Todos recordamos las trágicas y escalofriantes imágenes de los aviones estrellándose contra las torres gemelas el 11 de Septiembre. Fue uno de los atentados más terribles de la historia y fue grabado por cientos de cámaras, por lo que se pudo ver desde diferentes ángulos. Fue algo tan terrible que no parecía real, y muchos tardaron en asimilar que algo como eso pudiera ocurrir. ¿Quién podía pensar que unos aviones se pudieran estrellar de esa manera contra un rascacielos? Parecía sacado de una película de Hollywood. Lo cierto es que no fue la primera vez que algo así ocurría. En 1945 un bombardero B-25 se estrelló contra el Empire State Building en Nueva York. Ocasionó varios muertos y millones de dólares en daños. ¿Cómo pudo pasar algo así? Veremos cómo ocurrió este accidente mucho antes del 11-S de 2001.

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El 28 de Julio de 1945 cayó en sábado, y ese día un B-25 estaba viajando desde Massachusetts a Nueva York.  El piloto llamado William Franklin Smith era un experimentado veterano que había volado en un buen número de misiones. El problema era que ese día había una densa niebla que dejaba una visibilidad casi nula. Para evitar riesgos, Smith pidió por radio poder aterrizar en el aeropuerto de La Guardia, pero le dijeron que era peligroso. En lugar de eso, le dijeron que mantuviera el vuelo sobre Manhattan a unos 457 metros de altura.

Un error que no quedó muy claro

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No se sabe muy bien lo que pasó, aunque se piensa que Smith confundió el río Este  con el Hudson y por eso empezó a descender demasiado pronto. También se dice que simplemente se desorientó con la niebla, pero lo que estaba claro es que la altura era peligrosamente baja. Cuando se quiso dar cuenta, estaba yendo directamente hacia el edificio RCA en el Rockefeller Center. Pudo hacer una maniobra de urgencia y evitar la colisión pero la nueva trayectoria le puso en dirección al Empire State Building. Esta vez intentó elevarse y sobrepasar el rascacielos, pero ya era demasiado tarde. Los testigos que estaban a pie de calle escucharon una terrible explosión según el avión se estrelló contra el edificio.

La gente que había en la calle era incapaz de ver lo que había pasado por la densa niebla. Muchos pensaron que había sido un ataque suicidad de los japoneses al puro estilo de los kamikazes. El resultado final fue que murieron once personas que estaban en el edificio y los tres miembros de la tripulación del avión. El avión había hecho un gran agujero en la estructura provocando un fuerte incendio. Sin embargo, los bomberos hicieron un excelente trabajo y en cuarenta minutos ya habían apagado el fuego.

Una historia increíble detrás de la colisión

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En aquellos tiempos los ascensores tenían a un operador que manejaba los controles para ir de un piso a otro. No era como hoy en día donde cada cual aprieta el botón del piso al que quiere ir. La operadora Betty Lou Oliver estaba trabajando ese día en el ascensor y resultó herida en el accidente. Los cables habían sido dañados y el equipo de rescate no se dio cuenta de esto. Intentaron bajar el ascensor y los cables se rompieron. El ascensor cayó 75 pisos y Betty Lou Oliver consiguió sobrevivir a la caída. La encontraron después entre el amasijo de hierros. Esta caída sigue teniendo el record Guinness de supervivencia al caer un ascensor de tanta altura.

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A pesar de las muertes y los daños provocados en el edificio, el Empire State Building se abrió el lunes siguiente y la mayoría de los empleados pudieron volver a sus trabajos. Este accidente sirvió para rediseñar otros futuros rascacielos en caso de una colisión con un avión. De hecho, sirvió para que las torres gemelas pudieran aguantar el embestida de un Boeing 707 en caso de que ocurriera. Por desgracia, el 11 de Septiembre de 2001 los aviones que se usaron en el atentado eran Boeing 767, los cuales eran muchos más grandes, y además iban con los tanques llenos de combustible.

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