En el mundo de la construcción de armas bélicas se puede ver cosas de lo más extrañas. Esto suele ser más visible en tiempos donde se necesitan medidas más extremas, lo cual suele pasar estando en guerra. Una de estas épocas fue durante la segunda guerra mundial. Los aliados estaban teniendo problemas con ciertos recursos para construir barcos de guerra, donde el más solicitado era el acero. En el Atlántico los británicos estaban teniendo problemas luchando contra los submarinos alemanes conocidos como U-boats. Estos submarinos estaban hundiendo muchos barcos ingleses  a una velocidad preocupante. Los aviones les podían proteger pero en el mar necesitaban plataformas para abastecerse. Para hacer portaaviones se necesitan mucho acero, y eso se estaba convirtiendo en un problema. Esta fue la idea del Proyecto Habakkuk.

Se empezaron a pensar en formas de que los cazas y bombarderos pudieran aterrizar en alta mar con los escasos recursos que se tenían. Un científico inglés llamado Geoffrey Pyke tuvo una idea que podía solucionar el problema: hacer un portaaviones de hielo. El hielo es duro, no se hunde y los daños pueden ser reparados fácilmente en el mismo sitio poniendo más hielo en la zona afectada. El científico sugirió que se podían cortar grandes pedazos de icebergs y usarlos como plataformas para aterrizar. Dijo que si se vaciaba el centro del iceberg podría valer para guardar los aviones.

El comienzo del Proyecto Habakkuk

Geoffrey Pyke consiguió pasarle la idea a algunos contactos que se lo hicieron llegar al primer ministro inglés Winston Churchill. Le consiguieron convencer de que la guerra podía ser ganada con hielo. Churchill dio el visto bueno a lo que se llamó Proyecto Habakkuk. Se empezaron los preparativos y Pyke comenzó a realizar los planos en papel para hacerlo real.

La visión que tenía el científico británico era que era portaaviones de hielo tuviera 600 metros de largo, 90 metros de ancho y que pesara unas dos millones de toneladas. El portaaviones tendría la capacidad para 150 aviones de guerra de diferente tamaño. También tendría un buen equipamiento de guerra para repeler ataques. Sin embargo, uno de los mayores problemas es que el hielo se derrite. Pyke encontró una solución para eso. Pensó en un sistema de refrigeración compuesto de tuberías por toda la estructura enviando frío para evitar el deshielo.

El primer prototipo de hielo

Se construyó un primer prototipo de 18 metros de larguen el lago Patricia en Canadá. También se puso un sistema de refrigeración con un caballo de potencia para que el la estructura aguantara el verano sin derretirse. Se empezaron a hacer pruebas con esta versión más pequeña del que se quería construir, y comenzaron los problemas. El hielo es duro pero también puede ser muy frágil. También se deforma bajo presión. Esto significa que una estructura tan gran pensada para el Proyecto Habakkuk se deformaría bajo su propio peso.

Para solucionar esto usaron una mezcla de madera y serrín pulverizado con el hielo para hacerlo más fuerte. Esto hizo que el problema de la deformación del hielo se solucionara al fortificar el material. También servía para aislar el interior de la humedad. Esta mezcla nueva creada para el Proyecto Habakkuk se llamó Pykrete en honor al científico británico.

Se dice que este material fue llevado a la casa de Winston Churchill para demostrarle lo duro que era. La llegar a su casa, se echó el material en la bañera con agua caliente y los pedazos de hielo con madera y serrín no se deshicieron de inmediato. Su resistencia era increíble.

La preparación del gran barco y los problemas

Con este nuevo material parecía que todo estaba a punto para construir el primer gran portaaviones de hielo. Se hicieron cálculos de lo que haría falta para cada barco en cuestión de madera y otros materiales. Se vio que también haría falta acero para crear la estructura, lo cual era algo que no se quería en un principio. Según el proyecto avanzó se dieron cuenta que haría falta más acero para reforzar la estructura. A esto se le unió que la velocidad que tendría era demasiada lenta para cualquier portaaviones operativo.

El problema principal fueron los materiales. Había escasez de acero pero también de madera para hacer la mezcla con el hielo. Poner en marcha el Proyecto Habakkuk hubiera afectado seriamente la industria del papel. Aparte de esto la construcción era demasiado complicada por temas de aislamiento y refrigeración. Finalmente se descartó el Proyecto Habakkuk y se prefirió hacer otras cosas, como por ejemplo construir pistas de aterrizaje en las islas Azores. También se añadieron tanques de combustible a los aviones para que duraran más en el aire.

El final del Proyecto Habakkuk

Hoy en día lo que queda del Proyecto Habakkuk está en el fondo del lago Patricia en Canadá. Es donde se probó el prototipo y lo que queda es la estructura del casco donde se uso la madera. También hay una placa conmemorativa del proyecto de lo que pudo ser el barco más extraño de la historia.

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