La mayoría piensa en que puede tener alguien en la cabeza para meterse en una secta. Todos creemos que somos lo suficientemente listos para no caer en las redes de unos de estos cultos. Lo cierto es que aunque hay un cierto tipo de personas más vulnerables, todos podemos estar en peligro en alguna circunstancia. Los que dirigen las sectas no son tontos, y de hecho son muy inteligentes cuando se trata de controlar la mente de otros. Son manipuladores natos que tienen muchos trucos en la manga para atraer a cientos de seguidores. Lo primero que debemos saber es en qué consiste una secta.

Oficialmente una secta es un grupo social que está definida por su espiritualidad o filosofía de la vida, donde hay unos intereses y metas comunes. Suelen ser grupos cerrados donde todos los asuntos internos se mantienen en secreto. Lo cierto es que este secretismo ha hecho que para mucha gente sea algo misterioso y fascinante. Muchas de las historias que se cuentan de las sectas son reales y otras no, aunque no dejan de sorprender. Los métodos que los líderes del culto usan son también increíbles. Si pensamos en líderes como Charles Manson o el reverendo Jim Jones, se hace difícil creer que pudieran influenciar a otros para cometer terribles crímenes. En otros muchos casos grupos enteros se han suicidado por órdenes de su líder. ¿Cómo lo hacen?

1 – Las vulnerabilidades son un primer paso para la captación

Se hace difícil creer que una persona con una salud mental estable pueda acabar metida en una secta. Es más fácil pensar que solo gente con trastornos puede ser captado por grupos de este tipo. Sin embargo esto no es cierto. Es muchos estudios a lo largo de los años se ha comprobado que son un pequeño porcentaje de miembros de sectas tiene problemas mentales. Lo que buscan los captadores de sectas no es gente desequilibrada, sino personas con inseguridades y con un alto grado de estrés. Se les ofrece respuestas y soluciones. Un ejemplo es alguien que ha perdido un familiar cercano, donde una secta promete aliviar el dolor de esa pérdida. Suelen dar respuestas para problemas personales y también sociales, lo cual para muchos es una salida.

2 – Usan el número para influenciar a los potenciales candidatos

Seguro que has visto en televisión alguna reunión religiosa donde un montón de gente canta, chilla y agita los brazos en éxtasis. Incluso muchos se desmayan al ser tocados por el predicador de turno o el que está liderando la ceremonia. El número de personas que hay en la reunión es una herramienta muy efectiva para convencer a los dudosos de ser reclutado en una secta. Se llama “presión social” y provoca una potente influencia en algunas personas. No todo el mundo es igual, pero siempre habrá alguien que caiga en las redes del culto en estas reuniones.

La técnica es la siguiente: se invita a la persona captada en la calle, universidad o cualquier sitio donde hayan sido abordados, y se invita al posible candidato a una reunión. Durante esta reunión es presentada a un buen número de miembros, los cuales son muy amigables y entusiastas. Aquí pueden ocurrir dos cosas, y es que la persona se sienta bastante incómoda después de un rato de tan “buen rollo” o decidir unirse y ser igual de entusiastas que ellos. Si es el segundo caso, habrá más reuniones hasta que la personas esté totalmente comprometida con el grupo.

3 – La soledad es una de las “armas” favoritas de las sectas

Los seres humanos por naturaleza son seres sociales y para muchos la soledad es algo muy duro. Muchos harán lo que sea para ser amados y aceptados por los otros. Las sectas dan la solución a esto ofreciendo muchos “amigos” al instante. Para una persona que se siente sola, el poder tener un buen número de nuevos amigos es algo increíble. Sin embargo, esta amistad luego podrá ser usada para controlar al nuevo miembro. Como muchos saben, las sectas suelen intentar aislar a sus miembros tanto de familia como de amigos. Lo que ocurre entonces es que en poco tiempo los miembros del culto son los únicos amigos que le quedan. Lo cierto es que la verdadera amistad no pasa de la noche a la mañana, y si es así puede haber algo detrás.

La forma que tienen de aislar a los miembros de otra gente del exterior no se hace en unos días. Si lo hicieran nada más entrar en la secta, muchos huirían espantados. Lo tienen que hacer de una forma más sutil y con tiempo. Lo suelen hacer haciendo creer que tener relaciones fuera del grupo impedirá conseguir los objetivos marcados. Para una secta, la familia y amigos de un miembro es una verdadera amenaza. Puede hacer que el miembro se marche de la secta, y por eso el aislamiento del exterior es tan importante.

