Según la segunda guerra mundial estaba terminando, la fuerza naval americana se acercaba cada vez más a Japón. Los japoneses veían como estaban perdiendo la guerra y empezaron a tomar medidas drásticas. Su respuesta a la marina americana fue la creación de un grupo naval llamado “Unidad de Ataque Especial”. Puede que este nombre no te suene pero si decimos que eran una unidad de kamikazes ya te sonará más. Kamikaze significa “divino viento” en japonés, y los miembros de la unidad eran todos voluntarios.

Lo que la mayoría sabe de los kamikazes era que intencionadamente estrellaban sus aviones contra los buques americanos. Sin embargo, hay muchas más cosas que quizá no sepas de este escuadrón militar japonés. Si quieres saber más sobre estos pilotos suicidas de la segunda guerra mundial, sigue leyendo.

1 – La forma de reclutar a los pilotos

Muchos se habrán hecho la pregunta ¿Cómo unos pilotos formados podían suicidarse de esa forma? Como se ha dicho antes, se pedían voluntarios para hacer estos ataques sin retorno. Elegir de un modo honorable es algo que está muy arraigado en la cultura japonesa. La vergüenza también es otro aspecto social de este país. Por lo tanto, si se le pedía a un piloto ser voluntario y contestaba que no estaba dispuesto a morir por su país, llevaba la vergüenza también a su familia.

Por lo tanto, aunque los pilotos kamikaze eran “voluntarios”, tampoco se les daba mucha elección. Si no se ofrecían voluntarios la vergüenza sobre ellos y su familia durarían para siempre. En cambio, si morían por su país se les consideraría unos héroes y un gran honor para la familia.

2 – La batalla del mar de Filipinas

Una de las batallas más críticas de la segunda guerra mundial fue la batalla de Filipinas. Ocurrió en Junio de 1944 y la fuerza naval americana obtuvo una contundente victoria frente a los japoneses sin apenas perder barcos. Uno de los problemas que tuvieron los japoneses fue que los aviones que usaron eran los llamados Zekes, que eran del modelo Mitsubishi A6M Zero. No eran rival para la poderosa armada americana. Cuando eran alcanzados por una bala, solían quemarse rápidamente.

Después de la batalla de Filipinas los japoneses perdieron 480 de estos aviones, que era una gran parte de toda su fuerza aérea. Según las fuerzas americanas se acercaban a Filipinas, la cual estaba ocupada por los japoneses, la armada japonesa sabía que tenía que hacer algo extremo. En una reunión con los altos mandos de la armada japonesa, se propuso usar los aviones como misiles contra los barcos americanos.

Se reservaron 300 aviones para esta estrategia. Para hacerlos más ligeros se quitaron las armas de fuego, el sistema de comunicación y los blindajes. Se pusieron tanques de combustible más grandes y cada avión fue cargado con 250 kilos de explosivos. Teniendo los aviones ya preparados para esta misión suicida, solo necesitaban los pilotos.

3 – Usaron los mejores pilotos en la primera batida

Cuando la armada japonesa dedición formar este escuadrón kamikaze, la primera personas que eligieron fue uno de sus tenientes más jóvenes. Fue Yukio Seki y le contaron lo que tenían pensado para ganar a la armada americana. Sin dudarlo dijo que era un honor poderlo hacer, aunque más tarde confesó que era malgastar su talento como piloto de élite. Durante el siguiente mes más de veinte voluntarios fueron entrenados para esta misión. Acabado el periodo de entrenamiento, cogieron sus aviones volaron a su muerte.

Fueron 24 aviones los que salieron en esta primera misión, aunque no localizaron ningún barco americanos hasta pasados 5 días de vuelo. El primer encuentro fue en una de las islas que rodean Filipinas. Cogieron a la armada americana por sorpresa al estrellar sus aviones contra los buques. Consiguieron hundir uno de los barcos más importantes que era el portaaviones USS St.Lo. Dejaron muy dañados otros tres barcos, lo cual mostró a los mandos japoneses lo efectivo que era este sistema. El programa de kamikazes se amplió con esta victoria.

4 – Se diseñó un avión específico para estas misiones suicidas

Como ya se ha dicho, los aviones Zeke japoneses no eran muy efectivos. Tampoco eran muy buenos como bombas volantes. Otro problema era que hacía falta entrenar a pilotos para que volaran en los Zekes y fueran capaces de estrellarlos contra los buques. No era algo tan sencillo como se puede creer. Se decidió entonces hacer un avión diseñado por completo a ser un kamikaze. El resultado fue el Yokosuka MXY7 Ohka.

