El 8 de marzo de 2014 un avión de la aerolínea asiática Malasia Airlines desapareció sin dejar rastros. El vuelo 370 de la compañía llevaba 227 pasajeros y 12 miembros de la tripulación que viajaban desde el aeropuerto de Kuala Lumpur, en Malasia, hacia el Aeropuerto Internacional de Pekín, en China. Pareciera que el océano hubiese tragado sus restos, pero eso no ha podido ser confirmado. Aquí empezó el misterio de los aviones perdidos de Malasia Airlines.

El avión no emitió ningún mensaje de alerta, de mal tiempo o de cualquier otro incidente que pudiese haber afectado el vuelo. Una hora y 59 minutos después de haber despegado, la aeronave dejó de emitir señales y desapareció.

¿Qué sucedió realmente con los aviones perdidos?

foto-1Las hipótesis no se hicieron esperar. Parte de las declaraciones del gobierno malayo apunta hacia un posible ataque terrorista por parte de dos pasajeros que se descubrió viajaban con pasaportes robados. Estados Unidos prestó ayuda a través de investigaciones realizadas por el FBI pero las pesquisas no arrojaron resultados concretos.

Según los últimos registro de tráfico aéreo se detectó que poco antes de perder señal, la aeronave había cambiado de rumbo hacia el oeste, específicamente sobre una zona conocida como el estrecho de Malaca. Una vez descubierto, este hecho se creyó que la aeronave puedo haber sido secuestrada y manejada durante más de cuatro horas hacia una zona segura. Así lo reseñó el diario estadounidense The Wall Street Journal.

Esta hipótesis aún es toma fuerza entre los familiares de los pasajeros de nacionalidad china que viajaban en este vuelo, quienes aseguran que sus seres queridos están secuestrados en alguna isla, por lo que exigen a las autoridades continuar con la búsqueda.

Por otra parte, hay quienes apuntan que el vuelo pudo haber tenido la misma suerte del 9525 de Germanwings en 2015, cuando un miembro de su tripulación estrelló el avión intencionalmente.

Aunque más de catorce países, incluyendo a Inglaterra y Estados Unidos prestaron su apoyo a la búsqueda del aparato, no se pudieron encontrar restos confirmados del Boeing 777 ni en el mar, ni en la tierra. Este se considera uno de los misterios más grandes de toda la historia aeronáutica.

El más conocido del siglo pasado

foto-2Resulta difícil para alguno pensar que en pleno siglo XXI puedan seguir desapareciendo grandes aparatos sin dejar rastros. Sobre todo si se toma en cuenta el avance tecnológico en las herramientas de comunicación y radar instalados en los aviones.

El siglo pasado se vio marcado por un hecho que hasta nuestros días sigue sorprendiendo a los expertos en aeronáutica. El 5 de diciembre de 1945 el vuelo 19 de la marina de los Estados Unidos acompañado de cinco aviones Avenger desapareció sin dejar rastros durante una práctica de entrenamiento.

El hecho ocurrió entre el triángulo que conforman la parte sur del estado de Florida, Puerto Rico y las Bermudas. El último contacto que tuvo la tripulación con personas en tierras sólo dijeron “no saber” donde quedaba el oeste, pues todo era muy “confuso”. En 1964 este punto sería llamado “El triángulo de las Bermudas”, lugar donde han desaparecido más de 30 aviones, 40 barcos y personas sin dejar rastro alguno.

La caja negra de los secretos

foto-3Cuando una aeronave pierde contacto en tierra y posteriormente es reportada como perdida lo primero que las autoridades exigen encontrar (después de sobrevivientes) es la caja negra del aparato. Este componente de la aeronave es una especie de caja fuerte que graba todas las conversaciones durante el vuelo y lleva un registro de las actividades hechas por la tripulación, lo que permite tener datos concretos en el caso de hacer investigaciones.

Este mismo aparato fue el que permitió conocer el motivo por el cual el vuelo 447 de la Airfrance que cubría la ruta Río de Janeiro – París desapareció el 1 de junio de 2009 en el atlántico con 228 pasajeros a bordo, incluyendo a la tripulación. El Airbus A330 de la compañía dejó de emitir señal cuatro horas después de haber despegado.

Sin embargo, la caja negra que llevaba el vuelo continuó emitiendo señales hasta un mes después de haber ocurrido el siniestro, por lo que permitió a las autoridades recuperar partes del avión y el cuerpo de muchos fallecidos. De igual manera, gracias a las grabaciones registradas por este componente, se pudo constatar que el accidente fue producto de un error en la lectura de los anemómetros por parte de los pilotos.

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