No hay duda de que mandar a personas a Marte es un desafío para el que todavía no estamos preparados. No solo es un tema tecnológico, sino también la parte sicológica es un factor importante. Por ello se están haciendo muchas iniciativas para preparar estas futuras misiones al planeta rojo. Recientemente un grupo de científicos ha terminado una misión donde han estado durante un año aislados del mundo. Han estado en un entorno parecido al de Marte, que ha sido el volcán de Mauna Loa en Hawái.

Por supuesto, no es ni mucho menos lo mismo que estar en Marte de verdad. Aun así, la simulación ha intentado ser lo más parecido a una misión real fuera del planeta Tierra. Los 6 miembros de este experimento han contado su experiencia en recientemente. Una de las cosas que más han notado es no poder hacer nada desde su aislamiento. Si fallecía un familiar u ocurría alguna desgracia, no podían ayudar en absoluto desde si posición.

Ha sido el mayor experimento de simulación en el espacio que se ha hecho en Estados Unidos. Los tres hombres y tres mujeres han tenido que sacrificar un año entero de sus vidas para preparar a los humanos para una misión en Marte. La comunicación que han tenido con el exterior ha sido a base de emails y grabaciones de voz, las cuales eran retardadas veinte minutos para simular la comunicación en el espacio profundo.

La simulación también implicaba tener que llevar un traje espacial si salían al exterior. La idea era hacer hasta el más mínimo detalle lo más real posible. Muchos pensarán que un año pasa rápido, pero esto solo aplica en la atareada vida de la urbe. Sin embargo, estando en aislamiento en una base de unos 300 metros cuadrados pueda hacer que el tiempo vaya más lentamente. Por suerte la NASA ha tenido a los científicos ocupados en diferentes actividades y el tiempo ha pasado más rápido. Han estado realizando varios experimentos científicos, trabajos de geología, probar los equipos, cocinar, hacer ejercicio, etc.

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Lo que han confesado los científicos es que no parece que haya sido un año. Más bien les ha parecido unos meses. Aun así han echado muchas cosas de menos, como por ejemplo comer comida fresca o sentir el aire en la cara. Todo esto y más cosas también influyen en que haya cambios emocionales. Lo cierto es que era precisamente esto una de las metas del experimento, y es ver como el ser humano reaccionar a este aislamiento prolongado. De esta manera se puede entender mejor los efectos de los viajes al espacio y aislamiento prolongado.

Algunos momentos fueron más difíciles que otros para algunos miembros del grupo. Por ejemplo, la abuela de un miembro del grupo murió mientras estaba en la base. Aunque era una muerte que ya se esperaba, esto fue un mal trago para el científico al no poder estar con su familia. Sin embargo, esto lo tenían asumido al empezar el experimento. Era un cambio radical en sus vidas y la comunicación sería poca y por los medios establecidos.

Las reacciones de los científicos durante todo el periodo de asilamiento variaban.  En algunas ocasiones se aburrían mucho y en otras podían tener bajones que les dejaba al borde de la depresión. Muchos confiesan que en ocasiones solo querían estar solos sin que nadie les molestara. De la misma manera, una persona podía estar de buen humor un minuto y al siguiente estar inaguantable. Esto hacía que algunas veces la convivencia fuera complicada. El cómo se enfrentaron a estas situaciones era lo que le interesaba a la NASA.

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En un futuro quizá no tan lejano, la NASA tiene la intención de enviar a astronautas a Marte y por eso es importante conocer las reacciones de la gente ante una misión así. Se han usado cámaras y equipos de vigilancia electrónica para recopilar los datos. Conociendo bien todas estas reacciones se pueden hacer estimaciones de cómo será en el viaje real a Marte.

La parte buena es que todos los científicos han coincidido que en ningún momento pensaron en retirarse. Cuando estaban aburridos o algo deprimidos, siempre encontraban algo que les mantuviera ocupados. Llevaron mucha lectura, lo cual fue uno de los mayores modos que tenían de “desconectar”. También tuvieron tiempo de escribir artículos destinados a varios blogs online sobre la temática espacial. Lo que ahora se plantea todo el mundo es que pueden aprender los investigadores de la experiencia de los científicos.

Lo positivo del experimento ha sido haber podido aprender las lecciones de las cosas buenas y malas, las cuales no se podrían saber si no es estando en aislamiento. Los datos obtenidos podrán mejorar la vida de los que vayan realmente a Marte. Se tiene estimado que los primeros astronautas que vayan al planeta rojo sea en el año 2030.

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