4 – Ofrecen algo exclusivo a sus nuevos miembros

Las sectas basan sus captaciones en el engaño, y deben tapar sus verdaderas intenciones al principio para no asustar a los candidatos. Muchas veces ofrecen algo exclusivo a los potenciales miembros que no tienen otros. Pueden ser premios de cualquier tipo o la salvación eterna dependiendo del grupo. Para conseguir esto hay que seguir las normas del grupo. La idea es que las personas piensen que no pueden conseguir sus objetivos sin ellos y que son la única esperanza. Si en algún momento el miembro quiere marcharse, perderá la meta o lo que se le había prometido.

5  – Métodos para controlar la mente

Solemos pensar que el control de la mente es cosa de ciencia ficción, pero lo cierto es que existe método conocidos para hacerlo. Son técnicas que se llevan usando hace años y está bien demostrado que funcionan. Una de las preferidas de las sectas trata sobre lo que se duerme y come. Son dos cosas que afectan directamente a nuestro cerebro. Cuando no dormimos apropiadamente una noche, al día siguiente no estamos del todo bien. Si no comemos podemos estar irritables o no sentirnos bien. En ambos casos puede afectar a como pensamos. Las sectas precisamente restringen las horas de sueño de sus miembros para hacerlos más sumisos y manejables. También se aplican restrictas dietas con la excusa de una meta espiritual. Lo cierto es que es una manera de debilitar al sujeto.

6 – Se busca la dependencia

La independencia de las personas dentro de una secta es algo impensable. Simplemente es una amenaza porque significa tomar decisiones sin el control del grupo, lo cual puede llevar a abandonarlo. Lo que se busca es la dependencia total en todo. Desde lo que se coma o la ropa que se ponga o el trabajo que se haga, debe depender del grupo. Las sectas pueden tener uno o más cabecillas que tomarán todas las decisiones y no se debe protestar contra ello. Toda decisión del grupo que se quiera tomar, tiene que pasar por el líder. En algunos cultos ni siquiera comprar productos de aseo está permitido si no se pide antes a los responsables del grupo.

7 – La auto estima debe estar baja la mayor parte del día

Otra herramienta que usan las sectas es la baja auto estima. Es algo crucial para poder influenciar a la persona captada. El motivo es que alguien con poca auto estima es más influenciable y no confía en sus propias ideas e intuiciones. Por este motivo también están más abiertas en aceptar mensajes de otras personas que consideran más poderosas que ellas. El líder puede de esta manera manejar a la persona a su antojo. El método de hacerlo es siempre cuestionar lo que piensan y hacer que los miembros se piensen las cosas varias veces. También presionan en hacerlos creer que su falta de confianza es una debilidad. Hay otros muchos sistemas dependiendo de la técnica usada.

La culpa también puede ser usada para controlar la mente de una persona. La culpa es una emoción muy fuerte y hacer que alguien lo sienta es el primero paso para conseguir adeptos. Si uno de los miembros no consigue los objetivos que le han marcado, se les acusara de tener falta de fe o creer en el grupo. Esto hace que el sentimiento de culpabilidad sea mayor.  Los objetivos pueden ser varios, desde captar nuevos miembros a conseguir dinero vendiendo productos del propio grupo.

8 – El papel del líder en la secta

En la mayoría de las sectas hay un líder que debe ser carismático y que atraiga a las personas. Suelen ser personas de buena educación, buen aspecto y muy inteligente. Una de sus herramientas más poderosas es su convincente forma de hablar para solucionar los problemas de la gente. Los miembros de un culto suelen ser devotos sin fisuras de estos líderes, sin cuestionar ninguna de sus ideas. La vida de la secta gira en torno a esta figura central, y en muchas ocasiones también la muerte.

9 – La información externa está muy limitada

Cuando en la vida tomamos decisiones, lo hacemos normalmente en base a la información que tenemos. Cuanto más sabemos sobre lo que vamos a decidir, más opciones hay de no equivocarnos. En las sectas no les gusta que la gente tome decisiones y por eso la información es controlada y muy limitada. Se les suele decir a los miembros que descarten cualquier información que no esté de acuerdo con las normas del grupo. Es una forma de hacer que la gente no piense por si misma. El filtro de información se hace limitando el acceso a libros, medios de comunicación, ordenadores e Internet. La información la da el líder o sus más allegados.

10 – El tiempo de los miembros también es controlado

Las sectas tienen un enorme interés de que sus miembros estén muy ocupados. Por ello llenan sus vidas con una gran cantidad de actividades. Esto sirve a un propósito, y es el poder controlar el entorno por el que se mueven. Las personas están operativas y ayuda a que la gente sienta que pertenecen a algo importante. Las reuniones y ceremonias suelen ser continuas para tener a los miembros constantemente con la mente en el grupo. Si tienen demasiado tiempo libre, pueden empezar a cuestionar ciertas cosas que se hacen internamente. Es otra forma de hacer que los miembros no abandonen la secta.

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