China ha tenido en su antigüedad cosas que nos pueden parecer auténticas locuras, empezando por su primero emperador llamado Qin Shi Huang. Usó sus ejércitos para luchar y conquistar todos los reinos que le rodaban y se convirtió en el jefe principal de una China unificada y dejó un legado que tuvo influencia en el mundo entero. El tener tanto poder fue para el un arma de doble filo por el miedo de perderlo. Por este motivo Qin Shi Huang temía a la muerte de una forma patológica y no aceptaba su mortalidad. Cuando había ganado todas las batallas y era emperador de China, comenzó una nueva batalla que fue sin duda una de las más extravagantes de la historia. Se propuso vencer a la muerte y conseguir la inmortalidad de al manera que fuera. Estas son algunas de las cosas que hizo.

1 – Puso a las mejores mentes del país a trabajar en una pócima para la inmortalidad

Uno de los miedos que tenía Qin Shi Huang era que hubiera una rebelión y le derrocaran. Pensaba que si la gente recordaba su pasado querría volver a otros tiempos, por lo que hizo quemar cualquier documento referente a historia, poesía o filosofía. No solo quería controlar hasta la última persona sino que hizo que las personas más inteligentes de China solamente trabajaran en conseguir el secreto de la inmortalidad. Toda actividad fuera de eso quedó prohibida. Los mejores alquimistas empezaron a trabajar sobre esta pócima de la inmortalidad, aunque sabían que era algo imposible. Cuando dos de los alquimistas le dijeron al emperador que no lo podían hacer, se puso furioso.

Qin Shi Huang  pensó que la única forma de que los sabios estuvieran motivados, era hacerles sufrir. Para dar una lección, enterró vivos a casi 500 alquimistas que decían tener poderes especiales. El emperador dijo que si realmente tenían poderes, podrían usarlos para resucitar de sus tumbas. Como era de esperar, ninguno volvió a la vida.

2 – Las vírgenes y la montaña de los inmortales

Cuando el emperador vio que los alquimistas no le podían ayudar en su tarea de vivir para siempre, viajó a la isla de Zhifu. Había oído que había un hombre que podía hacerle inmortal. Efectivamente había un hombre llamado Xu Fu que era un mago que le prometió que lo podría conseguir. Para ello había que ir a la montaña de Penglai donde estaba este codiciado elixir. No era un sitio real sino un lugar mitológico. En la montaña existía según Xu Fu, otro mago que sabía como hacer este elixir. El emperador se puso tan contento que le di una flota de barcos al mago para que fuera a la montaña y le trajera el elixir.

Cuando Xu Fu volvió le juró a Qin Shi Huang que había encontrado la montaña. Había estado en un lugar lleno de seres inmortales que demandaban un sacrificio si querían el elixir. Según el mago, tenía que llevar 600 vírgenes a la montaña y así podría tener la poción. El emperador le creyó y le dio todo lo que necesitaba. En los siguientes años Xu Fu estuvo simplemente navegando con las 600 vírgenes mientras el emperador esperaba su vuelta. Aunque la historia parece sacada de un relato místico, hay evidencias de que fue verdad. Hay escritos del emperador hablando de la esperada vuelta de años Xu Fu.

3- Se puso el título de dios

Estaba tan convencido de que iba a convertirse en un dios, que se adelantó poniéndose esta etiqueta. Se quitó el titulo de rey o emperador para hacerse llamar “huangdi”, que básicamente significa dios. No conforme con eso, hizo que todos los ciudadanos de china se refirieran a al como el “verdadero hombre”, con lo cual le decía a todos que se había vuelto inmortal. El único detalle era que tenía que esperar a que Xu Fu volviera de la montaña con el elixir. El problema era que ya habían intentado atentar contra su vida, y eso era una contrariedad que podía romper sus planes. Para ello hizo algunas estrategias que impidieron los intentos para acabar con su vida.

En su carromato empezó a usar señuelos y cebos que engañaran a sus posibles atacantes. Esto le salvó la vida ya que uno de los gobernantes de un reino conquistado llamado Zhang Liang, quería al emperador muerto. Para ello contrató a uno de sus leales hombres más fuertes que hizo una emboscada al carromato del emperador. Al pasar por un desfiladero, desde arriba el hombre atacó el carromato con un masivo martillo de hierro matando a los ocupantes del carromato. Sin embargo, Qin Shi Huang no estaba dentro. Estaba en otro carromato más sencillo en la parte de atrás. El emperador pudo escapar de esta atentado y vengarse de Zhang Liang.

