es uno de estos cambios que el país lleva poniendo en marcha hace ya años. Sin embargo, muchos de los proyectos para estas grandes urbes no llegan a ser terminados. Un ejemplo lo tenemos en el distrito de Kangbashi donde tenemos una maravilla urbana de 200 kilómetros cuadrados. Tenemos grandes torres, una moderna arquitectura y amplios parques. El problema es que nadie vive ahí, o por lo menos casi nadie.

Kangbashi es una de las muchas nuevas ciudades que hay en China que quedaron vacías. Todo se debe a un plan del gobierno chino de urbanizar el país y crear ciudades que pudieran competir con las del resto del mundo. El problema fue que mucha gente no se pudo permitir dejar el lugar donde vivían y comprar una nueva vivienda en estas ciudades. Tampoco todo el mundo quería dejar su comunidad rural para meterse en una gigantesca ciudad que no conocían. Esto fue algo que el gobierno chino no tuvo en cuenta, y la consecuencia son cientos de ciudades fantasma o solo con un puñado de habitantes.

El plan inicial para llenar estas ciudades

En las últimas tres décadas China construyó cientos de estas ciudades y el plan era mover a 250 millones de habitantes que vivían en el campo. Viendo el éxito que estaba teniendo la construcción en otros países, donde la economía del país se vio beneficiada, el gobierno chino quiso emular la fórmula. Sin embargo, ya se ha visto como las burbujas inmobiliarias son un arma de doble filo. Pasado un tiempo estallan y pueden dejar una gran crisis de la que se tarde mucho en recuperar. Aparte de esto, es muy difícil comenzar a levantar una ciudad desde la nada.

Una nueva ciudad tiene que crear una infraestructura de comercios, colegios, edificios oficiales y trabajo. Esto lleva años y no solo se trata de construir viviendas y grandes rascacielos. Hoy en día estas ciudades siguen casi vacías y es muy difícil que alguna vez se llenen como se esperaba. También es cierto que las pequeñas comunidades que si se movieron a estas ciudades han creado su propio estilo de vida en estas áreas urbanas. Subsisten con pequeños comercios y los servicios básicos que se han ido instalando. Pero esto lo podría tener un pueblo pequeño, por lo que no está claro si el cambio ha sido para mejor.

El fotógrafo americano Kai Caemmerer visitó Kangbashi y otras dos ciudades para reflejar en sus fotografías la soledad de estas urbes. La sensación de ver una ciudad con calles silenciosas sin vida y un total aislamiento, nos hace imaginar un que ha ocurrido un apocalipsis.

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