Hoy en día tenemos televisión, Internet, cine, teatros y toda clase de espectáculos para pasar un buen rato. Podemos ver casi de todo y hay para todos los gustos. Sin embargo, todo lo que podemos ver en películas, series, obras de teatro y demás cosas, están sujetos a una ética y una moral. Hay ciertas reglas que no se pueden sobrepasar y esto es algo general en todo el mundo. Aun así, hay ciertos espectáculos que siguen siendo éticamente censurables, sobre todo cuando se trata de usar animales y verlos morir para entretener al público. Sin embargo, en otros tiempos tenían menos restricciones éticas en sus espectáculos. De hecho, usar personas era algo totalmente admisible y aceptado. Uno de los ejemplos más claros es el Coliseo y los juegos romanos que se celebraban.

El imperio romano fue una de las civilizaciones más potentes y avanzadas de toda la historia. Sin embargo, también tenían una parte bastante oscura cuando se trataba de entretenimiento. Los juegos romanos eran realmente algo sádico y retorcido donde no había límites. No solamente había peleas de gladiadores o se lanzaban cristianos a las fieras. La imaginación de los organizadores tenía varios tipos de juegos, donde cuanto más sangriento fuera, más divertía al público general.

Los criminales se echaban a las fieras pero en balancines

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Como se ha dicho, los organizadores de los juegos romanos siempre estaban pensando en dar un giro nuevo a sus espectáculos. Una de las más extrañas fue incluir un dispositivo que era un enorme balancín de unos cinco metros. Los criminales sentenciados eran llevados a la arena desnudos con las manos atadas a la espalda. Luego eran colocados en este gran balancín y balanceados como si un juego de niños se tratara. El siguiente paso era soltar a los animales.

Los animales salvajes que estaban sin alimentar durante días, veían en los criminales su próxima comida. Sin embargo, no podían alcanzar al condenado cuando estaba en la parte superior del balanceo. Por este motivo los criminales trataban desesperadamente que el reo que tenían frente a ellos estuviera en el suelo mientras ellos estaban arriba. El público hacía apuestas de quién viviría más tiempo. Al final ambos morían sin remedio, ya que el que estaba abajo finalmente era arrastrado lejos del balancín, dejando al otro criminal también en el suelo.

Los animales eran lanzados a la arena por sorpresa

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Uno de los entretenimientos que tenían los juegos era lanzar a los animales por sorpresa sobre las personas. Para ello, usaban aperturas en el suelo de la arena donde aparecían los animales sin aviso. Todo el coliseo estaba plagado de estas trampillas, donde unos rudimentarios elevadores hacían que los animales pudieran acceder a la arena. Los animales usados normalmente eran leones, leopardos, osos y lobos. Por tanto, estos elevadores tenían que ser fuertes para cargar el peso de varios animales. Para subirlos, normalmente se usaban ocho personas tirando de unas poleas.

Era un riesgo para los trabajadores hacer que los animales salieran de sus jaulas y ponerlos en los elevadores. Sin embargo, no era el único peligro. Si algo no salía bien en poner los animales en la arena, los trabajadores podían acabar en la arena con los demás condenados. Desde luego, había mucha motivación para que todo saliera según lo planeado.

El emperador Cómodo y su afición a los juegos

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De todos era sabido que el emperador Cómodo era un gran seguidor de los juegos, y de hecho participó el mismo en muchos de ellos. Fue uno de los principales financiadores de estos grande juegos romanos en el coliseo, lo cual fue un enorme gasto para la economía romana. En algunas ocasiones se lanzaba a la arena para pelear contra animales u otros gladiadores. Nunca perdió una pelea contra otro rival, aunque se piensa que previamente eran drogados y usaban peores armas que el. Se dice que para practicar, mataba a gente antes de los juegos.

Era la época que reinó Cómodo, no solo fueron criminales los que eran echados a la arena para divertir a la población. Los tullidos y los afectados por enanismo también eran usados en el coliseo. En el caso de los enanos, un buen número de ellos eran puestos en la arena y obligados a pelear entre ellos. Se les daba un cuchillo de carnicero y tenían que pelear hasta que quedara solo uno con vida.

En el caso de los tullidos, los que habían perdido algún miembro, eran puestos en la arena para morir. Esto incluía a antiguos soldados romanos que habían luchado por Roma. El propio emperador Cómodo  llegó a bajar a la arena y matar a estas pobres discapacitados. Suscitó tanto odio entre sus oficiales más cercanos, que finalmente fue asesinado. Le estranguló su entrenador de lucha personal mientras estaba en los baños romanos.

