Ya hemos hablado del director Alfred Hitchcock y algunas de sus películas más famosas, como fueron Los Pájaros y Psicosis. Una de las grandes aportaciones de este director británico fueron unas películas que mezclaban misterio, thriller y una forma de hacer cine que nadie había hecho hasta ese momento. Sin embargo, trabajar con el no era fácil según muchos de sus colaboradores. Los actores y actrices de sus películas reconocían que era todo un carácter. Algunas veces trabajar con el era insoportable, y hay que reconocer que hacía cosas muy extrañas. Te contamos algunas de las más curiosas.

1 – Asustar a sus actores para ver si lo estaba haciendo bien

Alfred Hitchcock era sobre todo un maestro del misterio, pero no le hacía ascos al terror. No era exactamente un director de cine de terror, pero muchas de sus películas se acercaban mucho al género. No es de extrañar que una de las obsesiones de Hitchcock fuera asustar lo máximo posible a su público. Para no equivocarse utilizó un sistema bastante curioso, y usó a sus actores y actrices para hacer pruebas. Cuando tenía que usar muñecos o atrezos en sus películas, primero quería ver la reacción de su equipo.

Un claro ejemplo es la escena final de “Psicosis”, donde el cuerpo disecado de la madre de Norman Bates entra en escena en un primer plano. Es una de las escenas más impactantes de la película, y por eso se preparó a conciencia. Alfred Hitchcock quería asegurarse de que la reacción de la gente fuera de horror absoluto. La mejor manera es saber si su maniquí realmente daba el pego. Se usó el muñeco de la madre de Norman Bates en varias ocasiones, principalmente poniéndolo en sitios para que Janet Leigh se lo encontrara de sorpresa. Dependiendo de los gritos que pegaba la actriz, sabía que el muñeco estaba bien hecho o no.

2 – Atar a los actores juntos

Una de las películas que hizo el director inglés fue “Los 39 Escalones”. Dijo que fue una de las películas más divertidas que había hecho, aunque posiblemente no lo fue para todo el mundo. Las estrellas principales eran Robert DonatMadeleine Carroll y tenían que estar esposados durante una secuencia del film. Hitchcock pensó que sería divertido hacerles creer que había perdido la llave de las esposas que les unían. La pareja de actores se acababan de conocer y el director quiso empezar con esta escena.

Hitchcock les mantuvo esposados durante cuatro horas después de acabar la escena. Dijo que la llave se había perdido pero realmente la tenía el. Fue una broma que gastó que le hizo reír durante mucho tiempo. Hubo muchas reacciones a esta broma, donde algunos lo vieron gracioso y otros una broma pesada. El director se lo pasó en grande viéndoles encadenados durante unas horas sin saber que hacer.

3 – Una de las peores bromas de Hitchcock

Hitchcock era muy dado a las bromas, aunque muchas de ellas eran demasiado pesadas. Ocurrió que uno de los miembros del equipo de rodaje hizo una apuesta con el director. La apuesta a ver si se atrevía a pasar una noche entera encadenado a una de las cámaras de filmación donde estaban rodando. Si pasaba la noche entera, Hitchcock le daría un sueldo semanas adicional. Por supuesto, aceptó la apuesta pensando que una noche valía la pena por una semana de paga. Sin embargo, no contó con que el director lo iba a aprovechar para hacerle una buena jugada.

En el momento en que el trabajador del equipo de rodaje de Hitchcock fue encadenado a una de las cámaras, fue invitado a una copa de coñac. Se la llevó el propio Hitchcock para cerrar la apuesta que iba a durar toda la noche. Lo que no sabía era que el director había llenado la botella de coñac con laxantes. Las cámaras de la época eran muy grandes, pesadas y fijadas al suelo. Tuvo que pasar toda la noche sin poder ir al baño al estar encadenado. No sabemos si se lo tuvo que hacer encima.

4 – Lanzando pájaros vivos a Tippi Hedren

Ya hemos dicho que “Los Pájaros” es una de las películas más conocidas del director británico. En el film los pájaros empiezan a atacar la gente sin piedad y dejan incomunicada una pequeña población. En una de las escenas la actriz Tippi Hedren es atacada por un grupo de pájaros, y aquí es donde Hitchcock decidió que debía ser lo más real posible.

