Todos sabemos que el cine, la televisión, la radio y otros medios de comunicación y entretenimiento pueden tener un fuerte impacto. Algunas veces el la reacción que provoca es tan fuerte que deja a todo el mundo sorprendido. De hecho, puede cambiar cosas que de otro modo no se podrían haber hecho. Uno de los casos más conocidos fue el de Orson Wells y su Guerra de los Mundos, donde provocó el pánico entre la población. Wells hizo un programa de radio donde hablaba de una invasión alienígena. Lo hizo tan real que un gran número de personas creyó que estaba ocurriendo de verdad. Hoy te hablamos de la película El Día Después, la cual no solo metió el miedo en el cuerpo a 100 millones de americanos y otros tantos millones en el mundo, sino que provocó un desarme nuclear.

El Día Después era otra película de catástrofes más

En 1983 ya existían un buen número de películas de catástrofes. De hecho, en los años setenta estuvieron muy de moda con películas clásicas como “El Coloso en Llamas”, “Terremoto”, “Aeropuerto”, “La Aventura del Poseidón”, “Meteoro” y muchas más. Sin embargo, en una época donde la guerra fría se notaba en el ambiente, no se habían hecho muchas películas sobre la amenaza atómica. Una de las más famosas se había hecho en 1964 y se llamaba “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú”.

El Día Después se estrenó una tarde del 20 de noviembre de 1983 y fue realizada directamente para televisión. La duración era de dos horas, aunque originalmente duraba tres. Los primeros 50 minutos del film son para introducir a los personajes, lo cual creaba una fuerte empatía hacía ellos. Todo transcurre con normalidad, y lo único que hace sugerir un desastre es un conflicto entre Rusia y Estados Unidos en la Berlín Oeste.

Se desata el infierno nuclear

Casi a la mitad de la película los espectadores pudieron ver de un modo siniestramente real lo que sería una guerra nuclear mundial. Para la época los efectos especiales fueron muy convincentes y millones de personas pudieron ver lo que les esperaba si entraban en guerra. La escena de las explosiones atómicas dura unos angustiosos minutos que luego pasa al resto de la película, que son las consecuencias.

Después de las explosiones nada es bonito, y millones de americanos y luego personas de todo el mundo, pudieron ver los efectos de la radiación. La gente moría envenenada, las quemaduras eran terribles, se caía el pelo y la muerte era inevitable. Una muerte lenta y agónica para muchas personas dependiendo de la distancia de la explosión.

El impacto de la película en Ronald Reagan

En el momento de la película El Día Después, el presidente era el ex actor de cine Ronald Reagan. Cuando vio el film se quedó muy impresionado por lo que había visto. Se interesó tanto por ella que preguntó a los productores y realizadores hasta que punto era real lo que había visto. Le contaron que se asesoraron de expertos en efectos de radiación e inviernos nucleares. De hecho, le dijeron que se habían quedado cortos con los verdaderos efectos de una guerra nuclear. La realidad sería mucho peor. Reagan reconoció tiempo después que El Día Después le dejó deprimido durante varios días. Fue algo bueno porque hizo algo inesperado.

Fue tal el impacto que había tenido la película en el presidente Reagan, que el poco tiempo inició un desarme nuclear. Contactó con el presidente de Rusia Gorbachov y ambos aceptaron empezar a eliminar cabezas nucleares y cambiar las estrategias hostiles entre ambos países. Una sola película abrió los ojos a la población mundial y los líderes más poderosos del mundo sobre la guerra nuclear.

Hoy en día la vemos como un telefilm más para pasar el rato, pero en su momento la gente vio su propio destino en la pequeña pantalla. Aconsejamos ver El Día Después teniendo mente lo que supuso a principios de la década de los ochenta. Se puede decir que creo un mundo más seguro en unos tiempos algo oscuros.

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