Son dos proyectos aún en fase de pruebas para aprovechar al máximo los paneles solares

Aprovechar el agua que la naturaleza nos deja no es nada nuevo, sin embargo, con el estudio simultáneo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad China Océano trabajan en investigaciones para intentar aprovechar el agua de lluvia que se derrama sobre los paneles solares.

Todavía faltan años para que pueda conocerse la verdadera utilidad de estas iniciativas, o si se puede aplicar a gran escala, pero siempre es importante dar el primer paso para alcanzar nuevos objetivos.

En el MIT intentan que los paneles absorban el calor proveniente del sol

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Aunque pueda parecer obvio, en realidad los paneles solares tan solo toman una pequeña parte de la energía calorífica que llega desde el astro. Esto se debe principalmente a que las longitudes de onda son distintas por lo que las células fotovoltaicas no las “reconocen”.

La cuestión viene en la capacidad de retener dicho calor para transformarlo energía, disipándose y por tanto, perdiéndose la oportunidad de crear una energía extra.

Para contrarrestarlo, en el MIT están estudiando la posibilidad de utilizar cristales fotónicos justo encima de los paneles solares, para “traducir” la luz que llega desde el sol de modo que los paneles solares la “entiendan” aprovechando toda su longitud de onda y transformando la energía de forma más eficiente.

Según la Universidad China Océano, se podrá aprovechar la lluvia en un futuro

Y es que con la tecnología actual, nada más que comienza a diluviar los paneles solares interrumpen su actividad, entre otras causas porque las nubes que vienen cargadas de agua tapan la luz solar, y por tanto en ese intervalo no se captura energía.

La importancia del experimento se encuentra en las sales que traen las gotas de lluvia, que es la causante de que se transformen del estado gaseoso de las nubes en líquido (por el choque entre los iones positivos y negativos).

Así pues, al separar los iones contenidos en ellas pueden aprovecharse para ser almacenados y transformados en electricidad. Lógicamente en esta fase del experimento, la energía contenida en cada gota de agua es ínfima. Aún así, se trata de una alternativa interesante para compensar la falta de luz en algunas zonas o para acumular energía durante las noches lluviosas.

Esta idea no es nueva, ya se intentó hace algunos años en Francia

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Solo que los científicos franceses implementaron un polímero en las placas solares de podo que al entrar en contacto con las gotas de lluvia y con el impacto que sufrían por la gravedad, transformasen esa energía mecánica en electricidad.

Todos estos avances suponen interesantes alternativas en las energías verdes

Con la escasez de los combustibles fósiles, no está nunca de más intentar aprovechar todo lo que la naturaleza ofrece, siendo realmente aprovechable en las zonas tropicales, en donde el Monzón asola los lugares con incesantes lluvias que podrían ser una nueva fuente de energía para los países menos desarrollados.

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