Muchos de los trabajos que existen en la actualidad no son nada del otro mundo e incluso pueden ser aburridos. Son trabajos que se llevan haciendo hace años y no hay nada extraño en la gente que los hace. Camareros, peluqueros, lavanderías y otras profesiones son muy comunes y no sorprenden a nadie. Sin embargo, algunos de estos trabajos no eran tan normales en el pasado y los que se dedicaban a ello tenían un gran riesgo de acabar con su vida. Si trabajas en alguno de los siguientes trabajos, piensa si realmente merece la pena quejarse si lo comparas con lo que pasaba antes.

1 – Servir comidas en banquetes

Hoy en día es algo muy normal servir comidas en bodas, bautizos o cualquier otro evento que se esté celebrando. En la antigua Roma no era el mejor trabajo si tenias un estómago débil. La opulencia de los romanos llegó a tal punto que los grandes banquetes eran normales. La comida y el vino corrían sin parar. Se servia de todo hasta que la gente ya no podía comer y beber más. Cuando llegaba el punto en que estaban demasiado llenos, tenían que hacer espacio para poder seguir comiendo. Lo hacían provocando el vómito para vaciar el estómago y así poder seguir comiendo en el banquete.

El problema era que muchas de las veces vomitaban sin levantarse de la mesa, ya fuera en el suelo en un recipiente. Los que servían la comida también tenían que estar pendientes de limpiar todos los restos que expulsaban los comensales. Claramente era un trabajo bastante repugnante y además sin retribución. Los sirvientes solían ser esclavos que no tenían más remedio que hacer lo que les pedían.

2 – La profesión de peluquero

En principio la profesión de peluquería es de lo más digno y muchos profesionales se dedican a ello en todo el mundo. En el pasado este trabajo no era tan agradable. Para empezar no se llamaban peluqueros sino barberos. Hasta aquí no hay problema, pero a los barberos se les exigía mucho más que cortar el pelo o afeitar la barba de sus clientes. También tenían que tener dotes de dentista, en particular para poder sacar dientes y muelas en el momento. También debían tener conocimientos médicos básicos para recetar medicinas, poner enemas  o hacer sangrías si hacía falta.

Muchos de estos barberos que ejercían de médicos y dentistas apenas tenían formación para realizar estas operaciones. Algunas de sus “operaciones” resultaban ser auténticas escabechinas, sin contar con la tortura por la que tenía que pasar el cliente. Por suerte, el rey Jorge II prohibió a los barberos ejercer estas prácticas en 1745.  Desde entonces se limitaron a cortar el pelo y afeitar a sus clientes exclusivamente. Mucha gente lo debió agradecer.

3 – Trabajar de camarero tenía riesgo

Hoy en día los riesgos de ser camarero son tener que discutir con un cliente borracho, con alguien que no quiere pagar o que no te den una buena propina. Antes los riesgos eran algo más peligrosos. En el siglo 17 ser camarero en Europa no era el mejor trabajo del mundo. Era algo común que los fabricantes de cerveza vendieran sus productos directamente a la gente, por lo que hacían también de camareros. La cerveza se ponía mala en solo unos días, por lo que la tenían que servir lo más rápido posible. Cuando la cerveza no salía buena o se estropeaba y aun así la servían, los castigos podían ser bastante duros.

Para empezar, al los fabricantes de la cerveza se les ponía una fuerte multa. Los siguiente era confiscar toda la cerveza que tuvieran en el almacén y repartirla entre los ciudadanos del pueblo. Por su esto fuera poco, el castigo terminaba poniendo al improvisado camarero y cervecero en una silla y se le ataba. Luego se le colgaba de una larga polea para sumergirle en aguas fecales. Luego era puesto en libertad y con la lección aprendida de que tenía que hacer una mejor cerveza.

4 – Lavar ropa en la lavandería

Hoy en día las lavanderías y tintorerías están bastante automatizadas y es raro ver como alguien lava las cosas a mano. Las lavadoras y los detergentes han facilitado mucho la labor, aunque en el pasado las cosas no eran tan bonitas. Volviendo de nuevo a la época de la antigua Roma. En las calles solían ponerse grandes cubas que servían como urinario público. El que pasaba por el lugar simplemente orinaba en estos grandes recipientes y se iban. Cuando estaban llenos se llevaban a un sitio llamado fullonica, que es lo que nosotros llamamos hoy en día lavandería.