Se suponía que los pájaros usados tenían que ser mecánicos, pero el director decidió que se usaran pájaros reales. En este caso gaviotas. No le dijeron nada a Tippi Hedren hasta que llegó al lugar del rodaje. La escena se tardó en grabar cinco días y fue un infierno para la actriz. Para que los pájaros se enfurecieran y aletearan frenéticamente, le ataban las patas con bandas de goma al cuerpo de Hedren. También le lanzaban desde detrás de la cámara pájaros al mismo tiempo. En una de las secuencias uno de los pájaros hirió el ojo de la actriz.

Aun con la herida en el ojo, Hitchcock quería seguir rodando. Tuvo que intervenir un médico para detener el rodaje y que la actriz se recuperara. Se dice que esto indignó mucho al director, el cual decía que había que continuar. El médico sorprendido le preguntó al directo si estaba intentando matar a Tippi Hedren.

5 – Hizo un documental del holocausto

No había muchas cosas que asustaran a Alfred Hitchcock, pero una de las que le dejó consternado fue el holocausto. A finales de los años cuarenta el director realizó un documental sobre lo que pasó en los campos de concentración. Necesitaba material para poder realizarlo y empezó a investigar. Desde el primer momento Hitchcock quedó horrorizado y le afectó tanto que muchos días ni siquiera aparecía por el estudio. Había enviado a 10 de sus mejores cámaras para que documentaran todo lo posible sobre estos campos de concentración.

Uno de los problemas fue que el poder editar y poner el documental en marcha tardó mucho tiempo. Cuando ya lo tenía preparado, Alemania estaba siendo reconstruida. Le dijeron al director que estrenar este documental perjudicaría el trabajo que se estaba haciendo en Alemania. Por eso le obligaron a que las cintas fueran archivadas en el museo de guerra británico. Hitchcock protestó mucho pero no le sirvió de nada.

6 – Alfred Hitchcock estuvo investigado por el FBI

En 1946 el director estrenó la película “Encadenados” y en ella aparece una botella de vino llena de uranio. En un principio esto puede no ser nada importante, ya que se trata de un film de espías como tanto le gustaban a Hitchcock. Sin embargo, el director había hablado antes del uranio y esto le supuso un problema. En 1944 se estaban haciendo pruebas atómicas y de hecho todavía no habían sido usadas en Japón.

De alguna manera Hitchcock se enteró de estas pruebas con un arma nueva. Sugirió que podían estar usando uranio para crear una nueva bomba de grandes proporciones. De hecho, quiso hacer una película sobre el tema antes de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Muchos productores de Hollywood le dijeron que era un argumento absurdo para hacer una película.

Sin embargo, Hitchcock estaba dispuesto a seguir investigando sobre el tema. Se reunió con un premio Nobel de física llamado Robert Millikan para hablar sobre el tema. Lo primero que le preguntó fue sobre si se podría hacer una súper bomba con uranio. El físico le contestó si estaba loco y quería que les arrestaran a ambos. De hecho, le dijo que ese concepto era imposible. Hitchcock se enteró después que esta conversación llegó a oídos del FBI y fue investigado durante tres meses.

7 – Tuvo una infancia algo complicada

Mientras que la figura de la madre ha aparecido en las películas de Hitchcock, la del padre es casi inexistente. En el caso del padre del director, su relación no fue fácil y de hecho su propio padre le mandó al calabozo. Lo cierto es que lo hizo cuando tenía cinco años. Le envío a la comisaría local con una nota que había escrito, donde ponía que el pequeño Hitchcock había un chico muy malo. El policía que estaba de acuerdo con el padre, llevó a Hitchcock a una celda y lo encerró diciéndole “esto es lo que le ocurre a los que se portan mal”.

Por supuesto, solo fue para darle una lección y le sacaron al cabo de un rato. Con su madre también tuvo una relación algo compleja. Era muy autoritaria y estricta. Hacía que un joven Alfred Hitchcock le contara varias veces al día todo lo que había hecho. Eran una especie de confesiones de sus pecados por lo que tenía que pasar constantemente. Hitchcock recordó esto durante toda su vida, incluso en una edad avanzada.

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