La pena de muerte sigue existiendo en muchos países. Es algo que se lleva haciendo desde siempre y tanto en tiempos de guerra como de paz. Se puede estar de acuerdo con ella o no, pero es algo que es una realidad que no va a desaparecer de momento. Puede parecer que con tanta experiencia en ejecuciones todo está controlado y nada puede salir mal. Sin embargo, nada más lejos de realidad. Muchas ejecuciones han fallado de un modo horrible y lo siguen haciendo en la actualidad. Te ponemos una lista de algunas de las ejecuciones más escalofriantes que salieron mal.

1 – La muerte por decapitación en la horca

A finales del siglo XIX un delincuente llamado Tom Ketchum estaba había matado a muchas personas en el sur de Estados Unidos. Se dedicaba a asaltar trenes y era un criminal muy buscado por las autoridades. Tuvieron la oportunidad de hacerlo cuando Ketchum decidió asaltar un tren el solo. Sin embargo, el conductor del tren reconoció a Ketchum y sin mediar palabra le disparó en el brazo. Estando herido y con un revolver apuntándole, tuvo que entregarse a las autoridades.

Fue juzgado en Nuevo Méjico y el tribunal le condenó a morir ahorcado. Decidieron que se hiciera junto a las vías del tren para así dar una lección a otros asaltadores de trenes. Era uno de los primeros ahorcamientos que se hacían en esa región y no tenían mucha experiencia. No se sabe si la cuerda fue demasiado larga o por el peso que Ketchum había cogido, pero las cosas no salieron como esperaban. Cuando la trampilla del patíbulo se abrió Ketchum cayó y al tensarse la cuerda le cortó la cabeza. Le cosieron de nuevo la cabeza antes de enterrarlo.

2 – Se despidió dos veces antes de morir

Joseph Cannon era un ladrón habitual hasta que atracó una tienda y mató a la empleada que estaba allí. Le disparó siete tiros sin pestañear, lo cual fue totalmente a sangre fría. Fue detenido y condenado a la inyección letal. Antes que le administraron las drogas que acabarían con su vida, se despidió de todo el mundo pidiendo perdón por lo que había hecho. Sin embargo, la aguja entonces saltó de su brazo retrasando la ejecución. Quince minutos después empezó a llorar y volvió a pedir perdón, sobre todo a la hija de la empleada que había matado.

3 – Las agujas no son muy de fiar

De nuevo, un caso donde las agujas fallaron en una ejecución por inyección letal. Raymond Landry fue condenado a muerte por robo y asesinato de de un hombre frente a su esposa. Le pusieron la aguja sin problemas pero cuando las drogas empezaron a entrar en su organismo la aguja saltó del brazo. Esto fue debido a la fuerte musculatura que tenía el prisionero. Toda la habitación se llenó con el líquido mortal. Cerraron las cortinas y tuvieron que esperar un cuarto de hora para prepararlo todo de nuevo. Se tardó cuarenta minutos en cumplir la ejecución.

4 – Una cuerda en mal estado

Un hombre llamado George Painter, mató a su novia en 1890. Lo hizo golpeando su cabeza contra una cama. Fue condenado a la horca y tardó tres años en ser llevado al patíbulo. Un buen número de personas se habían conglomerado para ver la ejecución, pero no sabían el horrible espectáculo que iba a ver. Se le puso la soga a Painter y la trampilla a sus pies se abrió. Sin embargo, la cuerda se rompió. El cuello del reo también se había partido pero aun seguía vivo. Lo que hicieron fue colgarle de nuevo. Mientras lo preparaban todo, le dejaron sentado como si fuera un muñeco. Todos los espectadores vieron con horror como un agonizante hombre se llenaba de sangre mientras los miraba sin poder moverse. El segundo intento si salio bien.

5 – La cámara de gas tampoco era muy fiable

Antes de la inyección letal había otros medios de ejecución en Estados Unidos, y una era la cámara de gas. Un criminal llamado Jimmy Lee Gray fue condenado a morir mediante gas tóxico por matar a una niña de tres años. Cometió el asesinato mientras estaba en libertad provisional de otra muerte. Le ataron una silla y cerraron la cámara. Cuando el gas empezó a fluir empezó a golpearse la cabeza violentamente contra una barra de hierro que tenía detrás. Se suponía que no podía mover la cabeza, pero olvidaron ponerle una correa.