4 – Usaba túneles para no salir al exterior

Como se ha dicho, el emperador estaba en continuo peligro de ser atacado por sus rivales. Llegó un momento en el que no quiso salir al exterior para evitar cualquier atentado. Lo que hizo es crear un sistema de túneles subterráneos en su castillo par moverse de un lado a otro. Vivía en un enorme complejo que se componía de su palacio y unos diez edificios colindantes. Para moverse por todas estas edificaciones usaba estos túneles.  Pensaba que de esta modo no solo evitaba a los posibles asesinos que iban contra el, sino que también evitaba a los espíritus oscuros que le estaban buscando. Estaba claro que era muy supersticioso.

5 – Organizó la caza de un monstruo marino para conseguir la inmortalidad

Un año antes de morir, un meteoro cayó a la Tierra y todo el mundo lo interpretó como una premonición de la muerte de Qin Shi Huang. Lo que pasó es que cuando el meteorito fue encontrado después de verlo caer del cielo, había inscritas unas palabras que decían “El primer emperador morirá y sus tierras serán divididas”. Como se ha dicho el emperador era muy supersticioso, pero pensó que alguien había escrito esas palabras después de que el meteorito se estrellara. Quería saber quién había escrito eso ya que era un signo de traición. Si el culpable no confesaba, haría que otros lo pagaran. Como el culpable no reveló su identidad, hizo capturar a una persona que vivía cerca de donde la piedra había caído y le hizo ejecutar. Hizo que también se destruyeran los restos del meteorito.

Aun así, lo ocurrido con el meteorito puso a Qin Shi Huang nervioso e impaciente para conseguir su tan ansiada inmortalidad. Se embarcó con una de sus mejores flotas rumbo a la isla de Zhifu para encontrar al mago Xu Fu y conseguir por fin el elixir de la inmortalidad. Según le había dicho el mago, la ruta a esta isla estaba protegida por un horrible monstruo marino. El emperador escogió a sus mejores arqueros para que fueran con Xu Fu. Al no volver, esta vez Qin Shi Huang quería ir personalmente para llegar a la isla.

En el camino se encontraron con un gran banco de peces que pensaron que era el monstruo del que había hablado el mago. Hoy en día se cree que pudo haber sido una ballena. Los arqueros y lanceros que llevaba el emperador mataron a la supuesta bestia y finalmente llegaron a la isla de Zhifu. Al no encontrar al mago, se hizo una inscripción en una gran piedra hablando de lo que pasó. El mago Xu Fu nunca volvió a aparecer. Se piensa que huyó con las vírgenes posiblemente a Japón, libre de las iras del emperador por no cumplir su parte del trato.

6 – Se envenenó a si mismo con mercurio

Aunque el elixir que le prometió el mago nunca le fue entregado, esto no hizo que se rindiera. Hizo que sus alquimistas le hicieran toda clase de pociones para que estuviera lo más saludable posible. Tomó toda clase de cosas que le dieron, incluyendo una poción compuesta de mercurio. Fue precisamente lo que mató a Qin Shi Huang en lugar de alargarle la vida. Murió con 49 años y precisamente estaba de viaje por China cuando ocurrió. Aunque no le gustaba viajar fuera de su fortaleza, hizo una excepción. Sin embargo, su consejero personal Li Si no quería que el país se enterara y ocultó la información. En los siguientes meses el emperador estuvo oficialmente vivo. El propio Li Si daba las órdenes en su nombre.

El cadáver de Qin Shi Huang fue devuelto en secreto a su castillo. Se tuvo que rodear su carromato con carruajes llenos de pescado podrido para tapar el olor de la descomposición del cuerpo del emperador. No había nombrado un sucesor al creer que iba a ser inmortal. Finalmente la noticia de su muerte no pudo ser ocultada por más tiempo.

7 – La conspiración tras la muerte del emperador

El sucesor más natural era si hijo mayor Fusu, pero el consejero del emperador muerto no confiaba en el. Por ello, el consejero Li Si decretó una falsa orden para que el segundo hijo en sucesión Huhai. Seguidamente dictó una falsa orden de que el legítimo sucesor Fusu se suicidara.

No sabiendo que su padre había muerto, Huhai se convirtió en emperador y Fusu se suicidó. Sin embargo, el reinado de Huhai no duró mucho ya que los conspiradores que habían ayudado a Li Si se pusieron en su contra y toda la verdad se supo. Li Si fue detenido y ordenaron su ejecución por como había manipulado la muerte del emperador y el destino de sus hijos. Sin la ayuda de Li Si, el segundo hijo del emperador no estuvo mucho tiempo en el poder y fue derrocado. Por su parte, Li Si tuvo una horrible muerte donde le cortaron la nariz, manos y pies para terminar por cortarlo por la mitad a la altura de la cintura. Toda su familia fue también ejecutada como castigo.

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