Hace algún tiempo que Robin Williams nos dejó tras su trágica e inesperada muerte. Era sobre todo un gran cómico aparte de actor en películas inolvidables donde hizo un poco de todo. La mayoría le recordará por películas como “El indomable Will Hunting”, “El club de los poetas muertos”, “Jumanji” y muchas más también consideradas clásicos del cine. Hay ciertas cosas de su vida que queremos recordar en este artículo y que son menos conocidas por la mayoría.  Algunas de ellas demuestran que Robin Williams era realmente un genio en lo suyo.

1 – Fue censurado en cuatro idiomas

Una de las cosas que le encantaban a Robin Williams eran los idiomas y los acentos. Era capaz de decir palabrotas en media docena de idiomas e imitaba los acentos de una forma extraordinaria. Todo esto con su increíble capacidad de decir monólogos a gran velocidad le permitían crear personajes y decir infinidad comentarios en un tiempo record. Esto hacía que los censores lo pasaran realmente mal para saber si lo que decía era políticamente correcto o censurable.

En una de sus primeras series llamada “Mork & Mindy” hacía de de alienígena que no tenía ni idea de cómo se comportaban los humanos. En la serie Williams se inventó frases y sonidos “sin sentido” para su personaje, lo que se suponía que era por su falta de entendimiento del lenguaje humano. Lo que hizo el cómico fue crear una mezcla de juramentos y palabrotas en español, ruso y otros idiomas con diferentes tonos de voz. El insistía que solo eran sonidos sin ningún significado y todos se lo creyeron. Finalmente la cadena de televisión notó algo raro y contrató a censores que sabían español, francés y ruso, que eran los idiomas que solía usar Williams.

Al darse cuenta de los juegos del cómico con las palabras, empezaron a analizar sus improvisaciones antes de emitir la serie. Williams respondió a esto haciendo sus juramentos y tacos en hebreo. No le sirvió de nada porque uno de los censores nuevos era judío con un perfecto entendimiento del hebreo. No le quedó otra que volver a usar un lenguaje comedido en inglés sin ninguna palabra malsonante.

2 – Ayudó mucho a Christopher Reeve después de su accidente

No mucha gente sabe que Robin Williams era un muy amigo del Christopher Reeve, el cual se hizo famoso interpretando a Superman. Ambos se conocieron en la escuela de Juilliard, donde estudiaban artes dramáticas que les prepararían como actores. Reeves tuvo un accidente de caballo a mediados de los noventa y quedó paralizado de cuello hacia abajo. Como podemos imaginar, el acto quedó sumido en una profunda depresión. Robin Williams también tenía tendencias depresivas por lo que sabia de lo que se trataba. La primera vez que Williams fue a visitar a Reeves lo hizo de un modo muy especial.

Lo normal hubiera sido que Williams hubiera entrado en la habitación del hospital con preocupación y empatía hacia su amigo. En lugar de eso robó una bata de médico del hospital y entró en la habitación de Reeves chillando en un acento ruso que le iba a realizar un examen rectar. Esto hizo que Reeves se riera por primera vez desde el accidente. Luego dijo que este fue uno de los primeros momentos importantes para su recuperación.

3 – No quería estar en la película “Aladino”

Aunque ganó mucha fama al contribuir en “Aladino”, al principio dudaba mucho de hacer ese papel. Parece ser que no quería usar sus dotes que le habían hecho ser querido por el público general, en juguetes y objetos infantiles que pudieran ser de mala calidad. La compañía Disney había escrito el papel del genio especialmente para Williams e insistió que trabajara con ellos en este personaje. Finalmente el cómico y actor aceptó, pero poniendo algunas condiciones. Dijo que no lo haría si no usaban su imagen en promociones o anuncios de la película. Como compensación trabajaría en el film por el sueldo más básico.

Williams lo hizo porque hacer la voz del genio haría que muchos niños se lo pasaron en grande y era eso lo que buscaba. Sin embargo, no quería que luego se le utilizara para vender cosas en hamburgueserías o jugueterías. Sin embargo, aunque Disney aceptó las condiciones del actor, no lo cumplió y uso a Williams en sus promociones. Esto hizo que el cómico se enfadara mucho y empezó a hablar mal de Disney en la prensa. Disney vio el error que habían cometido, ya que la voz del genio en su película estaba poniéndoles a parir en los medios. Para compensarle, se disculparon y le regalaron al actor un verdadero Picasso.