Los criminales que morían en la arena, también tenían que actuar


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Los criminales lo tenían muy mal a la hora de ir al Coliseo. No solo iban a morir sino que algunas veces tenían que dar algo de espectáculo antes de hacerlo. Era muy típico que se les diera un papel como si de una obra teatral se tratara. Se les personificaba con antiguos mártires y tenían la misma muerte que habían tenido sus personajes en la realidad. Por ejemplo, se llegó a representar la “Tortura de Prometeus”, donde el condenado era crucificado en medio de la arena y luego se le abría el estómago. Entonces un oso era soltado para que acabara con el.

Otra de estas personificaciones que se hizo popular, era el de amansar a las fieras. Se trataba de emular la obra de Orfeo y como domaba a los animales. Se le daba una lira al criminal y se le ordenaba tocarla mientras soltaban varios animales. Para dar mayor espectáculo, los primeros animales estaban ya domados y no le atacaban. Esto prolongaba la diversión, aunque en un momento dado se soltaba un oso salvaje hambriento. Como se suponía, el oso finalmente mataba al criminal condenado frente a todo el mundo.

Había animales de todo tipo en el Coliseo

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Como se ha dicho anteriormente, los animales más usados eran los leones, lobos, osos y leopardos. Sin embargo, también se usaban otros tipos de animales en estos crueles juegos. Hubo una época donde el mejor sitios para ver animales exóticos era precisamente el Coliseo. Se llegó a llevar a una jirafa a estos juegos, la cual había sido capturada por el propio Julio Cesar. Se dice que todo el mundo quedo sorprendido al ver a este animal, porque nunca habían visto algo parecido antes.

También se llevaron al Coliseo elefantes, rinocerontes e hipopótamos. Todos estos animales se usaban para la exhibición. Daban vueltas a la arena para que todo el mundo pudiera contemplarlos. En algunos casos, se hacía que los animales lucharan entre ellos para divertir a todo el mundo. En otras ocasiones los animales eran bien cuidados dependiendo de lo exóticos que fueran.

Las mujeres tampoco se libraban de la arena

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No solamente eran hombres los que morían en estos juegos. Las mujeres también podían ser enviadas al Coliseo. Normalmente el juego con mujeres consistían en que se mataran entre ellas. Se las solía vestir como diosas romanas, como si de una interpretación teatral se tratara. Al contrario de los hombres, las mujeres no solían tener entrenamiento para la lucha. Las peleas eran una mezcla de golpes y agarrones que divertía mucho al público.

El coliseo tuvo incluso una batalla naval

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Hay documentadas hasta cuatro batallas navales celebradas en el Coliseo. Para ello, el Coliseo se llenó de agua para que los barcos pudieran navegar. Las tripulaciones eran prisioneros condenados, y tenían que luchar con los miembros de las otras tripulaciones. Estos espectáculos entusiasmaron al público y de hecho hubo muertos entre el publico para encontrar un buen sitio. Este tipo de batalla en un mar artificial tuvo tanto éxito, que en una ocasión el emperador Claudio hizo que 100 barcos y 20 mil soldados lucharan en una batalla en el Coliseo.

Los prisioneros muchas veces intentaban evitar la arena como fuera

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No hace falta decir que los prisioneros no estaban contentos de ir al Coliseo. Además de morir, iban a entretener a la población romana. Para muchos el tener que pasar por esta humillante situación era peor que la muerte. Por este motivo, muchos tomaban una decisión desesperada para no salir a la arena. En una ocasión, treinta prisioneros sajones se turnaron para estrangularse entre ellos, lo cual era más piadoso que morir horriblemente en el Coliseo. Algunos encontraban maneras de suicidarse como lanzándose a los ejes de una rueda en movimiento. Metían la cabeza y dejaban que el movimiento les rompiera el cuello.

Uno de los casos más extremos documentados, fue el de un prisionero alemán que al día siguiente iba a ser enviado al Coliseo. Estaba tan desesperado por librarse de los juegos, que cogió una rústica escobilla para el vater y se metió la esponja hasta el cuello. De esta forma murió asfixiado. Este suicidio se vio como una parte más de los juegos romanos por la inusitada forma de morir. De hecho, el filósofo Seneca escribió sobre el prisionero alemán ensalzando su valiente forma de elegir su destino.

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