¿Solamente un juego de mesa, o esconde algo más?

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Comercializado por primera vez en Pittsburg, en 1891, la Ouija permanece intacta en cuanto a su presentación física; un tablero planeo con las letras del alfabeto agrupadas en dos semicírculos, acompañadas de los números del cero al nueve y con las palabras “Si” y “No” en extremos opuestos del tablero, así como “Adiós” en el fondo de dicho dibujo.

Sus orígenes, desconocidos en la cultura americana

Para ser un juego tan icono, la procedencia de dicho juego es muy misteriosa, aunque se especula que pudo venir como un accesorio para cubrir la incipiente necesidad de espiritualismo implantado en América durante ese periodo, es decir, la creencia de poder comunicarse con el más allá.

Tal era la popularidad de la creencia, que en una población netamente cristiana se popularizó enseguida, si a esto le sumamos que en aquellos tiempos era normal perder a los seres queridos muy pronto (raramente se llegaba a tener 50 años de edad).

Para darlo de alta, tuvieron que demostrar en la oficina de patentes cómo funcionaba

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Los creadores del invento, ofrecieron al inspector una prueba del producto, adivinando su nombre el cual, en teoría ninguno de los presentes sabía. Quizá fuesen los espíritus, o quizá el conocimiento de uno de los inventores, como abogado de patentes, jugase a su favor, quien sabe.

Tras más de 120 años de historia, la ouija acumula historias misteriosas

Con el paso de los años, se volvió cada vez más usual encontrarlo en los hogares de todo el mundo, y con ello surgieron cada vez más historias relacionadas con apariciones. Una de las más famosas ocurrió en 1920, cuando ciertos investigadores acudían al uso de la ouija para resolver asesinatos.

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Algo más escalofriante sucedió en 1930, cuando dos mujeres en el condado de Búfalo, en Nueva York, asesinaron a otra mujer impulsadas por los consejos de la ouija.

El caso más estrafalario sucedió en un juicio en 1958 en Connecticut, en el cual el juez desestimó una herencia en la que pretendía dejarse casi todo el montante de los ahorros de la difunta a un afortunado espíritu que la había contactado a través de la ouija.

La película del exorcista cambió la concepción de la ouija rápidamente

Al ser poseído tras utilizar la ouija, mucha gente comenzó a asociarla con el demonio y por tanto, su uso fue asociado al mal, una impresión que perdura aún hasta nuestros días, quizá ayudada por el séptimo arte.

El efecto ideomotor: ¿La causa del movimiento de la ouija?

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Muchos psicólogos creen que dicho juego no está plagado de poderes místicos ni demoniacos, sino que simplemente somos nosotros mismos los que movemos alrededor del tablero la lupa de la ouija.

Se trata de un autoengaño efectuado por nuestro cerebro que mueve de forma inconsciente nuestros músculos y por tanto, asociamos su movimiento a una entidad, fuera de nuestro alcance.

Por tanto, la oujia podría tratarse de una herramienta para comunicarnos no con los muertos, pero si con nuestra parte durmiente del cerebro.

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