Cuando la mayoría pensamos en como vemos el mundo y como lo percibimos, damos muchas cosas por hecho. Todos sabemos que esta percepción se puede cambiar, sobre todo con el uso de las drogas, aunque lo cierto es que no hacen falta para cambiar estas percepciones en muchos casos. Lo cierto es que el cerebro humano es altamente sugestionable y puede ser manipulado de muchas formas sin tener que recurrir a sustancias extrañas. Los métodos más conocidos científicamente que pueden manipular nuestro cerebro son los siguientes.

1 – Las apariciones fantasmales y los infrasonidos

Seguro que sabes de alguna historia de alguien que escucha algo pero al mirar no ven nada. Posiblemente te haya pasado a ti. En algunos casos la persona puede llegar a ver algo extraño que se podría interpretar como una aparición de algo espectral. Son muchas las historias que existen sobre este tipo de cosas y suelen ser muy parecidas en su estructura. Todo empieza por un escalofrío y una sensación de incomodidad o peligro. Al momento se puede oír o escuchar el “fantasma”. Esto ha sido principalmente el motivo de que muchas casas o edificios de diferente tipo se han considerado “encantados” o con presencia paranormal. Si le ocurre a tanta gente, la mayoría piensa que tiene que haber algo de verdad.

Lo cierto es que si tiene algo de verdad, pero no como muchos piensan. Varios científicos han estado estudiando estos fenómenos durante años y creen que no tiene nada que ver con algo sobrenatural. El culpable es algo llamado infrasonido, el cual es un sonido que está por debajo de nuestra percepción audible. Sin embargo, nuestro cerebro sigue siendo capaz de recibirlo aunque no lo escuchemos. Lo cierto es que estos sonidos no afectan a todo el mundo de la misma manera.

En muchos sitios supuestamente con una presencia sobrenatural, se ha detectado que estos infrasonidos se producen de forma natural. La combinación de estos sonidos no audibles y otros factores medioambientales pueden hacer que se oigan y vean cosas que realmente no existen. También es un factor importante la propia sugestión de la persona, la cual muchas veces va a la explicación más sencilla que son los fantasmas.

2 – Los colores pueden cambiar nuestro carácter

Desde hace mucho tiempo se sabe que los colores pueden afectarnos de varias maneras. La forma en que cada color nos afecta ha sido objeto de muchos estudios, aunque es cierto que cada persona es un mundo y los colores afectar de diferente manera. Lo que si se ha podido comprobar es el efecto que el azul y el rojo tiene en la mayoría de las personas. Las diferentes tonalidades del rojo suelen provocar más excitación mientras que el azul suele ser más relajante. Dependiendo de la exposición a estos dos colores, nos pueden cambiar por completo el estado de ánimo en el momento.

3 – La privación de los sentidos nos puede provocar alucinaciones

Cuando hablamos de alucinaciones, solemos pensar en la gente que ha tomado alguna droga o en casos de esquizofrenia. Sin embargo, las alucinaciones son algo que cualquier de nosotros podemos tener y se pueden inducir de una manera muy fácil. La manera con la que se suelen experimentar estas alucinaciones provocadas es con las cámaras de aislamiento. En estas cámaras la persona es dejada flotando en una solución salina que la permite flotar sin esfuerzo. No hay ni luz ni sonido y después de un rato la gente suele empezar a alucinar como si estuviera en un viaje de LSD.

El efecto de estas cámaras de aislamiento puede ser diferente para cada persona. Algunos han dicho que empiezan a ver imágenes de todo tipo de forma muy clara. Otros empezaron a sentirse deprimidos o incluso con paranoicos. En algunos casos, voluntarios para hacer estas pruebas han dicho que sentían una presencia maligna en la cámara aislada. Independientemente de las reacciones y experiencias de cada persona, todos coincidían en que nunca habían vivido algo así. Los investigadores confirmaron que sin haber estímulos exteriores de ningún tipo, es el propio cerebro el que finalmente los empieza a crear. Es una forma de compensar que se reciba nada por medio de los sentidos que tenemos.

4 – Las alucinaciones con la máscara de Ganzfeld

Una de las formas más extrañas de alucinar si usar drogas o una cámara de aislamiento es sin duda usando una máscara de Ganzfeld. Este sistema viene de un científico alemán llamado Wolfgang Metzger, el cual era un psicólogo que tenía una teoría sobre que si una persona miraba fijamente al vacío en el mismo punto durante mucho tiempo, empezaría a alucinar. El término “Ganzfeld” significa “campo total” en alemán y se usó como término para alguien que tiene su campo de visión oscurecido por un paisaje constante. Este sistema ha sido usado en muchos experimentos para modificar la percepción de las cosas.

