¿Te suena lo que es la mansión Playboy? Seguro que alguna vez has oído hablar de ella. El fundador de esta famosa mansión fue Hugh Hefner y a sus noventa años ha vendido hace poco esta casa por cien millones de dólares a una compañía de inversión. La única condición que ha puesto es poder alquilarla por un millón de dólares al mes hasta el día que muera. La mansión Playboy es algo más que una lujosa residencia con 30 habitaciones.

Durante décadas ha sido un lugar de polémicas fiestas y excesos donde todo tipo de famosos han ido a socializar. Un sitio así tiene infinidad de anécdotas y cosas que contar. Hablaremos de los túneles que usaban las celebridades para entrar, los eventos que se celebraban y muchas más cosas.

No fue la primera mansión Playboy

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El primer número de la revista Playboy fue publicado en 1953. Hugh Hefner vivía entonces en un pequeño apartamento en Chicago y desde ahí hacía la mayoría del trabajo. En solo seis años la revista se había vuelto muy popular por lo que Hefner se pudo comprar una mansión también en Chicago. Esta casa tenía una piscina cubierta y una oficina con una cama en medio de dos metros y medio de diámetro.

Las modelos de Playboy y los empleados de la revista podían alquilar habitaciones en la tercera y cuarta planta. Les costaba 50 dólares al mes poder vivir en la mansión, aunque solo podían ser alquilados por mujeres y no se permitía la visita de hombres. A principio de los setenta compró la segunda mansión que todo el mundo conoce. Estuvo moviéndose entra ambas mansiones hasta 1974, donde se trasladó definitivamente a la mansión de Los Ángeles.

Los túneles secretos para acceder a la mansión Playboy

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En los años setenta la mansión Playboy se estaba haciendo cada vez popular, y muchas celebridades querían ver el desenfreno que había dentro. Sin embargo, no a todos los famosos les gustaba ser vistos entrando y saliendo de esta casa de “decadencia”. Hace poco tiempo se descubrieron fotos y documentos detallando túneles subterráneos que iban desde la mansión Playboy a casas de famosos en la zona.

Algunos famosos actores como, Jack Nicholson, James Caan y Warren Beatty usaban estos túneles para acudir a las fiestas Playboy. Se cree que los túneles fueron cerrados a finales de los años ochenta.

La mansión tenía galería de arte

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En la mansión Playboy había muchas cosas y no solo eran guapas modelos y fiestas. Hefner era un gran aficionado al arte y quiso que su nueva mansión tuviera una galería con pinturas de vanguardia. Los visitantes a la mansión podía ver la galería para apreciar las pinturas, y uno de estos visitantes fue John Lennon. Sin embargo, parece que el músico no apreció demasiado lo que vio.

Eran los años setenta cuando Lennon visitó la mansión Playboy, y cuando se pasó por la galería de arte hubo un cuadro que por algún motivo le disgustó. Se trataba de una pintura de Henri Matisse. Lo que hizo Lennon fue apagar un cigarro en la pintura. Aunque no fue un gesto demasiado amable por parte del músico, Hefner se lo perdonó. Restauró la pintura y permitió a Lennon visitar la mansión siempre que quisiera.

Tiene un cementerio de mascotas privado

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La mansión Playboy tenía una licencia para tener varios tipos de animales dentro de la parcela. A lo largo de los años cientos de mascotas pasaron por la mansión. Obviamente con el tiempo algunas mascotas iban muriendo, por lo que Hefner pensó que era buena idea tener un cementerio de animales dentro de la mansión. La mayoría de los perros de Hefner han sido enterrados en la mansión, junto otro tipo de animales como monos y varias especies de pájaros.

La bodega tiene alarmas secretas

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Según una autobiografía del actor Stephen Baldwin, una vez que estaba en la mansión con el actor Robert Downey Jr. bajaron a la bodega con unas amigas para “tomar” algo de vino. Para bajar a la bodega había una escalera en espiral. Downey iba delante y cuando llegaron al final de la escalera, se dio la vuelta y le dijo que no pisara el tercer último escalón. El motivo era que accionaba una alarma silenciosa.

Parece ser que esa alarma fue puesta en los años veinte durante la ley seca. La bodega se usaba para almacenar alcohol, lo cual estaba prohibido. La alarma servía para alertar de que alguien estaba husmeando donde no debía.

Algunos invitados se quedaron a vivir en la mansión

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Había gente que se lo pasaba tan bien en la mansión, que decidía quedarse en la mansión. Normalmente era por un periodo específico de tiempo más largo o más corto. James Caan fue uno de los actores que en los setenta vivió una temporada en la mansión, como también lo hizo Tony Curtis. No es de extrañar que quisieran pasar más tiempo en la casa, porque había todo tipo de eventos.

Una de las atracciones habituales que Hefner organizaba en la mansión eran combates de boxeos profesionales y artes marciales. Para muchos boxeadores se les hacía extraño hacer estos combates en la mansión Playboy. Estaban acostumbrados a pelear frente a un gran público, y de repente lo estaban haciendo frente a unos pocos cientos…  muchos de ellos celebridades.

Hubo una atracción que puso a la gente realmente enferma

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Como se ha dicho, al fundador de la revista Playboy Hugh Hefner le encantaba tener atracciones que divirtiera a sus invitados. Una de ellas era una cueva construida a mano con una laguna para bañarse. En el 2011 más de 120 personas que visitaron esta cueva y se bañaron se pusieron enfermas a causa de la legionella. La bacteria se encontraba en el agua, lo cual intoxicó a los invitados.

La mansión suele tener más de ochenta empleados trabajando

La mansión Playboy tiene 6400 metros cuadrados, por lo que necesita un buen número de empleados para hacerse cargo de las instalaciones. Suele tener una media de 80 personas trabajando para cuidar de los jardines, cocinar, seguridad y mantenimiento eléctrico y fontanería. Tiene incluso un anfitrión vestido de Frankenstein que recibe a los invitados en la verja principal y los lleva a un gran salón donde empieza la visita.

Mike Tyson tuvo problemas en la mansión

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Aunque pueda parecer que la mansión Playboy es un sitio donde todo vale, hay normas muy estrictas que hay que respetar. Es cierto que se han hecho fiestas con un total desenfreno en todos los sentidos, pero hay ciertos límites. En la mansión se hacían sesiones de cine nocturnas, y Hefner se tomaba estas reproducciones de películas muy en serio. Cualquier interrupción durante una proyección era intolerable.

En una de estas proyecciones, Mike Tyson estaba de invitado a ver una película. Los sillones de la sala de cine eran muy cómodos y Tyson se quedó dormido. El problema fue que su teléfono no dejaba de sonar y él no se enteró. El boxeador nunca más fue invitado a la mansión por este motivo.

Larry Flint casi compra la mansión

El fundador de la revista “Hustler” Larry Flint estuvo interesado en comprar la mansión Playboy. La idea era reconvertirlo de mansión Playboy a mansión Hustler. Parece ser que el problema fue que Hefner ponía la misma condición de poder alquilarlo hasta el día de su muerte. Flint quería comprarla y que Hefner dejara la casa.

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