Estas cubas eran vaciadas por los trabajadores del lugar en unas bañeras donde estaba toda la ropa sucia. Esta era la primera parte de la operación. Lo siguiente era que los trabajadores se arrodillaran al lado de las bañeras y empezaran a lavar la ropa restregándola como si estuvieran usando un detergente. Curiosamente el amoniaco que tiene la orina era efectivo a la hora de quitar la suciedad y la grasa. Lavar la ropa de este modo realmente la dejaba limpia.

5 – Organizador de fiestas

Puede parecer una profesión muy divertida y donde todos se lo pasan bien. Lo cierto es que puede que hoy sea así, pero en el pasado había que tener mucho cuidado si las fiestas eran en la antigua Roma. Como se ha dicho antes, en el imperio romano los excesos eran habituales en todos los sentidos. Los emperadores tenían sus propios organizadores para hacer fiestas y sobre todo orgías. Eran unos carnavales que atraían a la élite de la sociedad romana y todo tenía que ser perfecto.

En principio puede parecer que ser organizado de orgías para la alta sociedad romana era un verdadero chollo de trabajo. El problema era que si algo no gustaba en la fiesta o la cosa no salía como se esperaba, las frustraciones caían sobre el organizador. Esto quiere decir que era torturado y luego asesinado por no haber hecho las cosas bien. Como se puede ver, estos organizadores si que trabajaban bajo presión.

6 – Fabricantes de sombreros

Te puedes estar preguntando que peligro puede haber haciendo sombreros. Hoy en día hay máquinas que hacen sombreros y toda clase de prendas. En el pasado los que hacían sombreros tenían una profesión que les aseguraba poder llegar a fin de mes con holgura. En el siglo 17 era una profesión muy popular y todo se hacía a mano. Los materiales con los que trabajaban debían ser tratados para que fueran más flexibles y así dar la forma a los muchos tipos de sombreros que había. Lo hacían lavando las telas en nitrato de mercurio, y esto hacía que los materiales se reblandecieran. Esto les permitía trabajar más cómodamente.

El problema fue que muchos fabricantes de sombreros empezaron a volverse locos, y nadie sabía muy bien lo que pasaba. Finalmente descubrieron que las telas mojadas con el nitrato de mercurio despedían emanaciones que estos trabajadores respiraban. Después de muchos años de inhalar estos vapores, el mercurio se instalaba en el sistema nervioso, como también en los dientes y las encías. Este tipo de envenenamiento les provocaba daños en el cerebro, pérdida de los dientes y temblores incontrolados. Finalmente la locura se apoderaba de ellos hasta que morían.

7 – Fabricantes de cerillas

Todos sabemos que las cerillas de por si pueden ser peligrosas dependiendo de quién las use. Aun así, un pequeño palito con un trozo de fósforo en la punta no debería ocasionar muchos problemas. Después de todo llevan toda la vida entre nosotros. A finales del siglo 19 y principios del siglo 20 hacer estas cerillas ocasionaron más problemas de lo que podemos pensar. En las fábricas de cerillas se usaba el llamado fósforo amarillo para poder hacerlas. Los trabajadores de estas fábricas podían estar más de diez horas manejando este tipo de fósforo. Lo peligroso de esta sustancia no solo era que se incendiara, sino sus emanaciones.

Todo empezó con algunos casos de problemas de mandíbula, donde muchos trabajadores se quejaban de fuertes dolores e hinchazón en la parte inferior de la boca. Empezaban a perder los dientes y grandes heridas les aparecían en la mandíbula inferior. En la siguiente fase la piel y el hueso simplemente se podrían y luego se caía. Esto dejaba a muchos empleados totalmente desfigurados. Lo único que podían hacer los médicos era quitar toda la mandíbula y evitar más infecciones. Se descubrió que el culpable era el fósforo al que habían estado expuestos. Esto dio paso a fuertes regulaciones en el manejo de esto peligroso producto.

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