Lo cierto es que Williams siempre ha tenido mucho recelo con su imagen y lo que hacen con ella. De hecho, incluyó una cláusula en su testamento donde prohíbe usar su voz y su imagen para promocionar cosas y ganar dinero con ello. Para ello, dio todos los derechos de imagen a una fundación benéfica para que nadie se aprovechara.

4 – Quiso probar si su papel de Señora Doubtfire era creíble de una forma peculiar

Otro de los grandes éxitos de Williams es “Señora Doubtfire, papá de por vida” donde hace de un padre que pierde la custodia de sus hijos y se disfraza de mujer mayor para seguir viéndolos. Fue un papel que le hizo ganar al cómico buenas reacciones de la crítica y del público, sobre todo por el maquillaje que utilizó. Aun así Williams no estaba convencido de si su disfraz era lo suficientemente real.

Para asegurarse de que daba el pego vestido de mujer mayor hizo un recorrido por varios Sex Shop de Los Ángeles para acercarse a los empleados y pedirles que le enseñaran los consoladores más grandes que tuvieran. Williams vio que los empleados no le reconocían al principio. Solo lo hacían cuando el actor empezaba a bromear y finalmente se daban cuenta de que todo era una broma del cómico.

5 – La bicicleta fue una gran ayuda para sus problemas de adicción

A lo largo de su vida Robin Williams tuvo numerosos problemas con las drogas y el alcohol. Siempre fue sincero en este sentido y lo decía abiertamente en las entrevistas. Consideraba el consumo de estas sustancias como otra herramienta para poder entretener y divertir a los demás. Sin embargo, cuando le empezaron a pasar factura tuvo que hacer cambios. Una de las cosas que más le ayudaron a dejar estos hábitos fue hacer ciclismo. De hecho, se lo tomó muy serio y acabó teniendo cientos de bicicletas y recorrió miles de kilómetros con ellas. Estuvo por todo el mundo viendo competiciones de este deporte.

En más de una ocasión el cómico admitió que el ciclismo le había salvado la vida. Fue lo que consiguió que dejara las drogas. Muchos que salían con sus bicicletas dicen que era realmente bueno en este deporte, y con menos años puede que hubiera podido ser profesional.

6 – No podía estar sin tener una conexión a Internet

Otra cosa que solo algunos saben es que Robin Williams estaba enganchado a navegar por Internet. Le encantaba jugar al juego online “World of Warcraft” en su tiempo libre y solía chatear de forma anónima en diferentes plataformas. Lo cierto es que su pasión por Internet lo tuvo desde los inicios de esta tecnología, y se puede decir que fue de los primeros actores que vieron su potencial. Se sabe que gastó bromas en eBay ofreciendo cosas extrañas e imposibles, y le gustaba trolear en plataformas de videojuegos. Le daba tanta importancia a tener Internet que basaba sus estancias en hoteles dependiendo de si tenía o no banda ancha. Esto lo hacia para jugar sus juegos online en tiempo real sin retardos.

Otros dos de los juegos online favoritos de Williams era Half-Life y Call of Duty. Sin embargo, teniendo ya cincuenta años y al haber estado tantos años consumiendo drogas le habían hecho perder reflejos. Esto hacía que gente mucho más joven que el le solía ganar cuando jugaba online. Raramente revelaba su identidad en estos juegos y el anonimato le permitía hacer las cosas a su manera. Sin embargo, rompía esta regla cuando se “picaba” en estos dos juegos, quizá para poner nerviosos a sus oponentes. Nunca llegó a decir en las entrevistas lo que decía en estos juegos cuando se daba a conocer, pero no tenia que ser muy agradable.

7 –  La pelea con el cocodrilo

Durante la filmación de “Jumanji”, el personaje de Williams tiene que saltar encima de un cocodrilo y luchar con el. En la escena se usó un cocodrilo mecánico y para otras tomas un hombre vestido de cocodrilo. Fue el propio Williams el que hizo la escena sin necesidad de ningún especialista. Hizo varias tomas de la escena donde en todas ellas golpeando salvajemente al cocodrilo con manos y codos. Cuando las cámaras acababan de rodar lo acariciaba y abrazaba como si fuera un perrito para la diversión del equipo de rodaje.

Sin embargo, en una de las escenas se dejó llevar demasiado por la escena. En una toma empezó a golpear al cocodrilo tan fuerte, que el hombre que estaba metido en el traje le dijo que parara. Le estaba dando tan fuerte que el hombre que estaba dentro del disfraz estaba notando los golpes.

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