La vida de Joseph Merrick fue sin duda muy difícil y complicada. Sus extremas deformidades le hicieron ser un fenómeno de circo buena parte de su vida, y en nuestra época ha sido objeto de estudio, con varias producciones de cine, teatro y musicales de Broadway. Más conocido como el hombre elefantes, la vida de Merrick ha pasado por una gran cantidad de artistas recordando su peculiar vida en la época victoriana. Una de las  primeras obras sobre “El Hombre Elefante” fue a finales de los años setenta y se convirtió en todo un éxito tanto en Londres como en Broadway.

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Sin embargo, la película de David Lynch sobre este personaje posiblemente sea la más recordada. Estrenada en 1980, “El Hombre Elefante” de Lynch tenía en su reparto unos increíbles actores como eran Anthony Hopkins (qué más tarde se haría mundialmente famoso como Hannibal Lecter), Anne Bancroft y John Hurt (lo recordarás como en “Alien, el octavo pasajero” al estallarle el pecho).

Joseph Merrick ha cautivado a toda clase de personajes famosos, incluido Michael Jackson, el cual intentó comprar los huesos del hombre elefante del Real Hospital de Londres, donde Merrick pasó sus últimos años. Incluso el actor Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas) hizo de hombre elefante en la obra de Broadway del año 2002. Sin embargo, aparte de toda esta fascinación sobre la vida de Joseph Merrick, también llamado John, ¿Qué hay de verdad en lo que fue su vida?

La Infancia del Hombre Elefante

Esqueleto de John Merrick que se conserva en el hospital de Londres
Esqueleto de John Merrick que se conserva en el hospital de Londres

A pesar de su aspecto físico, Merrick de niño estaba muy vinculado a su madre. Se ha sugerido en algunas de las obras teatrales que la madre le rechazó, pero esto no fue verdad en la vida real. Su madre trabajaba de criada en casas de gente adinerada y tuvo otros tres hijos, de los cuales murieron dos muy jóvenes. Ella misma murió en 1873 de neumonía, lo cual dejó a Merrick totalmente hundido. Su padre trabajaba en una tienda de ropa y se volvió a casar con una mujer que ya tenía dos hijos. Esta mujer obligó a Merrick a dejar la escuela y empezar a trabajar para aportar dinero a la casa.

A pesar de su deformidad, Merrick pudo encontrar trabajo en una fábrica de puros, pero al poco tiempo su mano derecha creció tanto que ya no podía liar los puros correctamente. Para que pudiera seguir trabajando, su padre le compró una licencia para vender guantes de puerta a puerta. Sin embargo, el rígido padre le solía pegar si volvía a casa sin dinero, y su madrastra le denegaba un plato de comida si no tenía dinero para pagarlo. Estaba claro que no era un ambiente que iba a mejorar, por lo que Merrick solía escaparse de casa, aunque siempre volvía.

Por suerte, su tío Charles Merrick aceptó que Joseph se quedara con el, aunque el la venta de los guantes apenas le daba dinero. Después de dos años la licencia de venta le fue retirada, principalmente porque estaba asustando a todo el vecindario  con su aspecto. Sin ningún tipo de recurso ya que su tío no le podía mantener siempre, tuvo que ingresar en la institución victoriana de Leicester, la cual acogía a pobres y también tenía fama de ser bastante cruel. Entonces Merrick tenía 17 años y estuvo en la institución durante cinco años.

El nuevo trabajo de Joseph Merrick como fenómeno

Gorra y capucha con los que Merrick se tapaba la cabeza para pasear por Londres
Gorra y capucha con los que Merrick se tapaba la cabeza para pasear por Londres

Las cosas no pintaban bien para el joven Merrick por lo que vio una sola salida a su situación. Ya se había dado cuenta que todo el mundo le miraba con una mezcla de horror y morbosidad. Pensó que la gente ¿porque no cobrar por la oportunidad de ver su deformado aspecto y sacar beneficio de ello? Contactó a un conocido organizador de espectáculos llamado Sam Torr con el cual trabajó un breve tiempo. Finalmente pasó el contrato a Tom Norman, el cual hacía exhibiciones en varias partes de Londres.

Una de estas exhibiciones se hizo en un local justo enfrente al hospital londinense donde Frederick Treves le encontró y luego se haría cargo de el. Esto es una diferencia con respecto a la película de Lynch, donde se ve que se aprovecharon de el exhibiéndolo como un monstruo de feria, pero realmente fue el propio Merrick el que dio la idea para obtener ganancias. Aparte de esto, varios documentos de Treves muestran que siendo un fenómeno de exhibición, no se le trató mal y se le respetó en todos los sentidos.

Un nuevo comienzo con Frederick Treves en el Real Hospital de Londres

Maqueta de Catedral que hizo Merrick. Todavía se conserva en el museo del hospital.
Maqueta de Catedral que hizo Merrick. Todavía se conserva en el museo del hospital.

Frederick Treves era un prominente cirujano de la época victoriana y ser quedó impresionado con Merrick. Cuando le vio por primera vez en el espectáculo que se dio frente al hospital donde trabajaba, pidió examinar a Merrick. Lo examinó y sacó varias fotos. El problema fue que al poco tiempo el show del hombre elefante fue declarado ilegal por la justicia y se tuvo que mover a Bélgica. Después de un tiempo con el espectáculo por Bélgica y también Austria, Merrick volvió a Londres y contactó con Treves.

Para poder quedarse en el Hospital de Londres, se organizó una campaña destinada al público en general contando el caso de Merrick. Se consiguió suficiente dinero para albergar a Merrick el resto de su vida en el hospital. La estancia en el hospital tuvo ciertas diferencias a como nos lo presentaba Lynch en su película. Por ejemplo, la actriz Madge Kendal nunca llegó a conocer a Merrick. Lo que si es cierto es que la actriz ayudó recaudando fondos para que pudiera quedarse en el hospital.

La estancia de Merrick en el hospital

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Merrick conoció a mucha gente en el hospital, y se dedicó sobre todo a sus aficiones. Una de las personas que conoció fue a la  princesa de Wales, con la cual entabló una buena amistad. De hecho, la princesa le enviaba una postal todas las navidades. Algunos de sus nuevas amistades le hacían regalos para que su estancia en el hospital fuera más agradable. Por ejemplo, le llegaron a regalar un gramófono, el cual había sido inventado recientemente. Su afición preferida era hacer modelos en miniatura de sitios conocidos. Su reproducción de la catedral de Mainz es una de las más conocidas, y se sigue exhibiendo en el hospital hoy en día.

El llamado hombre elefante murió en 1890 a la edad de 27 años. Le encontrón muerto en su cama recostado sobre su espalda. Merrick no podía dormir como una persona normal, ya que el peso de su cabeza le impedía estar totalmente tumbado. Corría el riesgo de que se le aplastara la traquea. Por este motivo siempre dormía con una gran almohada que le levantaba la cabeza hasta dejarlo casi vertical.

Se pensó que la muerte fue accidental y que Merrick estaba probando como dormir de forma normal. Se descarta que fuera un suicidio. Simplemente se recostó para buscar una posición en la que pudiera dormir como los demás. De hecho se puede decir que murió queriendo ser como los demás.

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