Hemos hablado antes en flipada.com sobre las maravillas de la Antigua Roma y también algunos de sus excesos. Sin embargo, lo que no sabe mucha gente es que tenían algunas costumbres que harían que se no revolviera el estómago. Aunque veamos la antigua Roma como un lugar mitológico donde nos vienen imágenes de la película “Gladiator”, emperadores comiendo uvas en sus tronos y relucientes armaduras, hay cosas menos glamorosas de esta época. La higiene no era realmente el punto fuerte en esta sociedad, como podrás ver a continuación.

1 – Se lavaban la boca con orina

La orina era algo importante en la antigua Roma y había una gran demanda por este amarillento líquido. Llegó a tal punto que el gobierno puso impuestos especiales para los comerciantes de orina. Había comerciantes que vivían por entero de la orina. Se recogía en urinarios públicos y algunos comerciantes iban por las casas con un recipiente para que la gente orinara dentro. ¿Para que lo usaban? Se podía usar para lavar la ropa, donde normalmente se usaba un barreño lleno de orina. Sin embargo, el uso principal es algo más desagradable.

La orina según los antiguos romanos eran la mejor forma de limpiarse los dientes. También servía como desinfectante bucal donde la gente se enjuagaba con este líquido. Según decían, el brillo que la orina daba a los dientes no se podía comparar con ningún otro producto.

2 – Las esponjas se compartían después de ir al baño

Una de los grandes avances de la antigua Roma fue su sistema de alcantarillado. Las ciudades tenían un sistema de alcantarillado donde les permitía incluso tener aseos públicos. Este sistema fue la base del alcantarillado que todos disfrutamos hoy en día. Sin embargo, los aseos públicos no fueron precisamente un éxito en las posteriores generaciones. El motivo era que eran repugnantes., Varios estudios arqueológicos han mostrado que rara vez se limpiaban estos aseos públicos y la acumulación de parásitos era grande. Muchos de los que usaban estos aseos llevaban peines especiales para quitar piojos. Como se puede ver, no era muy seguro ir a hacer las necesidades en uno de estos sitios.

Lo peor no era lo anteriormente mencionado sino lo que viene al final. Cada aseo público era compartido por docenas de personas todos los días. Solo había un palo con una esponja atada al final. Esta esponja se usaba para limpiarse después de haber evacuado y se compartía con todos. La esponja solo se limpiaba en un barreño con agua pero no se solía lavar. Podemos imaginarnos el estado en la que estaba después de varias visitas al baño.

3 – Las aseos algunas veces explotaban

Si el tema de las esponjas no te ha parecido suficiente motivo para no visitar los aseos públicos, puede que esta sea la razón definitiva. Los aseos romanos tenían un peligro añadido. En primer lugar, el sistema de alcantarillado rara vez era limpiado y no era la primera vez que diversas criaturas salían al exterior y mordían a los visitantes que iba a aliviarse. Arañas, ratas o serpientes podían aparecer por el aseo mientras alguien estaba usandolo. Sin embargo, el peligro real era la acumulación de metano. Algunas veces los túneles se llenaban tanto de este gas que explotaban. Hubo varias muertes por este motivo. De hecho, muchos de los que usaban estos aseos públicos llevaban reliquias para protegerlos de estas explosiones, pensando que podía haber algo demoníaco en las deflagraciones.

4 – Sangre usada como medicina

La medicina en la antigua Roma también tenían algunas cosas que nos sorprenden. La sangre de los gladiadores que habían muerto luchando era recogida para ser usada como medicamento. Pensaban que la sangre de gladiador tenía propiedades curativas contra la epilepsia si se bebía. En algunos tratamientos se quitaba el hígado de los gladiadores para ser consumido y así combatir la enfermedad. Estos tratamientos con sangre humana se hicieron muy populares, y cuando prohibieron los combates de gladiadores, la sangre se obtenía de los prisioneros ejecutados. Los médicos romanos aseguraban que la sangre era buena para la epilepsia, lo cual obviamente no tiene ninguna base científica.

5 – La piel de los gladiadores también se usaba

En este caso no eran los ganadores de los combates los que tenían otro tipo de medicina. Lo que buscaban las mujeres romanas era un afrodisíaco. En la era romana el jabón no era fácil de conseguir por lo que los romanos se lavaban poniéndose aceites y luego quitándose la piel muerta con herramientas para esa tarea. Esta piel muerta era tirada pero no en el caso de los gladiadores. El sudor y piel muerta de los romanos era puesta en pequeñas botellas y se vendía a las mujeres como afrodisíaco. Se aplicaba en la cara como una crema, lo cual se pensaba que las hacía irresistibles para los hombres.

6 – Los romanos fueron los primeros que inventaron “hacer un calvo”

Si recuerdas la película “Braveheart”  el ejército de William Wallace antes de una batalla se levanta la falda y le enseña las posaderas al enemigo. Esto comúnmente se llama “hacer un calvo” y los romanos tienen el primer registro oficial de hacerlo. Fue el sacerdote judío Flavius Josephus, el que primero escribió esta forma de burla y se produjo en Jerusalén durante una trifulca. Soldados Romanos fueron enviados a Jerusalén para vigilar que no hubiera revueltas. Se suponía que estaban para asegurar que hubiera paz, pero uno de los soldados hizo algo más que eso.

Durante una de las ceremonias que se estaban celebrando en la calle, al soldado lo único que se le ocurrió fue darse la vuelta enseñando sus nalgas y profiriendo una sonora ventosidad. Flavius Josephus estaba en esta ceremonia y escribió con detalle el comportamiento del soldado. Los judíos se enfurecieron con este gesto y pidieron que el se castigase al soldado. Empezaron a lanzar piedras a los romanos. Pronto hubo una gran revuelta en toda la ciudad por este motivo, aunque el gesto ha perdurado miles de años.

7 – Vomitar para poder comer más

Quizá esta costumbre romana es más conocida por la literatura y las películas. Lo cierto es que los romanos eran muy amantes de los excesos. Según el filósofo y escritor romano Seneca en los banquetes romanos se comía gran cantidad de alimentos. Comían hasta no poder más, y un truco era vomitar para seguir comiendo. En algunos sitios había lo que se llamaban vomitorios, aunque en otras ocasiones vomitaban en recipientes y los dejaban encima de la mesa. Luego los sirvientes los recogían. En algunos casos vomitaban en el suelo, donde los sirvientes tenían el desagradable trabajo de ir limpiándolo todo.

8 – Usaban las heces de cabra como bebida energética

Las heces de cabra se usaba para muchas cosas en la antigua Roma. Las heridas las tapaban con estas heces, las cuales eran recogidas sobre todo en primavera y luego secadas. Esto les servía como protección en caso de cortes o heridas abiertas. También las usaban como bebida energética. Lo que hacia era hervir heces de cabra en vinagre y luego lo mezclaban con sus bebidas favoritas. Según decían era perfecto para cuando alguien se sentía muy cansado. El emperador Nerón era un gran aficionado a este tipo de bebida.

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