Este avión era básicamente un misil que se podía pilotar. Tenía unos 6 metros de largo y unas alas muy cortas. Tenía una limitación y era que solo podía volar distancias de unos 30 kilómetros. Por este motivo eran transportados a la zona de ataque mediante bombarderos más grandes. Una vez ahí, eran liberados y el piloto volaba hasta su objetivo. El Ohka tenía instalados tres cohetes que activaba el piloto cuando estaba muy cerca del objetivo. Esto les daba la velocidad para evitar el fuego de los buques americanos y poder penetrar en su casco.

Los Ohka eran mucho más fáciles de pilotar que los Zeke. Los pilotos no necesitaban un largo entrenamiento para manejarlos. Debido a que eran transportados en un bombardero hasta el lugar de la batalla, tampoco tenían que aprender a despegar o aterrizar. Solo tenían que controlar la dirección y acercarse a los barcos. Una vez enfrentados al barco, solo encendían los cohetes por lo que tampoco necesitaban maniobrar. En la cabina del Ohka había un espacio donde se podía colocar una espada de samurai.

5 – También era una guerra psicológica

La misión de los kamikazes era claramente la de hundir barcos de guerra. Sin embargo, también se añadió otra ventaja que era infundir terror a los americanos. La idea era que los vieran como feroces guerreros que no tenían límites ni miedo, y que preferían morir a rendirse. La cosa no salió como esperaban y los americanos no se amedrentaron. De hecho, cuando construyeron los Ohka, los americanos los puso el nombre de Baka, que en japonés significa “idiotas”.

6 – Los kamikazes no solamente usaban aviones

Dada la efectividad de los kamikazes contra la armada americana, usaron el mismo sistema bajo el agua en forma de torpedos que se podían pilotar. Lo que hacían era divisar un barco por medio de un periscopio instalado en el torpedo. El piloto entonces hacían unos cálculos para casi a ciegas estrellarse con el barco. No era nada fácil y llevaba meses preparar a los pilotos. Los torpedos no eran muy grandes y no podían recorrer grandes distancias, por lo que tenían que ser transportados por submarinos.

Uno de los mayores éxitos de estos torpedos kamikaze ocurrió el 20 de noviembre de 1944 al conseguir hundir el USS Mississinewa. Se lanzaron cinco de estos torpedos aunque solo uno alcanzó el objetivo. Fue suficiente ya que la explosión fue gigantesca. Para los japoneses fue una gran victoria y se incrementó aún más este tipo de ataques.

7 – Los alemanes también crearon un escuadrón suicida

Normalmente asociamos los kamikazes con los japoneses, pero pocos saben que la Alemania nazi también creo un escuadrón suicida. Se llamaron el Escuadrón Loenidas y la idea fue de una mujer llamada Hannah Reitsch, la cual era piloto de pruebas. Esta mujer tenía la cruz de hierro y es de las pocas mujeres que entraron en combate aéreo durante la segunda guerra mundial. Fue ella quien propuso la idea a Adolf Hitler, que al principio no le gustó mucho pero al final accedió.

La idea era poner cohetes modificados V-1 en los aviones junto a una gran cantidad de explosivos.  Para el avión se eligió el Fieseler Fi 103R. Se presentaron al proyecto setenta voluntarios, incluyendo a la propia Reitsch. Sin embargo, el proyecto fue abandonado antes de haber usado ni siquiera un avión.

8 – Los pilotos kamikazes iban dopados

Se sabe que durante la guerra los militares de varios países recurrían a las drogas para mantener a los soldados alertas y activos. En el caso de los japoneses, usaban un tipo de metanfetamina llamado Philopon. Era administrado a los soldados cuando estaban muy cansados o hambrientos. En el caso de los pilotos kamikaze esta droga fue muy útil ya que necesitaban estar alertas y eufóricos al enfrentarse a este tipo de muerte.

Antes de subirse al avión, se les administraba a los pilotos altas dosis de Philopon. Esto les mantenía centrados y también aumentaba su agresividad. Dado que tenían que pasar a través de fuego enemigo y estrellarse en el buque, la droga eliminaba el sentimiento de miedo.

9 – No fue tan efectivo como pensaban los japoneses

Como se ha dicho, los japoneses pensaban que estos ataques suicidas eran realmente efectivos. Por este motivo se usó bastante en la guerra contra la armada americana. En total los kamikazes consiguieron hundir  50 barcos, siendo uno de ellos el portaviones comentado antes. Fueron responsables de unas tres mil muertes entre americanos e ingleses. Aun así, se calcula que unos 1300 aviones y torpedos tripulados chocaron contra buques americanos. Se piensa que unos cinco mil pilotos murieron en otros tantos intentos sin éxito. Hoy en día se consideran los kamikazes como uno de los grandes fracasos de la segunda guerra mundial.

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