Cuando pensamos en Papa Noel se nos viene a la cabeza un rechoncho y barbudo hombre vestido de rojo y blanco y montando un trineo tirado por renos. Muchos saben que también se le conoce por el nombre de San Nicolás, el cual vive en el polo norte y en Navidad lleva regalos a los niños del todo el mundo. Lo cierto es que San Nicolás fue realmente una persona que existió. Vivió en Turquía y fue un obispo en la iglesia Católica hace unos 1700 años. Alrededor de este personaje existen historias increíbles. No es de extrañar que se siga hablando de hoy en día después de tantos años. De todos modos, la realidad es muy diferente y hay cosas que posiblemente no supieras.

San Nicolás es el patrón de las prostitutas

Según cuenta la historia, un hombre en la ciudad griega de Mira tenía tres hijas, las cuales ya se estaban haciendo muy mayores para casarse. Al no poder pagar las dotes para hacerlas casaderas, las vendió como esclavas para ejercer la prostitución. San Nicolás descubrió esto y quiso ayudarlas, aunque no quería que nadie se enterara. Lo que hizo fue colarse en la casa del pobre  y puso una bolsa de oro en el zapato de la hija más mayor. Al despertar vio el oro, por lo que ya tenía suficiente dinero para casarse.

San Nicolás repitió la operación con las otras dos hijas cuando se les pasó la edad de casamiento. Sin embargo, el padre de las hijas descubrió a San Nicolás dejando el oro para la tercera hija. Aun así, le hizo prometer que nunca diría que la había visto o ayudado.

Golpeo a otro obispo en la cara

El emperador Constantino una vez llamó a un buen número de obispos de todo el mundo para discutir su visión de la santa trinidad. Los que San Nicolás pensaba era que Jesús era lo mismo que dios. Sin embargo, no todos los obispos pensaban lo mismo. Un obispo llamado Arius creía que dios era supremo sobre todo lo existente. Dijo lo que pensaba mientras los demás obispos pacientemente esperaban su turno para hablar. Cuando acabó, San Nicolás se levantó y le pegó un puñetazo al obispo Arius. Por esta agresión, fue encarcelado.

Pasado un cierto tiempo, el emperador liberó a San Nicolás. El consejo de obispos condenó la agresión que había cometidos, pero por otro lado le dio la razón en sus teorías.

Resucitó a niños

San Nicolás es también el patrón de los niños. En esta historia puede que se explique el motivo por el que hasta hoy en día se le ve como un personaje que reparte regalos entre los más pequeños. Según cuenta la siniestra historia, tres niños muy pobres llamaron a la puerta de un carnicero para preguntarle si podía pasar la noche bajo techo. El carnicero accedió y los dejó pasar. Sin embargo, el carnicero también era un criminal y los mató y despedazo con un hacha. Luego los metió en un barril que tenía vació.

Unos años después San Nicolás se presentó en la casa del carnicero para comer algo. Le preguntó sobre el barril que tenía los tres cuerpos dentro, del cual el carnicero no se había deshecho. El asesino se asustó mucho al ser descubierto ya que no lo había contado a nadie nunca. San Nicolás le dijo que si se arrepentía de esos asesinatos, dios le perdonaría. El carnicero se arrepintió, y San Nicolás tocó el barril haciendo que los tres muchachos salieran de el con vida y sin daños. Como se puede ver, una historia de lo más extraña y algo gore.

Empezó haciendo milagros nada más nacer

Según las leyendas, San Nicolás ya empezó a realizar milagros a una edad muy temprana. Según se dice, su madre era incapaz de tener hijos y ya tenía una edad en la que dio por hecho que ya no los tendría. Sin embargo, se quedó embarazada de San Nicolás, lo cual fue una primera señal que algo extraño pasaba. Se puso muy enferma estando embarazada y todos pensaron que moriría en poco tiempo. Al dar a luz a San Nicolás, milagrosamente se curó. Se cree que esta fue su primer milagro.

Pocos años después su madre volvió a enfermar por causa de  la peste negra, pero esta vez San Nicolás no hizo ningún milagro. Dejó que todo siguiera su curso y su padre y madre murieron a causa de esta plaga.

San Nicolás era muy bajo

¿Cómo podemos saber que era tan bajo? Es posible gracias a que en los años cincuenta un profesor de anatomía abrió la Tuma de San Nicolás y analizó sus huesos. Pudo comprobar que era muy diferente al papa Noel que todos pensamos. Para empezar, no era ni gordo y tampoco era alto. Calculó por los huesos que tenía poco más de metro y medio de altura. Tampoco debía ser el personaje amigable y feliz que todos piensan. Al morir debió de pasar por fuertes dolores al tener una artritis crónica y también dolores de cabeza por un problema de huesos detectado en su cráneo.

El profesor que hizo esta investigación también comprobó que tenía la nariz rota. Bien podría haber sido por un puñetazo en alguna pelea. Se ve que el Papa Noel real bebía tener un temperamento bastante irritable. Esto ya se pudo comprobar cuando pegó el puñetazo al otro obispo.

La tumba de San Nicolás y el extraño goteo

Después de haber muerto este santo, su tumba empezó a oler de un modo peculiarmente dulce. Los sacerdotes se dieron cuenta y miraron dentro de la tumba. Lo que vieron fue un extraño líquido blanco que salía de sus huesos. Se cree que puede ser debido a la humedad, aunque no se sabe muy bien. Este líquido ha seguido filtrando este líquido blanco el cual es recolectado y vendido a los fieles. Lo mezclan con agua bendita y dicen que es una poción mágica contra enfermedades. Se conoce como el “Maná del San Nicolás”.

Este brebaje mágico ha sido muy popular desde entonces, e incluso Wolfgang Amadeus Mozart lo bebió en su lecho de muerte. Cuando vio que no mejoraba, pensó que en lugar de la poción le habían dado veneno. Lo cierto es que este líquido no tiene ninguna base científica de que cure a nadie, aunque ha sido un negocio durante muchos años entre los fieles católicos.

El cuerpo fue robado

Al igual que había vivido en Turquía toda su vida, también fue enterrado en este lugar. Estuvo enterrado varios cientos de años. Sin embargo, en 1087 algunos cristianos en Italia pensaron que sus restos tenían que ser mostrados a los fieles. Para ello, enviaron un barco con marineros contratados para robar el cuerpo de San Nicolás. Lo que hicieron fue entrar en la tumba y coger todos los huesos que pudieron. A la vuelta, los huesos fueron expuestos a todo el mundo, y se cobraba dinero por verlos. Según los promotores del robo, era la voluntad de dios.

Hoy en día, sigue una lucha donde Turquía quiere que los huesos sean devueltos. Sin embargo, clérigos italianos han dicho que Turquía es un país musulmán y San Nicolás era católico. Por tanto, su lugar de descanso debe ser un país cristiano. También es cierto que los huesos del santo siguen generando turismo e ingresos. A venta del “Maná de San Nicolás” también genera una buena cantidad de dinero. Se venden en botellas de dos litros y cada una vale unos 150 euros.

Los huesos de San Nicolás están en muchos sitios

Como se ha visto anteriormente, la mayoría de los huesos están en Italia. Para ser más precisos, están en Bari. Sin embargo, trozos de sus huesos han sido dispersados por todo el mundo. Por ejemplo, una iglesia de Francia tiene el hueso de uno de sus dedos. En Alemania hay una estatua de San Nicolás sosteniendo sus propios dientes.

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