Se golpeo un buen número de veces hasta quedar inconsciente. Según los testigos que vieron la ejecución, lo más terrible fueron los lamentos que hacía Gray mientras se golpeaba. Estos quejidos se repitieron hasta once veces antes de que se desmayara y luego muriera. Tardó más de la cuenta en morir y hubo una investigación. Finalmente se descubrió que el verdugo estaba borracho y no lo preparó bien. Por un lado no le puso la correa y por otro no puso la cantidad de veneno correcta para matar al reo.

6 – Otro caso de cámara de gas que salio mal

La ejecución de Donald Eugene en Arizona tampoco salio como se esperaba. Fue condenado a la cámara de gas por matar a un matrimonio en los años ochenta. Por algún motivo, su organismo era más resistente a las pastillas de cianuro que se usaban para liberar el gas. Tardó más de diez minutos en morir en medio de fuertes espasmos y gritos de dolor. Según los testigos se piel se puso primero roja y luego cambió a violeta. No fue una típica ejecución usando este medio.

7 – La primera prueba de una silla eléctrica

Ser el primero en probar una silla eléctrica nueva no tiene que ser algo agradable. En el caso de Allen Lee Davis tuvieron que construir una de gran tamaño debido a la obesidad que tenía el condenado. Pesaba unos 160 kilos y no cabía en las sillas eléctricas tradicionales. El resultado de la ejecución fue catastrófico. Durante la electrocución el pecho la estalló dejando todo manchado de sangre. Según los testigos, por los agujeros de las correas que le sujetaban salían chorros de sangre. Davis había sido condenado a muerte por matar a una mujer embarazada y a sus dos hijas pequeñas.

8 – Tener “inmunidad” a la silla eléctrica

Alpha Otis Stephens fue uno de esos casos que dejaron a todos sorprendidos. En los años setenta había matado a un hombre durante un robo y fue condenado a muerte.  En 1984 se le puso en la silla eléctrica pero las cosas no salieron como esperaban. Según los medios oficiales Stephens no era un buen conductor para la electricidad. En la primera sacudida seguía vivo pero con problemas para respirar. En la segunda descarga   los médicos le examinaran, aunque tuvieron que esperar ocho minutos para que se enfriara. Durante esos ocho minutos seguía vivo. Algunos testigos vieron como dio bocanadas de aire en varias ocasiones. Finalmente la pena se cumplió.

9 – Quemado en la silla eléctrica

Jesse Joseph Tafero mató a un oficial de policía y a un hombre que estaba en área de descanso en la autopista. Fue condenado a la silla eléctrica pero murió de una forma algo diferente. El problema fue que le pusieron una esponja sintética mojada en la cabeza, la cual no era buena conductora. La cabeza de Tafero se incendio a la primera descarga, y según los testigos las llamas casi llegaban al techo. Le tuvieron que dar tres descargas para acabar con su sufrimiento.

10 – Un fusilamiento muy cruel

En Tailandia se hacía fusilamientos más extraños que los que conocemos. Se ataba al reo a una especie de cruz de madera y de espaldas a un madero. Detrás del madero se ponía el verdugo con un fusil apuntando al condenado. Lo que pasó es que tres miembros de una banda de secuestradores fueron condenados a muerte por este método. Dos de las ejecuciones fueron con normalidad pero la tercera salió peor. En el caso de la mujer Ginggaew Lorsoungnern la bala no le alcanzó el corazón. Cuando dispararon pensaban que estaba muerta pero cuando la bajaron del poste empezó a convulsionar y retorcerse.

Pasado un rato dejó de moverse y la dieron por muerta. La llevaron a la morgue de la prisión para preparar otra ejecución. Después de un rato empezaron a escuchar sonidos de la morgue. Lorsoungnern estaba intentando salir. Los guardias no sabían que hacer. Hasta incluso pensaron en estrangulara para finalizar la sentencia de muerte pero lo vieron demasiado inhumano. Decidieron volver a ponerla en cruz y volver a usar el fusil. La dispararon hasta quince veces antes de que muriera.

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