Uno de los modos más comunes que se han usado en este experimento, es  cubrirse los ojos con una máscara que les impide ver algo específico. Se sigue pudiendo ver luz pero impide que se vea nada de forma clara. Se puede usar un papel como máscara o incluso cubrirse los ojos con dos pelotas de ping pong. El tema es que se siga pudiendo ver luz sin poder ver nada en concreto. Lo siguiente es ponerse unos auriculares con un sonido de interferencias o “ruido”. De esta manera se bloquea la información exterior que nos llega. En un periodo de tiempo, nuestro cerebro empieza a forman percepciones por su cuenta.

5 – La percepción cuando nos despertamos

Esto es algo que muchos seguramente hemos experimentado, y es que en el sueño podemos tener episodios de alucinaciones o dificultad para diferenciar la realidad. En los llamados sueños lúcidos o al despertarnos algunas veces, el cerebro tiene dificultar para situarse. Poder distinguir la realidad de lo que no lo es puede ser complicado dependiendo de la fase del sueño. Esto es mucho más común cuando nos despiertan en las fases más profundas del sueño, donde nuestro cerebro puede quedar bastante confundido y pensar que seguimos soñando. Si te has despertado alguna vez totalmente desorientado y sin saber donde estás, es porque todavía estamos en el sueño que hemos tenido. Suele llevar unos segundos ponernos en situación, donde algunas veces podemos creer que seguimos en el mismo sueño que hemos tenido.

6 – Poner recuerdos falsos en otras personas es fácil

La mayoría de las personas piensan que sus recuerdos son algo que les pertenece solo a ellos. Nosotros los percibimos y los recordamos tal como lo hemos vivido. Aunque pensamos que son algo que vamos recolectando a lo largo de la vida y da sentido a lo que hemos vivido, puede ser algo menos sólido de lo que creemos. Para empezar, muchos de nuestros recuerdos no serán totalmente precisos ya que los recibimos con nuestra perspectiva y tal como vemos el mundo. Para complicarlo más, incluso cuando alguien sabe exactamente como pasó algo en realidad, es fácil convencer a alguien hacerle creer que hizo algo que realmente no hizo. Se han hecho muchos experimentos de este tipo, y los resultados han sido sorprendentes.

En ciertos entornos se pueden aplicar recuerdos falsos a una persona. En un experimento hecho en un laboratorio, mediante la repetición continuada de historias con hechos y pequeños detalles, llegaba un momento en que el sujeto tenía problemas para saber cual era lo real o no. La persona manipulada podía saber hasta cierto punto que estaba siendo influenciada, pero aun así tenía dificultades para discernir los recuerdos.

7 – Cuando se trata de temperaturas, el cerebro nos puede engañar

Cuando se trata de percibir temperaturas, el cerebro nos puede jugar malas pasadas. Normalmente nos podemos ajustar a las temperaturas que nos rodean. Si los cambios son muy bruscos, nuestro cuerpo puede reaccionar de diferentes maneras. El cerebro es un órgano muy complejo que usa información externa para poder entender lo que es el frío y el calor. Algunas veces esta información se puede manipular para engañar a nuestro cerebro. Un experimento muy popular es el de la parrilla falsa. En esta prueba se pone una parrilla que puede dar calor y frío (pero a una temperatura moderada). En muchos casos al poner una persona la mano en la parrilla tiene la sensación de quemarse.

No se sabe muy bien porque la sensación transmitida al cerebro es falsa. La parrilla realmente no está ni muy caliente ni muy fría, pero con sugestión y le hecho de que sea una parrilla, puede confundir al cerebro. El experimento también se ha hecho con bebidas, donde la gente al principio ha sentido lo contrario de la temperatura real de la bebida. Es todo cuestión de la perspectiva que se tenga sobre la información que recibimos.

8 – Salas sin ningún sonido en absoluto

Antes hemos hablado de las cámaras de aislamiento y la falta de sensaciones que hay en ellas. Existen también otro tipo de salas donde están preparadas para no dejar pasar el más mínimo sonido. Son habitaciones insonorizadas al extremo y también se usan para hacer ciertos experimentos. La gente que las ha probado ha confesado que se sentían bastante incómodas en ellas. Decían que podían empezar a escuchar los sonidos de su propio cuerpo, lo cual no era agradable. Podían escuchar su sistema digestivo, los latidos de su corazón, la sangre bombeando en su cabeza y más cosas. Algunas personas que estuvieron mucho más tiempo, incluso empezaron a escuchar enjambres de abejas, lo cual les provocaba paranoia.

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