Los San Bernardo son una raza de perro que todo el mundo adora. La imagen que la mayoría tiene de ellos es con un pequeño barril de coñac colgado del cuello para salvar a la gente atrapada en la nieve. Son lo que llamamos unos perros “bonachones” que son adorables. Con películas como “Beethoven: Uno Más De La Familia” estos perros se ganaron el corazón de todo el mundo. Sin embargo, hubo un tiempo en que tuvieron una mala reputación, y fue por una película de 1983 llamada “Cujo”. La mente diabólica que estaba detrás de la novela en que se basa la película era por supuesto Stephen King. No fue una película fácil de hacer y causó que los San Bernardo se vieran de otra manera durante una temporada. Os contamos algunas cosas interesantes de esta película de los ochenta.

1 – Stephen King apenas recuerda haberlo escrito

La novela de “Cujo” empezó antes de haber escrito una sola línea. Stephen King estaba viviendo en un pueblo de Maine llamado Bridgton. Un día su moto se averió y la tuvo que llevar a un mecánico, el cual tenía el taller en medio de una zona de denso bosque. Este taller alejado de todo tenía según King “El San Bernardo más grande que he visto en mi vida”. Esto se le quedó grabado al escritor y cuatro años más tarde había escrito “Cujo”. Fue una época en la que Stephen King estaba pasando por un problema de drogas y alcohol. Fue su familia la que tuvo que intervenir cuando su adicción se uso fuera de control.

En una entrevista hecho años más tarde, el autor admitió que cuando escribió “Cujo” estaba bebiendo un montó de cerveza todas las noches. Esto hizo que muchos recuerdos que tenía desaparecieran. Por este motivo no recuerda muy bien como escribió “Cujo”, y esto reconoce que le dio bastante pena. Dijo que era un libro que le gustaba y le hubiera gustado recordar lo bien que se lo pasó escribiéndolo.

2 – El director Lewis Teague cambió algunas cosas de la novela

En la novela de King, se sugiere que el San Bernardo es la reencarnación de un asesino en serie. También se habla de que espíritus de otro mundo quieren entrar en el mundo real a través del armario del niño (Danny Pintauro). Lewis Teague dijo en una entrevista que pensó seriamente dejar esta parte en la película. Llegaron a probar efectos especiales para mostrar estos entes sobrenaturales. La idea era que tomaran la forma de los juguetes del niño con forma humana y salieran del armario en una escena terrorífica. Sin embargo, finalmente decidieron no incluirlo en la producción final.

3 – Querían que la raza del perro fuera otra

El entrenador de perros que se contrató para hacer “Cujo” fue Karl Miller, y lo primero que dijo era que los San Bernardo son muy difíciles de entrenar. Se lo dijo al director y a los productores, ya que dudaba mucho como iba a salir con esta complicada raza de perro para actuar. Les llegó a decir directamente “¿Por qué no usamos otra raza de perro?”. Miller sugirió que se usaran Doberman ya que tenía unos cuantos ya entrenados que serían perfectos para la película. No pudo convencer a nadie y al final se usaron San Bernardos.

Lo que muchos se siguen preguntando es cuantos San Bernardo se usaron para hacer “Cujo”. Durante mucho tiempo cada uno decía un número diferente. En varias entrevistas que se han hecho posteriormente las cifras han variado desde cinco hasta tres perros diferentes de esta raza. Lo que si se sabe es que cada perro se entrenó de diferente manera y cada uno tenía un talento distinto según el director. Por ejemplo, tenían un perro que ladraba a la cámara, otro que corría de un lado a otro, y tenían incluso uno que metía la cabeza por la ventanilla del coche. Aparte de los perros entrenados, también tenían un perro mecánico y un hombre metido en un traje de San Bernardo.

4 – Los San Bernardo no podían parar de mover la cola

Por muy fieros que quisieran poner a los perros San Bernardo, hay que recordar que esta raza es muy amigable por naturaleza. Se encontraron que todos los San Bernardo que usaron en la película no podían parar de mover la cola. Tuvieron que atarles la cola con hilo de pescar para que no la movieran. Para los chuchos el rodaje era un gran juego y se lo pasaban muy bien.

5 – Hubo mucho frío durante el rodaje

Aunque la historia tiene lugar durante un caluroso verano, el film se rodó al norte de California entre los meses de Octubre y Diciembre. Es esta parte del país suele hacer un frío tremendo en invierno y los actores lo tuvieron que pagar durante el rodaje. Según dijeron en varias entrevistas, pasaron un frío de muerte. El guión decía que los protagonistas no podían llevar mucha ropa al estar en pleno verano. Para que no lo pasaran tan mal, en el coche tenían la calefacción encendida y el agua que se usaba era calentada primero.

6 – Una especialista resultó herida

En una de las escenas, la especialista que sustituía a la protagonista Dee Wallace tuvo un accidente. Fue durante uno de los ataques del perro rabioso donde la actriz era asaltada por el perro. Como veían que era una escena demasiado peligrosa, usaron a la especialista Jean Coulter. El perro que usaron estaba entrenado para atacar cuando la especialista amagaba con echarse hacía delante. La escena salió perfecta a la primera toma. Sin embargo, con la alegría de que la escena hubiera salido tan bien, Coulter se echó hacía delante donde esta el perro y este le atacó.

La especialista fue mordida en la cara y perdí la punta de la nariz. La llevaron de inmediato a al hospital donde pudieron poner la parte que se había desprendido. Todo quedó en un susto, aunque no era la primera vez que la especialista pasaba por algo así. Durante el rodaje de “Tiburón 2” Coulter perdió las cejas y pestañas debido a una escena con una pistola de bengalas. Se le encendió la peluca que llevaba y casi se quema toda la cara.

7 – El final también se cambió y Stephen King lo aceptó

Si no has visto la película o leído el libro, quizá sea mejor que te saltes esta parte por se revela información del final. La novela de Stephen King acaba muy mal, ya que cuando la protagonista mata al perro rabiosos justo antes de ser rescatada por su marido, se da cuenta que su hijo Tad ha muerto de sed y por el trauma. En la película el niño sobrevive, ya que el estudio insistió que así fuera. King lo entendió perfectamente ya que el lado emocional de una película es diferente al de un libro. De hecho, cuando su novela fue publicada, King dice que recibió centenares de cartas de odio por haber “matado” al pequeño Tad.

8 – Karl Miller también entrenó al San Bernardo de “Beethoven: Uno Más De La Familia”

Hemos empezado hablando de esta película familiar con San Bernardos, y lo cierto es que el entrenador de perros de “Cujo” también fue reclutado para hacer esta. También hizo la secuela. En este caso solo usó uno perro, el cual eligió después de haber hecho el casting a más de 20 perros. Parece que al final el entrenador no le fue tan mal con esta raza de perro que al principio rechazaba que estuvieran en la película.

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