Si hay una cosa que impresiona del pasado, es sin duda los castillos que se hacían en la edad media. Era donde los caballeros con sus armaduras vivían y luchaban cuando eran invadidos. También era el lugar donde la gente se refugiaba cuando había una invasión buscando seguridad y cobijo. Lo que la mayoría sabe de estos castillos es por libros y películas, y muchas veces se equivocan o lo cuenta de un modo más “romántico” para las audiencias. Sin embargo, los castillos tenían una misión muy definida en la edad media y la forma de vivir y luchar en ellos tiene algunos factores que no muchos conocen. Veremos algunas cosas interesantes de los castillos medievales que seguro que te gustan.

1 – Las tierras se conquistaban atacando y haciéndose con los castillos

En la edad media los ejércitos y como estaban establecidos era muy diferente a hoy en día. Las fuerzas militares eran controladas por nobles que habían jurado lealtad a otros señores feudales de mayor envergadura. Los soldados que componían estos ejércitos era una mezcla de hombres armados y caballeros. Un rey podía ordenar a estos señores feudales que fueran a la guerra. Cada súbdito del noble solía obedecer las órdenes de su señor muchas veces antes de las órdenes del rey. Este es uno de los motivos por los que hubo tantas rebeliones y señores feudales levantándose en armas contra los reyes. El rey tenía su propio ejército pero solo una parte de los muchos que había.

Cada señor feudal tenía su castillo donde su ejército podía entrenar y descansar. Aparte de los imponentes castillos, solían construirse ciudades fortificadas, lo cual protegía también a la población bajo el mandato de los nobles. Los castillos que estaban dentro de ciudades fortificadas tenían el nombre de ciudadelas. Eran fortalezas muy difíciles de invadir por atacantes externos. La conquista de las tierras del lugar se decidía atacando los castillos a quién pertenecían. Si se conquistaba el castillo, también se hacía con todos los terrenos que lo rodeaban.

2 – Los más importante de los castillos no era el diseño, sino donde se construía

El diseño era muy importante para que el castillo fuera inexpugnable, pero era mucho más importante la localización. Dependiendo de donde se hiciera esta fortaleza, era más o menos difícil conquistarlo en caso de guerra. Por este motivo la mayoría eran construidos al borde de un precipicio o en la parte más alta de una colina. La idea es dificultar al enemigo la entrada y los puntos por donde podía atacar. Hay castillos que nunca fueron conquistados simplemente por el lugar donde habían sido levantados.

3 – La puerta de la entrada era la parte mejor defendida

Los castillos medievales tenía como principal misión impedir la entrada de hordas enemigas. Aun así necesitaban una gran puerta de entrada parque pasaran soldados, gente del pueblo, caballos, carromatos, etc. Por tanto, el tamaño de la puerta podía variar dependiendo de sus necesidades. La puerta de entrada era también el punto más vulnerable del castillo. Por este motivo tampoco lo podían hacer demasiado grande para que fuera un cuello de botella para los enemigos. Dicho de otra manera, cuanto más grande era este portalón, más difícil era defenderlo. Se solían puertas levadizas para tapar la entrada en caso de guerra. Para el enemigo era más fácil atacar esta puerta que abrir un boquete en el muro. Por eso era la parte más defendida del castillo.

4 – Los interiores de los castillos medievales no eran como la gente piensa

Hay una idea generalizada de que la gente que vivía en la edad media estaba cubierta de suciedad y la ropa que llevaban era de tonalidades oscuras y grises. Lo cierto es que no es cierto. Les encantaban los colores, y no solo en sus ropas sino en el interior de los castillos. Usaban muchos productos para teñir de varios colores muchas cosas, lo cual también era un signo de opulencia. Gracias a muchas películas, se piensa que el interior de los castillos era todo de piedra grisácea como en el exterior. Lo cierto es que las paredes interiores de los castillos se solían pintar con coloridos murales.

5 – Las ventanas solían ser pequeñas

La idea para un castillo medieval era proteger a los que estaban en el interior. Para ello se pensaba en la mejor manera de repeler ataques. Cualquier abertura que pudiera permitir la entrada a una persona era un fallo de seguridad. Este es el motivo por los que las ventanas solían ser muy estrechas. En algunos casos se hacía de mayor tamaño pero en sitios donde era muy difícil de acceder por la altura. Muchos castillos que podemos ver en fotografías con ventanales grandes, es debido a restauraciones que se hicieron más tarde.

Aparte del detalle de las ventanas, es cierto que los castillos medievales tuvieran puertas secretos de entrada. Solían ser puertas muy pequeñas y fácilmente defendibles en caso de que el enemigo las descubriera. Los pasadizos que llevaban al exterior también eran muy estrechos, normalmente para una persona a la vez. Esto hacía que un ataque por ese lado fuera casi un suicidio. Sin embargo, también podían ser usados por espías o conspiradores que podían poner el castillo en peligro. Por lo tanto, era un arma de doble filo.

6 – La mejor manera de conquistar un castillo era sitiándolo

Aunque hemos visto en muchas películas varios mecanismos para tirar  la puerta principal y largas escaleras para saltar los muros, no era tan sencillo como nos lo pintan. Conquistar un castillo asaltándolo solía llevar a perder muchos hombres y muchas veces la batalla. La fortaleza de un castillo también dependía de la forma de poder colectar agua y almacenar alimentos. Cuantos más recursos tuviera el castillo más difícil era conquistarlo. Sin embargo, seguía siendo el mejor método de hacer que se rindieran si disponían del tiempo suficiente. El riesgo para los atacantes era mínimo y solo tenían que esperar a que los habitantes del castillo se rindieran. De este modo no perdían decenas de soldados y el riesgo de perderlo todo en una batalla.

7 – No hacía falta un gran número de personas para defender un castillo

Al contario de lo que muchos pueden pensar, un castillo medieval no necesitaba un gran número de soldados para defenderlo. Con un puñado de hombres bien distribuido podían enfrentarse a un ejército mucho más numeroso sin problemas. Se conocen batallas donde con algo más de treinta soldados en el castillo pudieron aguantar a un ejército de cientos de soldados hasta la llegada de ayuda. Esto lo permitía el fuerte diseño del castillo y su capacidad para repeler ataques. En el caso de que el castillo fuera sitiado, cuantas más personas había más recursos se consumían. Por este motivo, no siempre el número de soldados era igual a una victoria.

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