Muchos dueños de mascotas no se dan cuenta que sus compañeros caninos no son personas

Se dice que los perros son los mejores amigos del hombre, sin embargo no se lo ponemos fácil, y es que por muy inteligentes que nos parezcan, el comportamiento animal es muy diferente del nuestro.

Utilizar más palabras que lenguaje corporal

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El lenguaje oral es una de nuestras bazas, con el que conseguimos solucionar como especie comunicándonos entre nosotros. Sin embargo, los perros no pueden comprender la mayoría de las palabras que escuchan, solamente órdenes básicas y muy limitadas.

El resto, lo interpretan mediante nuestro otro lenguaje; el corporal. Mediante los gestos de las manos, cara y cuerpo en general, deducen que les pedimos.

Por eso, muchos perros se confunden con las instrucciones de muchos “instructores” que pretenden enseñarles a quedarse quietos mientras hacen la señal de “stop” con la mano, lo que el animal interpreta en realidad es que quiere que vaya hacia él.

Dar abrazos

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Para las personas, un abrazo es una muestra de cariño y preocupación, no lo es tanto para los perros. Solamente hay que pensar en el equivalente a que un perro apoye la pata delantera en la espalda de otro. Se trata de un acto de dominancia.

A la hora de abrazarles, algunos puede que lo toleren con ciertas personas, pero lo más usual es que se sientan intimidados y tengan miedo, reaccionando muchas veces de forma violenta.

Se debe prestar atención a los gestos corporales del animal, como postura en tensión, orejas retraídas o evasión de la mirada para observar si realmente les gusta el abrazo que le acabamos de dar.

Tocar la cabeza

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Volviendo al ejemplo de las personas, si alguien nos intentase tocar en la cabeza, seguramente lo evitaríamos, pues invade nuestro espacio personal, sobre todo si es una persona extraña o con la que no tenemos confianza.

A los perros les ocurre lo mismo. Aun aquellos que están dentro de una familia que le cuida y le quiere, reaccionan de forma incómoda cuando le tocan la cabeza. En su lugar, lo más recomendable es frotarle suavemente la espalda, en aquellas zonas en donde no se pueden rascar, cosa que agradecerá mucho más.

Caminar hacia un perro que no es el nuestro mientras le miramos fijamente a los ojos

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Que Chuck Norris consiguiese calmar a las fieras con su mirada no significa que funcione en la vida real.

El contacto visual es importante en la socialización entre personas, no tanto en el mundo animal; mirar fijamente indica al perro un intento de agresión o de establecer superioridad. Por eso, muchos de ellos, especialmente si no son nuestros perros, reaccionan ladrando agresivamente de forma instintiva.

Pensad en lo siguiente; un extraño se para en medio de la calle y se acerca a vosotros sin pestañear, cada vez más cerca. ¿No os asustaríais? Pues esto mismo les pasa a los perros.

En la primera toma de contacto con el animal, es importante no mirar fijamente y agacharse lo suficiente como para establecer un ligero contacto. Y aún así, probablemente el perro no le interesen nuestras carantoñas, pero al menos no se pondrá en modo agresivo.

No molestarse en imponer normas y reglas

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Parecerá absurdo, pero los perros les encantan las normas; el saber qué pueden hacer y qué no les ayuda a saber que necesita su dueño y les evita de castigos.

Necesitan que se establezcan unos límites y estos nunca deben de  sobrepasarse, por ejemplo, si no quieres que tu perro salte encima de ti, no le dejes, incluso cuando lleves ropa vieja que no te importe manchar.

Dar paseos sin dejar que huela

Es habitual para los perros olfatear todo cuando les rodea, ya que su sentido del olfato es proporcionalmente igual que nuestra vista, es su forma de ver el mundo, por lo que, al no dejarles oler no disfrutan del paseo de igual forma. Por tanto, conviene de vez en cuando salir con tiempo y calma dejando oler cuanto necesite a tu mascota para satisfacer sus necesidades.

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