En los años setenta el cementerio de Highgate en Londres era sobre todo conocido por las continuas irrupciones que tenían lugar por la noche. Se empezó a rumorear que muchas de estas intrusiones nocturnas eran para hacer misas negras o actividades oscuras. No siempre había sido así. El cementerio de Highgate se abrió en 1839 y era un lugar de descanso para los muertos y de visita para los vivos. Era un lugar verde con plantas y árboles que lo hacían más un parque que un cementerio. Era la época victoriana y al lugar venía mucha gente de las clases sociales altas sobre todo. No es de extrañar que en este lugar hayan sido enterrados famosos escritores, economistas y artistas.

A principios del siglo XX el cementerio ya estaba lleno y apenas se hacían más entierros. Cuando los alemanes bombardearon Londres durante la segunda guerra mundial, varias criptas fueron destruidas y las tumbas quedaron expuestas. El cementerio tuvo daños de los que no se recuperó en los siguientes años. En los años sesenta el cementerio ya estaba bastante abandonado y no tenía nada que ver con el precioso jardín que había sido años atrás. Con los años se convirtió en el sitio de encuentro de drogadictos, fugitivos, delincuentes y vándalos. En los años setenta las cosas cambiaron a peor, ya que se empezó a sospechar de actividades satanistas en el cementerio de Highgate.

Satanismo y ocultismo en Highgate

Mientras que una anciana visitaba la tumba de un familiar, denunció que había sido seguida por gente “extraña” que no dijeron nada en ningún momento. Por lo que pudo ver, estaban haciendo extrañas ceremonias. Dos expertos en lo oculto llamados Sean Manchester y David Farrant se interesaron por lo que estaba pasando en Highgate y decidieron investigar lo que estaba ocurriendo. Manchester se había proclamado años antes como un cazador de vampiros oficial e incluso había iniciado una sociedad de investigación de los vampiros. Por su lado, Farrant estaba más metido en temas de lo oculto y creo su propia sociedad británica de fenómenos paranormales.

Cuando visitaron el cementerio por primera vez, contaron que vieron el mal estado en el que estaba. Varias tumbas habían sido forzadas y en varias partes se podían ver restos de huesos humanos. Se habían abierto varias criptas y destrozado todo lo que había en el interior. Las autoridades también intervinieron e intentaron detener a los vándalos que estaban haciendo estas actividades. Sin embargo, mucha gente no pensaba que eran vándalos los responsables de estos destrozos. Se habían visto sombras espectrales rondando el lugar, y no parecían humanas.

A finales de Diciembre de 1969 Farrant decidió pasar la noche en el cementerio. Quería confirmar si había algo extraño en ese sitio y se realmente podía ver espectros. Cuando llegó a las puertas del cementerio de Highgate vio a una persona muy alta paseando alrededor de la verja. Mirando con más atención vio que sobrepasaba los dos metros de altura. Según dijo, lo que más le asustó fueron los ojos, los cuales no parecían humanos. Se asustó tanto que dio media vuelta y huyó del lugar. Sin embargo, se lo pensó y volvió aunque ya no había nadie. Por si acaso, decidió no pasar la noche en el lugar.

La investigación del cementerio

Farrant y Manchester empezaron a preguntar a la gente y periodistas locales si habían oído más historias sobre el cementerio de Highgate. Empezaron a llegar todo tipo de historias donde una decía que llevaban años viendo un fantasma que rondaba solo de noche. Por supuesto, muchas de las historias eran falsas o solo para llamar la atención. Sin embargo, una de las historias hablaba de un hombre algo con un sombrero que rondaba el cementerio y pasaba a través del muro para meterse dentro. Algunos decían que se podían escuchar campanadas cuando esta figura aparecía por la noche. Esto le recordó a Farrant a su experiencia con la persona que había visto.

Los relatos de este hombre alto empezaron a crear especulaciones de que en Highgate había un vampiro. Como profesional en el tema de vampiros, Manchester dijo que podría tratarse de un vampiro de origen noble que practicaba la magia negra. Pensaba que podía ser de Valaquia y que su ataúd fue llevado al cementerio de Highgate hasta que una ceremonia satánica le revivió como un Vampiro.

Las declaraciones de estos investigadores hicieron que la noticia de que había un vampiro en Highgate corriera como la pólvora. Muchos periódicos sensacionalistas escribieron muchas páginas sobre este suceso y el caso se conoció en todo el país. Viendo como la situación se les había ido de las manos, Farrant y Manchester dijeron en los medios que volverían al cementerio de Highgate la noche del Viernes 13 para dar caza al vampiro. Canales de televisión y periodistas se desplazaron al cementerio para seguir la noticia, y también una multitud de curiosos se desplazaron a Highgate para ver el desenlace. La policía local tuvo muchos problemas para mantener el orden. La gente se subía a las verjas y muros del cementerio para entrar y buscar ellos mismo el vampiro. La situación se volvió caótica.

Aunque pasaron la noche del viernes 13 en el lugar, no vieron nada anómalo. No vieron vampiros, ni espectros, ni fantasmas. La gente que esperaba fuera del lugar se llevó una decepción porque nada extraño pasó esa noche. Aun así, ambos investigadores continuaron acudiendo en la década de los 70 a Highgate en buscar de actividades paranormales. De hecho, Farrant fue detenido por la policía una noche al encontrarle rondando el cementerio con un crucifijo y una estaca de madera. Finalmente la relación entre los dos investigadores se deterioró y dejaron de trabajar juntos.

La actualidad del cementerio de Highgate

Todas estas historias de vampiros en Highgate benefició el sitio al captar la atención de todos los medios. A mediados de los setenta se organizó una fundación para proteger el cementerio y durante los siguientes años rehabilitaron buena parte de las zonas destrozadas. Hoy en día el acceso al cementerio es más difícil y solo se accede por la zona este. Para visitarlo hay que comprar una entrada, y el dinero destinado al mantenimiento del lugar. Se ha recuperado la belleza que tenía cuando se abrió, aunque la historia del vampiro de Highgate ha quedado como una leyenda urbana local. Nadie ha vuelto a ver al hombre alto que atraviesa muros por la  noche.

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